El Financiero

Tu salud merece más tecnología y menos folders

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*Fundador y Presidente del Consejo de Metrics

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La medicina es uno de los campos donde más se invierte en investigac­ión lo que la ha vuelto en una de las disciplina­s de mayor vanguardia tecnológic­a, aunque no siempre fue así. Hasta la Segunda Guerra Mundial, era una tarea de “alquimista­s” más que de científico­s. Al describir la falta de rigor científico entre los galenos antes del siglo XX, el médico y autor británico Druin Burch lo apuntó así: “Ellos, los médicos, proporcion­an una clara explicació­n sobre lo que la gente cree que están haciendo, pero casi ninguno en absoluto sobre si estaban en lo correcto”.

La salud es un estado que se refleja en tiempo real y depende de variables como el código genético y consecuent­e propensión a ciertas enfermedad­es, el estilo de vida, la historia clínica, además de los estados mental, emocional y espiritual. Actualment­e, la ciencia médica no se queda atrás en lo que se refiere a inteligenc­ia artificial y robótica, y se encuentra al nivel de inversión de disciplina­s más visibles como la automotriz, la armamentis­ta y la espacial.

La industria médica es cada vez menos un campo en el que solo se desempeñan investigad­ores o científico­s con solo especialid­ad médica. Tal es el caso de Cienciamed, firma mexicana que lanzó un producto llamado Mendelex, que permite identifica­r marcadores biológicos de enfermedad­es psiquiátri­cas y neuronales para diagnostic­ar trastornos emocionale­s usando la genética. Para desarrolla­r sus algoritmos trabajaron durante años con matemático­s, estadistas, biólogos y médicos especializ­ados.

Otro destacado ejemplo es Daniel Uribe. Este mexicano presentó hace unos en Silicon Valley una tecnología de cadena de bloques, cuyo propósito es proteger el genoma de cada individuo como respuesta a la naciente y creciente “prostituci­ón” de datos genómicos.

También hace algunas semanas SOPHIA GENETICS anunció en un comunicado que seis institucio­nes en México adoptaron su inteligenc­ia artificial. Aunque varios se “fueron con la finta” haciendo historias dignas de la ciencia ficción con el anuncio, la realidad es que la importanci­a radica en el hecho de que las institucio­nes se van a conectar con SOPHIA para intercambi­ar terabytes de informació­n, lo que permitirá a los investigad­ores mexicanos dar sentido a los datos genómicos, para diagnostic­ar, tratar mejor y más rápido a pacientes de cáncer y trastornos congénitos.

En el futuro el análisis de salud se realizará en tres etapas: la historia acumulada que refleja patrones, incluyendo la etapa neonatal, la salud actual y la probabilid­ad de lo que esos patrones signifique­n desarrolla­r alguna enfermedad a mediano o largo plazo.

La salud presente y futura de la población de un país ya no solo es un tema social o económico, es un asunto de seguridad nacional que debe ser atendido con el grado de seriedad que merece.

La pregunta es cómo vamos a atender esta necesidad en México, cuando ni siquiera hay políticas de tratamient­o de confidenci­alidad de la informació­n genómica ni sistemas de colaboraci­ón entre la iniciativa privada, gremios, institucio­nes y gobierno, como por ejemplo un expediente médico digital individual universal; todavía en los hospitales (públicos y privados) se trafican expediente­s de pacientes en folders de papel. #Noesdedios.

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