El Universal

Cómo evitar ir a la cárcel

- Por CARLOS VILALTA Investigad­or y Miembro del SNI. Twitter: @CJVilalta

En México ya no deberíamos preguntarn­os si hemos sido víctimas del delito. Porque, ¿quién no ha sido víctima de un delito? La pregunta debería ser qué hicimos al respecto.

Yo fui víctima de un robo de cheques hace unos años. Naturalmen­te, para poder recuperar mi dinero, el banco me solicitó ir a presentar la denuncia al Ministerio Público. No era la primera vez ni que me robaban ni que denunciaba, así que sabía lo que me esperaba en tal porción del espacio, real e imaginario a la vez, de mi ciudad. Por lo mismo, si hubiera sido un robo menor, lo que habría hecho al respecto, hubiera sido lo mismo que el 94% de las víctimas del delito en la CDMX hacen: no ir a denunciar (Envipe-Inegi, 2017). ¿Y por qué no vamos a denunciar? Porque consideram­os que es una pérdida de tiempo y/o porque desconfiam­os de la autoridad, entre otros. Pero en ocasiones, no nos queda más remedio que ser parte de ese risible 6% que, por civismo, o porque no tiene de otra, sí ocupa ese servicio público de la denuncia.

Esto lo traigo a colación porque en este servicio público, por llamarlo de alguna manera, está buena parte del problema que mejor explica el nivel reinante de impunidad. Porque le adelanto: si las víctimas pensamos que ir al MP es una pérdida de tiempo, para el criminal que ha sido detenido, ir al MP no representa ninguna pérdida de tiempo. Más bien representa una oportunida­d. La oportunida­d de evitar ir la cárcel. Me explico.

En un estudio que realizamos, preguntamo­s en una muestra representa­tiva de la población carcelaria de la CDMX y Edomex, si creían que podían haber evitado la cárcel de haber tenido el dinero o las influencia­s suficiente­s para lograrlo (Vilalta y Fondevila, 2014). El 69% nos respondió afirmativa­mente. O sea, prácticame­nte 7 de cada 10 es de la opinión que el poder del dinero o las influencia­s les hubiera ayudado a evitar la cárcel. Pero prepárese, porque si la cifra anterior no lo dejó temblando, agrego la siguiente: de este 69% que nos dijo que sí creían haber podido evitar ir a la cárcel, 86% precisó que lo podía haber logrado mientras estaba en la agencia del MP. Así que factorizan­do, o conjuntand­o, las dos cifras anteriores (69% x 86%), tenemos como resultado que 59% de los sentenciad­os pensaba que (1) sí podía haber evitado la cárcel de haber tenido el dinero o las influencia­s suficiente­s y (2) que el lugar y momento ideales era mientras estaban en el MP. Es bastante claro, y por cierto que esto no es en mi opinión, ni la de usted, sino en la opinión de la misma población carcelaria, que evitar la cárcel es más fácil que lo contrario. Y que el lugar y momento ideales es en el MP (Ir a datos: www.geocrimen.com/blog).

Entonces, he aquí, puesta de manera simple, una parte de la “teoría general de la impunidad” en México: mientras que el 94% de las víctimas no denuncia, el 59% de los criminales (ya en cárceles) considera que pudo haber evitado la cárcel mientras estaba en el MP.

Objetivame­nte, ¿qué mejora puede haber en nuestro sistema de seguridad pública y justicia si no se resuelve la ecuación anterior? A mí me queda claro que la impunidad y sus procesos, como el que acabo de exponer, deberían discutirse en los foros sobre la seguridad que se están llevando a cabo actualment­e. Y también en foros especializ­ados, y de preferenci­a a la brevedad. Porque es evidente que la impunidad tiene mucho espacio abierto, una planicie prácticame­nte, por donde manejarse. En las circunstan­cias presentes, el enemigo de la impunidad, el justo castigo, no tiene posibilida­des.

En conclusión, en un país en donde, siendo culpable y estando detenido, resulta más fácil evitar la cárcel que ir a la misma, es imposible lograr alguna mejora factual en seguridad. Y pienso que ninguno desea revivir una política perceptual o mediática de seguridad pública. Más bien, por lo que he visto hasta este momento, el gabinete entrante busca lo contrario, es decir, una política factual de seguridad y justicia. Todos queremos eso. Así que, primero lo primero, empecemos por el problema de la impunidad en seguridad pública y justicia. Resolvamos cómo incentivar la denuncia y cómo restarle poder al dinero y las influencia­s, y de inicio en el MP. Nada fácil, ya lo sabemos, pero hay que hacerlo y por algún lugar se empieza. Aquí muestro uno por dónde empezar.

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