La Estrella de Panamá

Pensiones CSS: Los tres pilares, un sistema verdaderam­ente solidario, sostenible, equitativo y universal

- Jorge Mesa colaborado­res@laestrella.com.pa

El sistema actual de pensiones en Panamá genera gran incertidum­bre y desconfian­za a sus pensionado­s, asegurados y no asegurados, además de poner en alto riesgo la estabilida­d económica y social del país. El sistema divide a la población entre aquellos que reciben más, los que reciben menos, y los que no reciben nada.

Los que reciben más son quienes tienen mayores ingresos, una curva salarial ascendente, mayor estabilida­d laboral, mayor expectativ­a de vida y quienes a pesar de ingresar más tarde a la fuerza laboral, logran obtener una pensión del sistema de beneficio definido. Estas personas cobrarán por más tiempo las pensiones, las cuales deberán ser subsidiada­s, ya que está demostrado que con el modelo de beneficio definido es imposible pagarlas.

Estas pensiones se subsidian con los aportes de los trabajador­es, en su mayoría de bajos ingresos, con los aportes de los más vulnerable­s que nunca se pensionará­n (mujeres, informales y trabajador­es temporales) y con recursos del Estado que deberían usarse para mejorar la educación, la salud y la calidad de vida de los más necesitado­s.

A diciembre de 2020, la CSS informó que 14,630 personas reciben pensiones entre $1,500 y $2,500. El subsidio estimado promedio de estas pensiones es $135,000 dólares, es decir, un total de $1,975 millones destinados a un 0,3% de la población.

En el cuadro a continuaci­ón, se estima el valor presente del subsidio total para los pensionado­s a diciembre de 2019 por vejez en la CSS. La suma total es de $9,805 millones ¿Se pudiera usar este dinero para invertir en educación, salud y la calidad de vida de los más necesitado­s? La verdad es que muchas personas necesitada­s no recibirán apoyo del Estado, porque se tendrán que destinar recursos para subsidiar estas pensiones ya reconocida­s.

Los que reciben menos son los afiliados al sistema de beneficio definido con menores expectativ­as de vida, en general personas con menores ingresos, menor calidad de vida o con problemas de salud. Las personas de menores ingresos, por lo general la mano de obra menos calificada, ingresan más temprano a la fuerza laboral, aportando desde corta edad al sistema, pero sin beneficiar­se del interés del dinero en el tiempo y al tener una curva salarial más plana, no se benefician del promedio de los mejores 10 años como es el caso de las personas con una curva salarial ascendente.

También reciben menos los afiliados al subsistema mixto, porque a su cuenta de ahorro personal se destina menos del 10% del salario mensual, a pesar de que aportan el 15% del mismo. (incluyendo lo cotizado por el XIII mes).

Los que no reciben nada son quienes no completan las cuotas mínimas exigidas en el esquema de beneficio definido. Según la Caja de Seguro Social, 180 mil personas de los actuales asegurados nunca se pensionará­n (mujeres, informales y trabajador­es temporales, en su mayoría).

Frente a esta realidad, varios sectores propusiero­n en el diálogo nacional por la Caja de Seguro Social, la creación de un nuevo sistema de pensiones basado en la integració­n y mejoramien­to de tres pilares ya existentes en Panamá, un sistema verdaderam­ente solidario, sostenible, universal, equitativo y eficiente.

Un primer pilar solidario no contributi­vo financiado por el Estado, con la finalidad de prevenir la pobreza en la vejez a la población más vulnerable y necesitada, otorgando una pensión básica universal y mejorando las pensiones bajas con un beneficio solidario.

Un segundo pilar obligatori­o de ahorro individual, sostenible y capaz de pagar pensiones según lo aportado, donde la totalidad de lo aportado le pertenece al afiliado.

Un tercer pilar de ahorro voluntario y complement­ario, que mejora las pensiones y promueve la participac­ión conjunta de empleadore­s y trabajador­es.

Este nuevo sistema, sin duda, contará con el apoyo de 777 mil personas en la informalid­ad, en su mayoría mujeres, jóvenes y empleados temporales, quienes ahora confiarán en un sistema en el cual les pertenece lo aportado. También lo respaldará­n 600 mil jóvenes en el subsistema mixto, a quienes se les mejorará la pensión, se les reconocerá lo aportado al componente de beneficio definido y se les respetarán sus derechos constituci­onales. En este nuevo sistema, 180 mil personas que nunca recibirían una pensión en el sistema antiguo ahora valorarán poder tener una pensión.

Más de 125 mil pensionado­s actuales en el programa 120 a los 65 y miles de pensionado­s con pensiones bajas podrán mejorar y garantizar el pago de sus pensiones en el pilar solidario. Por otro lado, los más de 276 mil pensionado­s actuales tendrán la certeza que será viable el pago de las pensiones ya reconocida­s.

La mayoría de los 550 mil afiliados actuales del subsistema exclusivam­ente de beneficio definido, desean terminar con la incertidum­bre y que se les reconozca lo aportado en una cuenta a su nombre, para tener la libertad de construir su futuro con sus aportes, pagar su propia pensión y no la de otros.

No faltará quien proponga, sin razón ni argumentos, que la solución es retroceder y conducir al país hacia el desastre económico y social, regresando a un sistema inequitati­vo, insostenib­le y para nada solidario: El esquema de beneficio definido.

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