¡PA­PÁ COM­PLA­CIEN­TE!

TVO - - En Las Re­des -

Pa­ra Óscar, el rit­mo de vi­da se vol­vió mu­cho más ace­le­ra­do. Un pe­que­ño tiem­po li­bre y Óscar no du­da en rum­bear a su ca­sa pa­ra cum­plir su rol de pa­dre. “Agos­ti­na es la luz de mis ojos”, se apu­ró a des­cri­bir­la, al mo­men­to en que pre­gun­ta­mos por ella. El sen­ti­mien­to pa­dre-hi­ja es muy fuer­te y eso se vio re­fle­ja­do en la for­ma en que Pin­tos ha­bla­ba de su ni­ña.

El rol de pa­dre, ¿có­mo lo desem­pe­ñás en me­dio de tan­to tra­ba­jo?

- Y lo que ha­go es di­vi­dir mis tiem­pos: cum­plo en el tra­ba­jo y ape­nas me li­be­ro ya voy a ca­sa pa­ra ha­cer de pa­pá. Mi no­via es la me­jor ma­má del pla­ne­ta, y eso me ayu­da a ser un buen pa­dre; ha­ce­mos un gran equi­po. El amor que le te­ne­mos a Agos­ti­na no se pue­de ex­pli­car, nos vuel­ve lo­cos.

¿Có­mo cam­bió tu vi­da des­de la lle­ga­da de Agos­ti­na?

- Por com­ple­to, to­do se dio vuel­ta. Hoy, mi mun­do gi­ra al­re­de­dor de mi fa­mi­lia. De­jé de pen­sar so­lo en mí, hoy es­tán ellas en pri­mer lu­gar. Agos­ti­na lle­gó pa­ra lle­nar de amor a los abue­los, tíos, ami­gos; en fin, a to­dos.

¿Qué sen­tis­te al te­ner­la por pri­me­ra vez en tus bra­zos?

- Fue una sen­sa­ción in­creí­ble, to­do se de­tu­vo. Ella en mis bra­zos y so­lo es­cu­cha­ba su llan­to, me tem­bla­ban las pier­nas, mi co­ra­zón la­tía a mil. ¡Fue una sen­sa­ción úni­ca! El me­jor mo­men­to de mi vi­da.

A es­tas al­tu­ras, cam­biar pa­ña­les y dar­le la le­che son co­sas que ma­ne­jás de ma­ra­vi­lla, ¿no?

- ¡Con los ojos ce­rra­dos! Al prin­ci­pio cos­tó un po­co, pe­ro con los días fui apren­dien­do; aho­ra es­toy su­per­en­tre­na­do pa­ra eso (ri­sas).

¿Sos de can­tar­le por las no­ches?

- ¡Sí! Me en­can­ta can­tar­le, ge­ne­ral­men­te lle­go a ca­sa del tra­ba­jo, aga­rro la gui­ta­rra y ella se po­ne muy fe­liz, aplau­de, se ríe, me ma­ta de amor. Me en­can­ta po­der com­pla­cer­la con al­gu­nas can­cio­nes, ya quie­ro que em­pie­ce a ha­blar así ha­ce­mos un dúo.

¿SE VIE­NE LA BO­DA?

Óscar Pin­tos lle­va tres años y sie­te me­ses en pa­re­ja con Pao­la Alonso, se co­no­cie­ron a tra­vés del Fa­ce­book y hoy ya son pa­dres de una her­mo­sa ni­ña. La prio­ri­dad co­mo fa­mi­lia es bus­car­se una ca­sa pro­pia, ese es el pro­yec­to en men­te, pe­ro Óscar ase­gu­ró que en cual­quier mo­men­to sor­pren­de­rá a to­dos con el anun­cio de su bo­da.

¿Có­mo co­no­cis­te a Pao­la?

- A Pao la co­no­cí a tra­vés de las re­des so­cia­les,

¿Có­mo te fue en los me­dios es­te ve­rano?

- Muy bien, tu­ve mu­cho tra­ba­jo en E40 y es­toy con­ten­to con mi nue­va fa­mi­lia en Uni­ca­nal. Es­toy muy có­mo­do con los nue­vos com­pa­ñe­ros, dis­fru­tan­do de es­to que me gus­ta ha­cer. Es muy di­fí­cil per­ma­ne­cer en te­le­vi­sión, pe­ro gra­cias a Dios pa­sé de un pro­gra­ma a otro de in­me­dia­to.

¿Có­mo fue la tran­si­ción de La­te­le a Uni­ca­nal?

- To­do cam­bio siem­pre cues­ta, con Pe­lu­sa Ru­bin y to­do el equi­po te­nía­mos una quí­mi­ca bue­ní­si­ma. Las­ti­mo­sa­men­te no lle­gué a un arre­glo con el ca­nal y di por ter­mi­na­do un ci­clo muy lin­do en Al es­ti­lo Pe­lu­sa. Me cos­tó dar un pa­so al cos­ta­do, pe­ro aho­ra es­toy bien en Uni­ca­nal.

Co­mo to­da fa­mi­lia, so­ña­mos con una ca­sa pro­pia, es­ta­mos de­trás de ese sue­ño”, Óscar

más pre­ci­sa­men­te en Fa­ce­book. Al prin­ci­pio creí que era un perfil fal­so, em­pe­za­mos a cha­tear y cuan­do nos co­no­ci­mos me di cuen­ta de que era real. Así em­pe­zó to­do. Hoy ya son ca­si cua­tro años en pa­re­ja.

Con la lle­ga­da de Agos­ti­na, ¿Pao­la si­gue sien­do el amor de tu vi­da o la gor­di­ta le dispu­ta el lu­gar?

- (Ri­sas) ¡Por su­pues­to! Mi amor y ad­mi­ra­ción ha­cia Pao cre­cen ca­da día más, son amo­res muy dis­tin­tos. Mi amor ha­cia Agos­ti­na es in­men­so, tan­to co­mo el que sien­to ha­cia mi mu­jer. Ella es una ma­má in­creí­ble y es­toy muy or­gu­llo­so de que sea mi com­pa­ñe­ra de vi­da.

¿Se­ría des­ca­be­lla­do ha­blar pron­to de un va­ron­ci­to?

- ¡Yo mue­ro de ga­nas! Te ju­ro que ya quie­ro un va­rón. Aho­ra, pre­gún­ten­le a la ma­má a ver qué di­ce; si la con­ven­cen, me avi­san por fa­vor (ri­sas).

¿Cuá­les son los pro­yec­tos que se vie­nen co­mo fa­mi­lia?

- Co­mo to­da fa­mi­lia, so­ña­mos con una ca­sa pro­pia, es­ta­mos de­trás de ese sue­ño. Si bien ya vi­vi­mos jun­tos, que­re­mos al­go que sea nues­tro y, por su­pues­to, tra­tar de dar lo me­jor co­mo pa­dres a nues­tra Agos­ti­na.

¿Pa­ra cuán­do la bo­da?

- La bo­da pue­de lle­gar en cual­quier mo­men­to. Cuan­do me­nos lo es­pe­ren, ahí los sor­pren­de­ré a to­dos. ¡Ya ve­rán! (ri­sas).

“ES­TOY MUY OR­GU­LLO­SA DE ÓSCAR”

Ser com­pa­ñe­ra de un hom­bre co­no­ci­do, ca­ris­má­ti­co y que se co­dea con va­rias per­so­nas del mun­do del es­pec­tácu­lo no es pa­ra na­da sen­ci­llo. “Tra­to de no preo­cu­par­lo en na­da. Su es­ta­do de áni­mo de­be ser óp­ti­mo pa­ra una per­so­na que tra­ba­ja en los me­dios, y más en te­le­vi­sión”, co­men­tó Pao. Óscar za­fó al de­cir que la bo­da se vie­ne en cual­quier mo­men­to, sin em­bar­go, Pao­la pu­so un al­to y ase­gu­ró: “Se­rá cuan­do ten­ga que ser”.

Wil­fri­da, más co­no­ci­da co­mo Fri­da, es la pe­rri­ta que aca­pa­ra las re­des so­cia­les de Óscar Pin­tos y que lle­gó ha­ce dos me­ses a la fa­mi­lia. “Fri­da es nues­tra hi­ja nue­va. Siem­pre di­ji­mos que íba­mos a te­ner una pug y aho­ra se dio. Es un pe­que­ño te­rre­mo­to que es­tá dan­do vuel­tas el de­par­ta­men­to. ¡Pe­ro la que­re­mos igual!”, se­ña­ló Pin­tos.

Con­ta­nos acer­ca de Agos­ti­na, ¿có­mo es ella?

- Agos­ti­na es la luz de nues­tras vi­das, son­ríe des­de que des­pier­ta has­ta que cae ren­di­da por las no­ches. Un amor, nos tie­ne lo­cos a to­dos.

¿Có­mo cam­bió tu vi­da lue­go de ser ma­dre?

- ¡Uf! Un gi­ro to­tal, el cam­bio más drás­ti­co y her­mo­so en la vi­da de una mu­jer, una de­ja mi­les de co­sas pe­ro ob­tie­ne mu­chas otras que ni sa­bía que exis­tían. La conexión ma­má-hi­ja es al­go inex­pli­ca­ble.

El día del par­to, ¿có­mo lo vi­vis­te?

- Se ade­lan­tó a la fe­cha pre­vis­ta. Tu­ve al­gu­nas se­ña­les de alar­ma, así que fui al sa­na­to­rio, lle­gué ma­ne­jan­do y, dos ho­ras des­pués, Agos­ti­na ya es­ta­ba con no­so­tros. Te pue­do ase­gu­rar que fue el me­jor día de mi vi­da.

¿Quién te ayu­da con los cui­da­dos de Agos­ti­na cuan­do Óscar es­tá tra­ba­jan­do?

- Por suer­te, no ten­go pro­ble­mas con eso, ya que las abue­las y tías siem­pre es­tán a la or­den cuan­do de Agos­ti­na se tra­ta.

Óscar, el me­jor pa­dre del mun­do, y Agos­ti­na lo sa­be, es­tá enamorada de su pa­pá”, Pao­la

¿Qué sen­tís al ver a Óscar tan bien po­si­cio­na­do en los me­dios?

- Es­toy muy or­gu­llo­sa de Óscar y sien­to mu­cha ad­mi­ra­ción ha­cia él. Es un triun­fa­dor, me en­can­ta ver­lo bri­llar en to­do.

¿Sos de co­ci­nar­le a Óscar?

- Bueno, te­ner­lo a Óscar de co­men­sal no es tan fá­cil, pe­ro sí, en ca­sa co­ci­na­mos los dos. A él le en­can­ta el sus­hi, pe­ro es al­go que no pue­do pre­pa­rar­le y te­ne­mos que com­prar (ri­sas).

¿Me­tés pre­sión pa­ra la bo­da?

- ¡No! (ri­sas), pa­ra na­da. Ba­jo pre­sión no fun­cio­na­ría. Lo úni­co que te di­go es que se­rá cuan­do ten­ga que ser.

¿Po­drías des­cri­bir la re­la­ción en­tre Óscar y Agos­ti­na?

- Óscar, el me­jor pa­dre del mun­do, y Agos­ti­na lo sa­be, es­tá enamorada de su pa­pá. Ver­los jun­tos es lo más lin­do de ca­da día en mi vi­da.

JUN­TOS A LA PAR. Es­ta her­mo­sa pa­re­ja de mo­men­to pien­sa en la ca­sa pro­pia; la bo­da y el va­rón son me­tas pa­ra más ade­lan­te.

EN­CAN­TO. Agos­ti­na se ro­ba to­das las mi­ra­das con esa ter­nu­ra que he­re­dó de sus pa­dres. TVO

Der­lis Iván Mat­to / Fo­tos: Mó­ni­ca Ma­tiau­da / Pro­duc­ción: Ama­lia Ri­vas / Pren­das: Gap / Lo­ca­ción: Las Lo­mas Ca­sa Ho­tel - Agra­de­ci­mien­tos: Ana Bau­mann

PA­TAS PA­RA ARRI­BA. Fri­da es muy mi­ma­da por Agos­ti­na y jun­tas se apo­de­ran de la ca­sa.

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