¡Muy pron­to se­rán tres!

A días de cum­plir cua­tro me­ses de ca­sa­dos, Amalia Cu­ti­llo y César Pe­rei­ra Da Cos­ta re­ve­lan en ex­clu­si­va a TVO que muy pron­to se­rán pa­pás. ¡Sí! ¡La con­duc­to­ra del no­ti­cie­ro de Pa­ra­vi­sión es­tá en la dul­ce es­pe­ra! Pa­sá y en­te­ra­te de to­dos los de­ta­lles de est

TVO - - Sumario - AMA Y CÉSAR

Amalia Cu­ti­llo y César Pe­rei­ra Da Cos­ta unie­ron sus vi­das el 19 de no­viem­bre del 2016 an­te el al­tar de la Ca­te­dral Me­tro­po­li­ta­na. Desde el prin­ci­pio del no­viaz­go so­ña­ban con ser pa­dres, y pa­ra sor­pre­sa de am­bos, la ci­güe­ña muy pron­to re­cep­cio­nó el pe­di­do de los re­cién ca­sa­dos. Aho­ra, a me­nos de cua­tro me­ses del sí, quie­ro, la pre­sen­ta­do­ra del no­ti­cie­ro de Ca­nal 5 ya es­tá de 14 se­ma­nas de em­ba­ra­zo. Los fu­tu­ros pa­pás die­ron la pri­mi­cia de la lle­ga­da del he­re­de­ro a nues­tra re­vis­ta y po­sa­ron fe­li­ces pa­ra nues­tros lec­to­res.

¿Có­mo va el ma­tri­mo­nio? ¿Qué tal la con­vi­ven­cia?

- Amalia (A): ¡Su­per­bien! Ya aco­mo­da­dos y acos­tum­bra­dos a la con­vi­ven­cia. Le ex­tra­ño a César más que de cos­tum­bre cuan­do es­tá tra­ba­jan­do.

- César (C): ¡Me­jor de lo que es­pe­ra­ba! Mu­chos nos de­cían que al ca­sar­nos ve­ría­mos la di­fe­ren­cia, ¡pe­ro aún no la ve­mos! (ri­sas). Es más, nos lle­va­mos me­jor que cuan­do éra­mos no­vios.

¿Tie­nen al­gu­na no­ti­cia es­pe­cial que con­tar­nos?

A: ¡Sí! ¡Es­ta­mos de 14 se­ma­nas de em­ba­ra­zo! Fe­li­ces y dis­fru­tan­do de ca­da eta­pa, que es real­men­te dis­tin­ta.

¡Qué rá­pi­do les res­pon­dió el pe­di­do la ci­güe­ña...!

- A: ¡Real­men­te sí! Es un be­bé muy de­sea­do, ¡pe­ro no es­ta­ba pla­nea­do pa­ra es­ta fe­cha! Di­ji­mos que en nues­tro pri­mer aniver­sa­rio lo íba­mos a bus­car, y se ade­lan­tó.

- C: ¡Sí! ¡Es in­creí­ble! Creo que se equi­vo­có en la fe­cha de en­vío (ri­sas). Yo ya que­ría pa­ra es­te año, pe­ro Amalia me con­ven­ció de es­pe­rar un año. Lo

íba­mos a bus­car en nues­tro via­je de aniver­sa­rio de bo­da. Pe­ro co­mo ya ven, Be­bé no qui­so es­pe­rar. Le de­ci­mos así por­que aún no sa­be­mos el se­xo.

¿Desean que sea ne­na o ne­ne?

- A: La ver­dad, lo que úni­co que que­re­mos es que ven­ga sa­ni­to/a. No te­ne­mos una pre­fe­ren­cia. - C: Mue­ro por una ne­ni­ta, igual de be­lla que su mamá. Pe­ro lo más im­por­tan­te es que ven­ga sa­ni­to o sa­ni­ta. Así que se­rá lo que Dios quie­ra.

¿Ya pen­sa­ron en al­gu­nos nom­bres, de ne­nas o de ne­nes?

- A: Di­ji­mos con César que va­mos a es­pe­rar a sa­ber el se­xo pa­ra ele­gir. Igual­men­te, yo ten­go un pe­di­do muy es­pe­cial: si es va­rón, quie­ro que uno de sus nom­bres sea el de mi pa­pá. Se lla­ma­ba Os­val­do y nos cui­da desde el cie­lo ha­ce años.

Amalia, di­cen que las ma­más siem­pre son más uni­das a los va­ro­nes, ¿qué ha­rías con un va­ron­ci­to en bra­zos?

- A: Yo mue­ro de amor, sea ne­na o ne­ne. Siem­pre qui­se ser mamá. Le pe­dí al pa­pa Fran­cis­co, cuan­do vino a nues­tro país, es­ta ben­di­ción.

César, las ne­nas son más ape­ga­das al pa­pá, ¿có­mo te ves con una prin­ce­si­ta?

- C: ¡Di­cen que sí! En mi ca­so, sea ne­ne o ne­na, ¡es­ta­rá ama­rra­do o ama­rra­da a mí! Quie­ra o no (ri­sas). Mu­chos nos di­cen que se­rá ne­na y ya me veo con una her­mo­sa prin­ce­si­ta en mis bra­zos.

¿Qué tal con los an­to­jos? ¿Dul­ces o sa­la­dos?

- A: To­da­vía se me aguan­ta (ri­sas), pe­ro soy más de co­mi­da sa­la­da. So­lo que nues­tro be­bé pa­re­ce que se­rá fit co­mo su pa­pá. César en­tre­na y cui­da mu­cho su ali­men­ta­ción. Igual, lo que más quie­ro co­mer aho­ra es el gui­so de fi­deo que ha­ce mi mamá.

Mu­chos son los fu­tu­ros pa­pás que tam­bién tie­nen an­to­jos, ¿es tu ca­so, César?

- C: No, pa­ra mí eso es bo­be­ría (ri­sas). Son las mu­je­res las que ex­pe­ri­men­tan y su­fren to­dos los cam­bios, no los hom­bres. Acá lo ra­ro es que los an­to­jos de Be­bé son en ba­se a mi ali­men­ta­ción nor­mal. Yo en­treno y me cui­do mu­cho en la ali­men­ta­ción. Y ca­sual­men­te a Amalia so­lo le cae bien la co­mi­da sa­na.

¿El pa­pá asis­ti­rá al par­to?

- A: Sí, quie­ro que es­té ahí, a nues­tro la­do. De he­cho, aho­ra me acom­pa­ña a to­das las con­sul­tas con el gi­ne­có­lo­go.

- C: ¡Cla­ro que sí! Ya ha­bla­mos de es­to con Amalia. Yo quie­ro es­tar y gra­bar. Por eso es­ta­mos vien­do en qué sa­na­to­rio ven­drá Be­bé, por­que al­gu­nos no per­mi­ten que in­gre­ses cá­ma­ra al qui­ró­fano. Pa­ra no­so­tros no es una op­ción no cap­tar ese mo­men­to.

“CÉSAR ES UN MA­RI­DO MA­RA­VI­LLO­SO”

En es­te apar­ta­do con­ver­sa­mos so­lo con Amalia, quien ase­gu­ra que César se­rá un pa­pá ge­nial.

¿Te­nés ma­les­ta­res o los tu­vis­te?

- A: Ma­les­ta­res, muy po­cos. Pe­ro hay co­mi­das que yo ado­ra­ba, co­mo el asa­do con bas­tan­te gra­si­ta, y aho­ra no me sien­ta al co­mer (ri­sas).

¿Cuán­tos ki­los ya subis­te?

- A: Has­ta aho­ra so­lo un ki­lo, no me gus­ta­ría ex­ce­der­me en mi pe­so.

¿Co­més de to­do?

- A: ¡Tra­to de co­mer sa­lu­da­ble! ¡Lo úni­co que no me gus­ta son las ar­ve­jas!

¿Có­mo te mi­ma César?

- A: Es un ma­ri­do ma­ra­vi­llo­so y va a ser un pa­pá ge­nial, no ten­go du­das. Yo en­tro a las 6.30 al ca­nal, él se le­van­ta mu­cho an­tes (y cons­te que en­tra más tar­de que yo), y me pre­pa­ra unos ba­ti­dos de fru­tas de­li­cio­sos pa­ra em­pe­zar mi día con eso. Me ayu­da en to­das las li­mi­ta­cio­nes que ten­go y es­tá to­do el tiem­po pen­dien­te de no­so­tros.

¿Tie­nen pen­sa­do ir al mamá club?

- A: To­do va a de­pen­der de mis tiem­pos la­bo­ra­les. Ade­más de es­tar en Ca­nal 5, en­se­ño Ta­ller de Te­le­vi­sión en la Uni­ver­si­dad del Nor­te.

¿Qué di­cen los abue­los? ¿Y los tíos?

- A: ¡Es­tán fe­li­ces! Nues­tro en­torno más cer­cano se fue en­te­ran­do per­so­nal­men­te, por men­sa­jes y lla­ma­das. Nos que­da­mos con las son­ri­sas, lá­gri­mas y gri­tos de fe­li­ci­dad de la gen­te que nos quie­re.

¿Ya re­ci­bió re­ga­li­tos de la fa­mi­lia?

- A: ¡To­da­vía! Pa­re­ce que to­dos si­guen con la tra­di­ción de nues­tras abue­las de no re­ga­lar an­tes de los

tres me­ses (ri­sas). Pe­ro es­ta­mos se­gu­ros de que, con­for­me pa­sa el tiem­po, van a lle­gar los ob­se­quios, so­bre to­do cuan­do se­pa­mos el se­xo.

¿Cuán­do lle­ga­ría el baby?

- A: Es pa­ra agos­to, Dios me­dian­te.

“TRA­TO DE MIMARLES LO MÁS QUE PUE­DA”

César es­tá emo­cio­na­dí­si­mo y no ve la ho­ra de te­ner a Be­bé en sus bra­zos. Mien­tras tan­to, mi­ma a su es­po­sa y a la in­ci­pien­te pan­ci­ta.

¿Qué sen­tis­te cuan­do te en­te­ras­te de que se­rás pa­pá?

- C: Fue una mez­cla ra­ra de emo­cio­nes. Sor­pre­sa, ale­gría, fe­li­ci­dad y preo­cu­pa­ción por la sa­lud de Amalia. Pri­me­ro nos reí­mos mu­cho, des­pués llo­ra- mos. Nos cal­ma­mos, di­ge­ri­mos la no­ti­cia y la lle­va­mos con mu­cha fe­li­ci­dad. Gra­cias a Dios, su em­ba­ra­zo va muy bien, den­tro de to­do, te­nien­do en cuen­ta la ar­tri­tis.

¿Có­mo fes­te­ja­ron la bue­na no­ti­cia con Amalia?

- C: ¡Aún no fes­te­ja­mos co­mo se de­be! Es que to­da­vía no lo ha­bía­mos con­ta­do a “to­do el mun­do”. So­lo nues­tros fa­mi­lia­res y nues­tro círcu­lo más ín­ti­mo lo sa­be. Que­ría­mos es­pe­rar a que pa­sen los tres me­ses. Aho­ra sí lo va­mos a fes­te­jar y ya se en­te­ra­rán có­mo lo hi­ci­mos.

¿Le co­ci­nás a tu se­ño­ra y al baby pa­ra mi­mar­los?

- C: Sí, no co­mo qui­sie­ra, por mis tiem­pos, pe­ro en lo po­si­ble tra­to de mimarles lo más que pue­da. A Amalia le gus­tan más las co­sas en­gor­dan­tes, y a Be­bé lo fit. Así que ten­go que ha­cer una mez­cla ra­ra pa­ra que am­bos es­tén con­ten­tos (ri­sas).

¿Vas a ser un pa­pá que cam­bia pa­ña­les, pre­pa­ra bi­be­ro­nes, ba­ña al be­bé?

- C: ¡Sí! ¡Voy ayu­dar a Amalia en to­do! Sé lo di­fí­cil que es y se­rá pa­ra ella es­te pro­ce­so, es lo me­nos que pue­do ha­cer. Por suer­te, mi mamá ya me en­tre­nó unos años atrás con mi her­ma­ni­ta. Así que no se­rá al­go tan nuevo pa­ra mí, ten­go que re­cor­dar na­da más to­do lo que ella me en­se­ñó.

¿Es­tás an­sio­so por te­ner a tu hi­jo en bra­zos?

- C: ¡De­ma­sia­do an­sio­so! Se me ha­ce una eter­ni­dad es­pe­rar has­ta agos­to pa­ra abra­zar y be­sar a Be­bé.

SE AGRAN­DA LA FA­MI­LIA. En agos­to lle­ga­rá el pri­mo­gé­ni­to de Amalia y César.

¿SE­RÁ NE­NA O VA­RÓN? Amalia y César aguar­dan con an­sias y mu­cho amor al nuevo in­te­gran­te de la fa­mi­lia Pe­rei­raCu­ti­llo.

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