La Jornada

Los afrodescen­dientes en el país carecen de derechos, denuncia Laura Esquivel

Llevó a la Feria del Libro de Minería último tomo de una trilogía

- MERRY MACMASTERS

Cuando se publicó su libro Mi negro pasado, último de la trilogía que comenzó en 1989 con Como agua para chocolate, recordó en tono de broma la escritora Laura Esquivel, ‘‘muchas personas estaban esperanzad­as de que era la historia de mi vida y se iban a enterar de muchas cosas, pero no”, aunque aclaró que ‘‘algún día saldrá”.

Ante el público que llenó el salón de actos, en el recinto de Tacuba 8, donde se desarrolla la edición 39 de la Feria Internacio­nal del Libro del Palacio de Minería, la escritora dijo que Mi negro pasado (editorial Suma) tiene que ver con ‘‘estas historias que dejamos escondidas, que dejamos atrás, de las que nos desconecta­mos”. Para la familia de los De la Garza era ‘‘esa relación con un hombre mulato que fue el amor de la vida de mamá Elena, que está presente y hace llegar su influencia”.

Mi negro pasado también tiene que ver con la voz de una raza que ‘‘está en este país”, no obstante que ‘‘a los afrodescen­dientes en México la Constituci­ón todavía no les reconoce los derechos que se merecen. No los tienen. No los acepta nuestra Constituci­ón. Es absurdo lo que sucede, cómo nosotros mismos hemos negado algo que está allí”, deploró la autora.

■ ‘‘La Constituci­ón no los acepta; es absurdo cómo nosotros hemos negado algo que está allí’’, explica la escritora ■ Relata historias ‘‘que dejamos escondidas, de las que nos desconecta­mos’’

¿Qué dejamos olvidado?

Laura Esquivel se refirió a la importanci­a de ir al pasado con el fin de ver ‘‘¿qué dejamos olvidado?, que nos hace vivir un presente de dolor, de pesadilla, un presente que no nos merecemos”. La diputada federal por Morena preguntó: ‘‘¿Dónde se perdió el camino? ¿Dónde están esas presencias, ese rayito de luz? ¿Dónde está la guardiana del fuego en cada familia, alguien que nos puede ayudar a salir?”

La conclusión está en las abuelas: ‘‘Allí es donde vamos a recuperar este país, lo que somos, la generosida­d. Vamos a sembrar para compartir, para reunirnos, para establecer ceremonias, rituales que nos recuerdan quiénes somos, que nos mantengan sonriendo, viviendo, en unión, ahora más que nunca”.

Mi negro pasado, añadió, es un canto a su madre y a ‘‘todas esas mujeres que siguen cocinando. No esperan que alguien venga, las descubra y le dé una estrella Michelin. No se trata de competenci­a, sino de bienestar, de cocinar, tejer, cantar para alguien más, de entregarse a alguien más”.

Esquivel leyó dos fragmentos de Mi negro..., ‘‘intervenid­os” por el Trío de Blues, pues una de sus pasiones es utilizar música para enlazar corazones e historias. Acotó que al final del libro se indica cómo bajar la play list que lo acompaña.

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Con Mi negro pasado, publicado por el sello Suma, ‘‘muchas personas estaban esperanzad­as de que era la historia de mi vida y se iban a enterar de muchas cosas, pero no”, dijo Laura Esquivel en el Palacio de Minería; aunque, aclaró, ‘‘algún día saldrá”...

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