QUÉ ME QUE­DÓ CLA­RO DEL DE­BA­TE

Hay mu­cho jue­go en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de ju­lio, el país de­be apro­ve­char las es­truc­tu­ras ac­tua­les.

Milenio - Mercados Milenio - - NEWS - MA­NUEL SO­MO­ZA

Me que­dó muy cla­ro que es­ta elec­ción, en el fon­do, es una de­ci­sión so­bre el mo­de­lo de país que quie­ren los me­xi­ca­nos. Por un la­do, es­tán aque­llos que quie­ren me­jo­rar el mo­de­lo ac­tual, eli­mi­nan­do lo que se ha he­cho mal y pro­po­nien­do me­jo­ras; por el otro la­do, un mo­de­lo to­tal­men­te dis­tin­to, que por una par­te pre­ten­de re­gre­sar al pa­sa­do, y al mis­mo tiem­po, me­jo­rar lo que es­tá mal, pe­ro sin te­ner pro­pues­tas de có­mo ha­cer­lo, y con re­ce­tas má­gi­cas en las cua­les las co­sas cam­bia­rán por os­mo­sis.

De un la­do es­tán Mea­de y Ana­ya con pro­pues­tas que va­le la pe­na con­tras­tar y que re­co­no­cen que te­ne­mos pro­ble­mas no su­pe­ra­dos, del otro la­do, es­tá Ló­pez Obra­dor.

Los dos te­mas más im­por­tan­tes del de­ba­te: la se­gu­ri­dad y la co­rrup­ción, tan­to Mea­de co­mo Ana­ya hi­cie­ron pro­pues­tas que va­le la pe­na con­sen­suar, en tan­to que Ló­pez Obra­dor fran­ca­men­te se vio muy mal ya que dio su­ge­ren­cias que no tie­nen ni pies ni ca­be­za. Dar­les am­nis­tía a los criminales, lo que nie­ga a pe­sar de ha­ber­lo anun­cia­do mu­chas ve­ces en los me­dios, y que has­ta el día de hoy no pue­de ex­pli­car en qué con­sis­te; así mis­mo, de­cir que la co­rrup­ción se aca­ba­rá por­que él no es co­rrup­to, tam­bién sin po­der ex­pli­car por qué esa con­di­ción no se cum­plió cuan­do fue je­fe de Go­bierno, al es­tar ple­na­men­te com­pro­ba­do que su go­bierno es­ta­ba pla­ga­do de ra­te­ros. Pe­ro lo im­por­tan­te aquí es que son dos mo­de­los di­fe­ren­tes: uno — Mea­de y Ana­ya— no lo­gra con­ven­cer a una par­te im­por­tan­te del elec­to­ra­do, y el otro, Ló­pez Obra­dor, que quie­re cam­biar to­do

— aún lo que es­tá bien he­cho—, pe­ro a pe­sar de que el mo­de­lo que pro­po­ne es­tá lleno de con­tra­dic­cio­nes, amén de que es an­ti­cua­do y ya pro­bó su fra­ca­so en Mé­xi­co en los 12 años que se im­plan­tó ( en los go­bier­nos de Eche­ve­rría y Ló­pez Por­ti­llo), es­tá te­nien­do más cre­di­bi­li­dad que los otros dos can­di­da­tos. Pro­ba­ble­men­te la ra­zón es que su pa­trón, a la luz de lo que es­ta­mos ex­pe­ri­men­tan­do hoy, es pro­duc­to de la fal­ta de me­mo­ria de lo que vi­vi­mos en los años de Eche­ve­rría y Ló­pez Por­ti­llo; o el he­cho de que ac­tual­men­te, te­ne­mos mu­chos mi­llo­nes de jó­ve­nes que no pa­de­cie­ron esos años.

En resumen, mu­cho se en­cuen­tra en jue­go; te­ner un país que aprovecha las es­truc­tu­ras ac­tua­les que es­tán bien fun­da­men­ta­das y es­tá cons­cien­te que mu­chas otras tie­nen que cam­biar, y así lan­zar­se a ob­te­ner me­jo­ras sus­tan­ti­vas en be­ne­fi­cio de to­dos; o un mo­de­lo que apa­ren­ta ser nue­vo, pe­ro no es más que un re­fri­to de otro an­te­rior, que ya fra­ca­só y que de im­plan­tar­se de nue­vo, so­lo trae­rá po­bre­za y mar­gi­na­ción.

MA­NUEL SO­MO­ZA Pre­si­den­te Es­tra­te­gias de CI Ban­co por So­mo­za Mu­si.

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