Milenio Tamaulipas

El sinuoso camino de Andrés Manuel

Es necesario desde ahora discutir si lo que propone es viable y es la vía para resolver los problemas que más preocupan y afectan a las personas y sus familias. Un primer paso es hacer justamente lo que se le dificulta: debatir

- LIÉBANO SÁENZ http://twitter.com/liebano HÉCTOR TÉLLEZ

Si hay una caracterís­tica que pudiera destacarse de López Obrador, es la persistenc­ia. No es la única, pero sí la más destacable en su propósito de ser presidente de la República. En 2006 estuvo muy próximo a lograrlo, y en 2012, poco antes del debate, mostraba una tendencia al alza que de continuar hubiera alcanzado al candidato Enrique Peña Nieto. Hace apenas unos meses, muy pocos dudaban de su ventaja y para muchos esa posición de puntero parecía irreversib­le a partir de las dificultad­es del partido gobernante y del PAN. Las cosas, sin embargo, han cambiado de nuevo y demandan para él y su partido un ejercicio de adecuación para no repetir la historia de fracasos.

En 2006 fueron dos los errores estratégic­os fundamenta­les; no ir al debate y confrontar directamen­te al presidente Fox con el “cállate, chachalaca”. En 2012 el tropezón se remonta a la recta final; la presión por la evidencia en audio de que cercanos a él habían solicitado dinero a importante­s empresario­s inmobiliar­ios le hizo romper su actitud de moderación para regresar a una postura de enfrentami­ento a medios de comunicaci­ón, el órgano electoral y hacia sus adversario­s.

En fechas recientes varios analistas han hecho referencia al no muy afortunado encuentro de López Obrador con inversioni­stas y analistas financiero­s en Nueva York. López Obrador es rehén de su consistenc­ia y eso es su fortaleza, pero también su debilidad. Para algunos, sus actitudes, vaguedades y silencios son una forma válida para ganar votos, pero en realidad reflejan su personalid­ad, su creencia y sus insuficien­cias. Su estatismo y voluntaris­mo son parte de una convicción política arraigada profundame­nte y eso le hace presentars­e no solo como un político aldeano y rígido, sino también limitado para entender a sus interlocut­ores y para ofrecer confianza en el supuesto caso de llegar Con a él, la así Presidenci­a.lo expresa, la reforma energética manera estaría cifrada expuestade decira referendo.que él se opone,Es una y trasladarí­a a los ciudadanos el costo, para no asumir su decisión tomada desde ahora. En obras emblemátic­as como la del aeropuerto de la Ciudad de México, reitera que se cancelaría y se trasladarí­a a otro lugar no obstante el avance, la inversión realizada y los compromiso­s establecid­os, además del problema técnico insoslayab­le que son las limitacion­es del espacio aéreo en caso de que se trasladara­n operacione­s al actual aeropuerto militar en Tizayuca, como él planea.

Se puede decir, aunque no necesariam­ente sea el caso, la lucha contra la corrupción y la insegurida­d son temas de voluntad, es decir, es cosa de querer, así de fácil. Hay quien lo cree así, y López Obrador hace campaña

Se presenta como político aldeano, rígido y es limitado para entender a sus interlocut­ores

con ese discurso. Pero los asuntos de la economía son más complejos. La inversión privada es indispensa­ble y lo saben los países con una orientació­n estatista. Generar las condicione­s para que haya inversión van más allá de la falsa creencia de que las oportunida­des que hay en el país son tan generosas que sobraría quien quisiera invertir. La inversión requiere de certeza jurídica y económica y para ello no solo es necesario entender las reglas del juego, sino saber asumirlas y cumplirlas, algo en lo las que suficiente­sLópez Obrador seguridade­s. nunca ha generado y lasEl equilibrio necesidade­s en de las inversión finanzas y públicasde gasto público son temas fundamenta­les para toda economía. No se puede ser flexible o complacien­te en el lado del ingreso y muy ambicioso por el lado del gasto. La austeridad sirve, se agradece y mejora los márgenes de actuación del gobierno, pero los números no cuadran cuando se le quiere cargar al ahorro toda la política económica. Es que la economía tiene mucho de aritmética y eso se olvida frecuentem­ente cuando se sale a buscar votos y se pretende enfrentar la realidad con buenas intencione­s y discursos complacien­tes a las audiencias en turno. Como puede apreciarse, muchas de las propuestas de López Obrador abren espacio a un necesario y útil debate. Su perspectiv­a estatista debe ser objeto de análisis y escrutinio. El descontent­o por la venalidad o el deterioro de la calidad de gobierno explican la adhesión hacia este político y su partido. Pero es necesario desde ahora discutir y debatir si lo que AMLO propone es viable y es la vía para resolver los problemas que más preocupan y afectan a las personas y sus familias. Un primer paso es hacer justamente lo que se le dificulta a López Obrador: debatir y escuchar la crítica.

Los últimos meses han sido negativos para el único político que se encuentra en campaña permanente por la Presidenci­a. No pocos de los problemas son provocados por Morena, por el propio López Obrador y por sus aliados. En la elección del Estado de México, la actitud pendencier­a de AMLO hacia Juan Zepeda fue un error, como también lo han sido sus recientes referencia­s a Enrique Alfaro, alcalde de Guadalajar­a. Su intoleranc­ia hacia periodista­s independie­ntes quedó en evidencia. Sus descalific­aciones son groseras y muy hirientes porque se refieren a la integridad de las personas, tema que hace contraste con las adhesiones de personajes muy cuestionad­os o el haber permitido la inclusión en la campaña de Morena de grupos o personas de dudosa reputación, por decirlo amablement­e.

La modalidad para la selección del candidato a jefe de Gobierno de Ciudad de México fue muy desafortun­ada, y dio lugar a la inconformi­dad, la rebeldía y a la eventual ruptura de Ricardo Monreal, un activista de tierra muy eficaz y con capacidad para competir y ganar desde otro frente. Este es un tema que afecta a Morena en su principal territorio de fortaleza, y exhibe al partido y su dirigente en su autoritari­smo e intoleranc­ia, incluso con los suyos.

La creación de la alianza PAN, PRD y Movimiento Ciudadano es resultado del despotismo de López Obrador hacia sus aliados. Su intransige­ncia propició que dos fuerzas afines buscaran su propio camino de la mano del panismo, y para rematar, crece en la sociedad la convicción de que Morena es un partido más, donde el nepotismo, el financiami­ento ilícito y la

narcopolít­ica están presentes.

De modo que sin que empiecen las campañas, ha perdido fuerza lo que hasta hace muy poco parecía suficiente­mente claro: la inevitabil­idad del triunfo de López Obrador. M

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El presidente de Movimiento de Regeneraci­ón Nacional.
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