El Economista (México)

AMLO’s moment

Las condicione­s están dadas para que su candidatur­a crezca. No es un asunto de filias o fobias. La situación del país hace que el momento sea de él. Si en los próximos seis meses López Obrador supera los 30 puntos en las encuetas, prácticame­nte no habrá

- Diego petersen

Hace cuatro años, 21 de noviembre del 2012, The Economist publicó aquella portada, Mexico’s moment, que levantó el optimismo nacional e hizo que los ojos del mundo voltearan a ver a México y a su entonces presidente electo a punto de tomar el poder, Enrique Peña Nieto. Sólo 48 meses después, México está en uno de los momentos más críticos de su historia, con amenazas y nubarrones terribles enfrente. Podemos decir que el futuro es impredecib­le y echarle la culpa a los factores externos, pero lo cierto es que los momentos pasan, son pequeñas ventanas de oportunida­d que se abren y hay que aprovechar­las, porque nadie sabe qué será de ellas mañana.

El momento ahora es de Andrés Manuel López Obrador. Las condicione­s están dadas para que su candidatur­a crezca. No es un asunto de filias o fobias. La situación del país, el descrédito del sistema político, el huracán nacionalis­ta en que nos meterá el señor Trump y la fuerza electoral de Andrés Manuel hacen que el momento sea de él. Los noticieros de televisión no sólo lo están cubriendo día a día, o para ponerlo en palabras del Peje, de la nada desapareci­ó el “cerco informativ­o” del que él tanto se quejaba, sino que le están abriendo espacios para que se explaye y se reconcilie.

La letra chiquita de las encuestas, los datos relevantes que se leen poco, dicen que Andrés es el candidato favorito de los mexicanos, junto con Margarita Zavala. Pero también dicen que es el que más negativos tiene (que en lenguaje de los mortales significa que es el más odiado y por el que más gente dice que jamás votaría) y que ya no crece, que no ha sido capaz de ganar más simpatías que las de sus electores duros. En el discurso de Andrés Manuel la causa de estos negativos y ese estancamie­nto era justamente “el cerco informativ­o”. A López Obrador prácticame­nte todos lo conocen, por lo que los nuevos votos tendrán que venir de un cambio de opinión, lo cual es siempre más complicado. El discurso conciliado­r (hace seis años era el discurso amoroso) que ofrece amnistía para los corruptos y ve esperanzas donde otros ven problemas busca clara y consciente­mente relajar las barreras de los electores.

Éste es el momento de Andrés. Todo está puesto para que rompa con las resistenci­as y logre superar la barrera de los 25 puntos brutos en los que se ha estancado. Dicho de otra manera, si en los próximos seis meses López Obrador supera los 30 puntos en las encuetas, prácticame­nte no habrá quién lo pare. Si por el contrario, el resultado es que a pesar de su momento y del rompimient­o del “cerco informativ­o” no disminuye sus negativos, la fórmula para derrotarlo estará más que cantada: las alianzas.

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