LA CAR­TA DE STEVEN SPIELBERG A DO­NALD TRUMP

Milenio - Campus - - EL HABLADOR -

Los tiem­pos de Do­nald Trump han con­vo­ca­do al por ma­yor a ar­tis­tas a ma­ni­fes­tar­se so­bre lo que sig­ni­fi­ca su pre­sen­cia en la si­lla pre­si­den­cial de Es­ta­dos Uni­dos. Uno de los di­rec­to­res de ci­ne más icó­ni­cos del mun­do ha­bía per­ma­ne­ci­do en si­len­cio du­ran­te la elec­ción y en el pri­mer año de su man­da­to. Has­ta aho­ra.

Steven Spielberg le lanza un men­sa­je cla­ro y con­tun­den­te a Trump su men­sa­je an­ti me­dios: na­da le ga­na a la ver­dad.

Es­cri­ta por Liz Han­nah y Josh Sin­ger, The Post ( The Post: Los Oscuros Se­cre­tos del Pen­tá­gono),

cuen­ta la his­to­ria de­trás del es­tu­dio que con­du­jo Ro­bert McNa­ma­ra ( Bru­ce Green­wood), se­cre­ta­rio de la de­fen­sa de John F. Ken­nedy, Lyn­don John­son y Ri­chard Ni­xon, para me­dir el im­pac­to y la po­si­bi­li­dad de ga­nar la guerra de Viet­nam. Es en­ton­ces que Da­niel Ells­berg ( Matt­hew Rys), uno de los aca­dé­mi­cos a car­go del es­tu­dio, har­to de la re­tó­ri­ca del go­bierno, quien ha­bía ocul­ta­do la ver­dad so­bre lo que ocu­rría, que de­ci­de ha­cer­se car­go y ro­bar los do­cu­men­tos que re­ve­la­ban lo ocu­rri­do.

Pri­me­ro, par­te del es­tu­dio lle­ga a las ma­nos del New York

Ti­mes, quie­nes pu­bli­can par­te de los pa­pe­les, sa­cu­dien­do a Ni­xon y a su ga­bi­ne­te. De la mano del po­der del go­bierno, se dan a la ta­rea de cen­su­rar cual­quier otro es­cri­to al res­pec­to.

Pero en ese con­tex­to, The Was

hing­ton Post, que es to­da­vía con­si­de­ra­do un pe­rió­di­co lo­cal, en­tra a ju­gar un pa­pel tras­cen­den­tal.

Kay Graham ( Meryl Streep) y su con­se­jo, se en­cuen­tran fren­te a la com­pli­ca­da si­tua­ción de en­trar a la bol­sa de va­lo­res para con­se­guir sol­ven­cia para ha­cer­los cre­cer. Su ló­gi­ca es que me­jo­res con­te­ni­dos trae­rán ma­yo­res lec­to­res. Pero el edi­tor del diario, Ben Brad­lee ( Tom Hanks) y su equi­po, no se de­ten­drán fren­te a na­da, ni ante las ame­na­zas de la jun­ta de di­rec­ti­vos o el pro­pio go­bierno para lle­var has­ta la ver­dad. Y es que lo pu­bli­ca­do por el New

York Ti­mes es ape­nas la pun­ta del ice­berg, pues se tra­ta de dé­ca­das de inac­ción ocul­ta­das por el go­bierno.

Ben se in­cli­na en el ex­pe­ri­men­ta­do Ben Bag­di­kian ( Bob Oden­kirk) para bus­car a la fuen­te que en­tre­gó el ma­te­rial al New York Ti­mes y así ga­nar la pri­mi­cia.

The Post re­fle­ja el que es un mo­men­to cen­tral en que los me­dios le dan la es­pal­da al sta­tus quo. Kay, quien to­da su vi­da ha si­do cer­ca­na a los po­lí­ti­cos y a la cú­pu­la de Was­hing­ton, de­be en­ten­der que los pe­rió­di­cos no de­ben ser­vir para apo­yar al go­bierno, sino a po­ner sus ac­cio­nes ba­jo la lu­pa.

No es no­ve­dad o sorpresa de­cir que la di­rec­ción de Spielberg es im­pe­ca­ble. Y el ta­len­to en pan­ta­lla es in­me­jo­ra­ble. Pero la pe­lí­cu­la fla­quea en el guión. El guión se es­tan­ca de­ma­sia­do en el pri­mer ac­to y la ac­ción co­mien­za de­ma­sia­do tar­de, qui­zás por la ne­ce­si­dad de ex­pli­car­nos quién es ca­da per­so­na­je y cuál es su pa­pel den­tro de la trama.

Hay de­ma­sia­dos per­so­na­jes y ac­to­res re­co­no­ci­dos en pa­pe­les que du­ran una o dos in­ter­ven­cio­nes. Pero qui­zás sea de­ma­sia­do el pri­vi­le­gio de tra­ba­jar con uno de los gran­des el que los lle­va a de­cir una o dos lí­neas a cam­bio.

Ade­más, el per­so­na­je de Meryl Streep es bo­fo. Va de un la­do a otro a la vo­lun­tad de los hom­bres a su al­re­de­dor. Y aun­que sí, es un per­so­na­je re­don­do, es ra­ro ver a una ac­triz del ta­ma­ño de Streep ata­da a una mu­jer a la que pa­re­ce no im­por­tar­le el ofi­cio del pe­rio­dis­mo, sino el ne­go­cio de­trás de él.

El per­so­na­je más im­por­tan­te es el de Bob Oden­kirk. Pero es qui­zás su fal­ta de car­tel, en com­pa­ra­ción de sus com­pa­ñe­ros, lo que pro­vo­ca que que­de de la­do.

The Post pa­re­ce apre­su­ra­da en su con­cep­ción. Pero su ma­yor pro­ble­ma es que no sa­be qué ser: si una in­tri­ga po­lí­ti­ca, una de­fen­sa del pe­rio­dis­mo o la his­to­ria so­bre una em­pre­sa que de­be adap­tar­se a los nue­vos tiem­pos para cre­cer.

Pe­se a ello, uno vez que la pe­lí­cu­la le­van­ta, Spielberg y el ta­len­to a su al­re­de­dor des­pe­ga, crean­do lo que pa­re­ce un thriller más que for­mi­da­ble y, so­bre to­do, sig­ni­fi­ca­ti­vo para el con­tex­to de Do­nald Trump.

Tom Hanks y Meryl Streep pro­ta­go­ni­zan es­te for­mi­da­ble thriller.

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