VÍC­TOR NIELLA

“Step­hie es mi otra mi­tad”

TVO - - Sumario - Fo­tos: Mó­ni­ca Ma­tiau­da

El en­tre­na­dor y ex­fi­si­cul­tu­ris­ta Víc­tor Niella (47) lle­va un per­fil bas­tan­te ba­jo en com­pa­ra­ción a años an­te­rio­res, cuan­do lo veía­mos en pro­gra­mas co­mo Ca­lle 7 y Yin­go. Hoy, de­di­ca la ma­yor par­te de su tiem­po a la ad­mi­nis­tra­ción de su gim­na­sio y a una per­so­na muy es­pe­cial, su hi­ja de cin­co años, Step­ha­nie, el eje de su vi­da. Ade­más de con­tar­nos más acer­ca de su rol de pa­dre, Víc­tor nos ha­bló del tiem­po en el que se des­ta­có co­mo fi­si­cul­tu­ris­ta. “Sa­lí va­rias ve­ces cam­peón en Mís­ter Paraguay y tam­bién soy bi­cam­peón mun­dial de po­ten­cia, otra mo­da­li­dad”, co­men­tó el en­tre­na­dor. Aho­ra es­tá a po­co de asu­mir co­mo pre­si­den­te de la Aso­cia­ción Pa­ra­gua­ya de Fi­si­cul­tu­ris­mo, Fitness y Po­ten­cia In­ter­na­cio­nal (Apff­pi), una vic­to­ria más en su ca­rre­ra co­mo de­por­tis­ta pro­fe­sio­nal.

¡La pre­si­den­cia de la Apff­pi! ¿Có­mo te sen­tís?

- Muy con­ten­to. Lo veo co­mo otra me­ta al­can­za­da, es sa­tis­fac­to­rio pa­ra mí.

¿Cuá­les se­rán tus fun­cio­nes?

- El 16 de agos­to, al asu­mir co­mo pre­si­den­te de la aso­cia­ción, que­da­rá a mi car­go di­fun­dir los cam­peo­na­tos del in­te­rior, que se rea­li­zan en las se­des de Ciu­dad del Es­te y En­car­na­ción. Ade­más, cer­cio­rar­me de que los atle­tas com­pi­tan en el ex­tran­je­ro y trai­gan la ma­yor can­ti­dad de tí­tu­los po­si­bles.

¿Te acom­pa­ña­rá Step­hie ese día?

- ¡Por su­pues­to! Step­hie es mi otra mi­tad, siem­pre me acom­pa­ña en to­do.

¿Qué nos po­dés con­tar de ella?

- Step­hie es muy mi­mo­sa, bas­tan­te sen­si­ble. Enamo­ra­da de su pa­pá (ri­sas), no­so­tros no po­de­mos es­tar se­pa­ra­dos. Com­par­ti­mos la te­nen­cia con su ma­má, que tam­bién la cría y mal­cría, so­lo que por una cues­tión de co­le­gio se que­da con­mi­go de lu­nes a vier­nes, y los fi­nes de se­ma­na com­par­te con su ma­má.

Siem­pre de­jás un es­pa­cio de tu día pa­ra ella.

- Lo ha­go co­mo sea, de­jo cual­quier co­sa de la­do pa­ra eso. En la vi­da lo im­por­tan­te es la fa­mi­lia.

¿En qué se pa­re­cen?

- Ella es bas­tan­te or­de­na­da, muy me­ticu­losa. Le gus­ta el or­den, las co­sas de­ben ser co­mo ella quie- re. Es fa­ná­ti­ca de los asa­dos, co­mo su pa­pá (ri­sas)

¿Có­mo te cam­bió la vi­da ser pa­pá?

- Mi vi­da cam­bió 180 gra­dos, en el sen­ti­do que de­bí or­ga­ni­zar­me. An­tes no de­pen­día de na­die, hoy mi mun­do gi­ra en torno a Step­ha­nie. Via­jo, me acom­pa­ña; ten­go al­gún com­pro­mi­so o ce­na, ella es­tá ahí.

¿Tu ru­ti­na dia­ria?

- Me le­van­to a las 4.45 de la ma­ña­na, desa­yuno y voy al gim­na­sio pa­ra abrir a las 5.30. Me re­ti­ro pa­ra me­ren­dar con mi hi­ja, lue­go vuel­vo al tra­ba­jo has­ta las 20.30. Di­vi­do mi día en­tre el gim­na­sio, Step­hie, y los fi­nes de se­ma­na le de­di­co el tiem­po a mi no­via, ya que mi hi­ja pa­sa con su ma­má esos días.

¿Ex­tra­ñás a Step­hie du­ran­te esos días?

- To­do el tiem­po pien­so en ella. Nos ex­tra­ña­mos un mon­tón cuan­do no nos ve­mos.

¿Có­mo te lle­vás con Cynt­hia De Re­cal­de?

- Muy bien. Com­par­ti­mos los tiem­pos con la ne­na. Ade­más de man­te­ner bue­nas re­la­cio­nes por Step­hie, lo ha­ce­mos por el bien de no­so­tros mis­mos.

SU CA­RRE­RA Y SU PA­SO POR LA TEVÉ

Víc­tor con­tó que ya de chi­co era un de­por­tis­ta na­to, prac­ti­ca­ba va­rias dis­ci­pli­nas, pe­ro el fi­si­cul­tu­ris­mo se con­vir­tió en su gran pa­sión. En es­te apar­ta­do, con­ver­sa­mos so­bre su vi­da en el de­por­te y su pa­so por Ca­lle 7 y Yin­go, que lo acer­ca­ron más a la gen­te.

¿Có­mo eras de ni­ño?

- Era bas­tan­te de­por­tis­ta y enér­gi­co. En­tra­ba en el co­le­gio Cris­to Rey, de ahí fui a la Uni­ver­si­dad Au­tó­no­ma de Asun­ción y se­guí Co­mer­cio In­ter­na­cio­nal.

¿De Co­mer­cio In­ter­na­cio­nal a fi­si­cul­tu­ris­ta?

- Me ini­cié en el fi­si­cul­tu­ris­mo de la mano de Adolfo La­rru­cea, él fue mi men­tor. De pen­de­jo ju­ga­ba en las di­vi­sio­nes in­fe­rio­res del Club Ce­rro Por­te­ño. En aquel en­ton­ces, mis de­por­tes pre­fe­ri­dos eran el fút­bol, la pes­ca y ha­cer pe­sas, que pa­ra mí era co­mo un hobby más. No se es­ti­la­ba en aque­lla épo­ca ser cul­tu­ris­ta y me da­ba cuen­ta de que eso se con­ver­tía en mi pa­sión. Em­pe­cé a to­mar­lo más en se­rio, lue­go me pre­pa­ré pa­ra en­trar en mi pri­me­ra com­pe­ten­cia de Mís­ter Asun­ción en 1994, que gra­cias a Dios ga­né.

Y ya no pa­ras­te.

- Me dio mu­chos áni­mos y me se­guí en­ca­mi­nan­do en el mun­do del fi­si­cul­tu­ris­mo. De ahí tu­ve com­pe­ten­cias en el ex­tran­je­ro. Prac­ti­ca­ba es­te de­por­te de la mis­ma ma­ne­ra en que era ban­ca­rio y al mis­mo tiem­po es­tu­dia­ba. Se pue­den ha­cer va­rias co­sas a la vez.

¿Cuál fue el pe­rio­do más di­fí­cil de tu ca­rre­ra?

- La ma­yor tris­te­za que tu­ve fue cuan­do de­bía com­pe­tir en Mís­ter Asun­ción y pa­pá fa­lle­ció 15 días an­tes de la com­pe­ten­cia. De igual ma­ne­ra par­ti­ci­pé y la ca­te­go­ría que ga­né se la de­di­qué a él.

¿Tu me­jor mo­men­to?

- La verdad, son dos res­pues­tas, ya que el me­jor mo­men­to de mi vi­da fue cuan­do na­ció Step­hie, y el de mi ca­rre­ra se dio en el 2003, cuan­do ga­né el Mís­ter Paraguay. Ya ha­bía con­quis­ta­do ese tí­tu­lo en años an­te­rio­res, pe­ro en esa opor­tu­ni­dad te­nía que re­afir­mar que po­día vol­ver a triun­far. Si no lo con­se­guía, ya me cos­ta­ría re­to­mar. Me ju­gué el to­do por el to­do.

Fue el año en que te re­ti­ras­te, ¿no?

- Así mis­mo. Me pu­se co­mo me­ta ga­nar el Mís­ter Paraguay y ba­jar­me de las com­pe­ten­cias, es im­por­tan­te re­ti­rar­se en la cús­pi­de. Me re­ti­ré con el tí­tu­lo.

Tiem­po des­pués apa­re­cis­te en la tevé...

- Pa­sé a la tevé de la mano de Ch­ris­tian Che­na. Lue­go de que él com­pra­ra Ca­nal 13, em­pe­zó a ar­mar un equi­po pa­ra Ca­lle 7. Ahí me lla­mó Ma­rio Gó­mez. Nun­ca me con­si­de­ré un hom­bre de la tevé, soy una im­pro­vi­sa­ción y le de­cía eso a Che­na, pe­ro él que­ría que mi nom­bre se re­la­cio­na­ra con los jue­gos.

En­ton­ces, acep­tas­te el desafío.

- Me com­pro­me­tí a ayu­dar­lo por un año; me di­fi­cul­ta­ba mu­cho es­tar en el set, por los ho­ra­rios que ma­ne­ja­ba. Igual, la pro­duc­ción me lla­mó pa­ra que vuel­va a in­te­grar el equi­po de Ca­lle 7, les re­cal­qué que lo mío no es la tevé y les pre­sen­té a Graciela Stumpfs, en ese en­ton­ces mi sue­gra. Con­ti­nué un año, has­ta que Ca­lle 7 pa­só a Te­le­fu­tu­ro. Más tar­de, lle­gó el for­ma­to de Yin­go y Ch­ris­tian me di­jo: “Víc­tor, aho­ra no me po­dés aban­do­nar. Te ne­ce­si­to un año más acá”.

¿Te gus­tó es­tar en la te­le­vi­sión?

- La tevé te qui­ta pri­va­ci­dad y te da mu­cho re­co­no­ci­mien­to, eso es pe­li­gro­so. Mu­cha gen­te te juz­ga co­mo si fue­ra que te co­no­ce. La par­te que sí ayu­da es en que te da una pu­bli­ci­dad ex­tra­or­di­na­ria.

¿Te­nés ami­gos en la farándula?

- Sí, ten­go va­rios ami­gos me­diá­ti­cos. Los cer­ca­nos son Pao­la Mal­te­se, Eduardo Chi­che Cor­te, Ni­co García y Raúl Ve­ga. Son per­so­nas in­con­di­cio­na­les que siem­pre es­tán pa­ra mí.

¿Al­gu­na vez tu­vis­te al­gu­na pe­lea con los me­diá­ti­cos?

- La verdad, no, por­que so­lo me de­di­qué a los pro­gra­mas, el gim­na­sio y mi fa­mi­lia. No me in­vo­lu­cra­ba en otras co­sas o las con­fron­ta­cio­nes en­tre los par­ti­ci­pan­tes.

MÁS DE SU VI­DA PER­SO­NAL

El me­diá­ti­co en­tre­na­dor tam­bién nos ha­bló de su no­via y de al­go que real­men­te nos sor­pren­dió: sus as­pi­ra­cio­nes po­lí­ti­cas. Se­guí le­yen­do.

¿Quién es tu no­via?

- Ella es Cinth­ya Fre­tes. Es fun­cio­na­ria ban­ca­ria, abo­ga­da y es­cri­ba­na, es­ta­mos jun­tos ha­ce seis me­ses.

¿Có­mo se co­no­cie­ron?

- Cinth­ya iba al gim­na­sio, ahí me lla­mó la aten­ción des­de la pri­me­ra vez que la vi.

¿Qué te con­quis­tó de ella?

- Tie­ne un buen co­ra­zón, es muy no­ble y hu­mil­de. Una bue­na com­pa­ñe­ra y so­bre to­do que se lle­va muy bien con mi hi­ja, lo más im­por­tan­te.

En­ton­ces, es bue­na la re­la­ción en­tre ellas.

- De­ma­sia­do bue­na. El tra­to es muy bueno en­tre las dos, tan­to así que Cinth­ya le re­ga­ló una mas­co­ta, un pug fran­cés que se lla­ma Anas­ta­sia y es la ado­ra­ción de Step­ha­nie (ri­sas).

¿Tu ma­yor mie­do?

- Cual­quier co­sa que pue­da su­ce­der­le a mi hi­ja, aguan­ta­ría to­do con tal de que no le pa­se na­da a ella.

¿Qué te ha­ce eno­jar?

- La men­ti­ra, no pue­do to­le­rar la fal­se­dad.

¿Y lo que te ha­ce fe­liz?

- Que Step­ha­nie es­té fe­liz. Ella es­tá bien y yo tam­bién.

¿Al­gu­na me­ta que quie­ras al­can­zar?

- Lo­gré to­das las me­tas que me pro­pu­se. Cuan­do me es­ta­blez­ca co­mo pre­si­den­te de la Apff­pi, mi pró­xi­mo ob­je­ti­vo se­rá can­di­da­tar­me pa­ra con­ce­jal de Lam­ba­ré. Lo más pro­ba­ble es que lo ha­ga pa­ra el 2020. Es la pri­me­ra vez que ha­blo de es­to pa­ra un me­dio.

¿Qué que­rés ha­cer co­mo con­ce­jal?

- Po­ten­ciar los es­pa­cios que tie­ne la ciu­dad. Hay mu­chos par­ques, que las pla­zas sean más lim­pias. Una ma­te­ria pen­dien­te es la ave­ni­da Ca­ci­que Lam­ba­ré, que no es­tá en buen es­ta­do.

¿Es­tás afi­lia­do a al­gún par­ti­do po­lí­ti­co?

- Es­toy afi­lia­do a la Aso­cia­ción Na­cio­nal Re­pu­bli­ca­na, pe­ro soy un co­lo­ra­do pen­san­te. No es­toy de acuer­do con la en­mien­da, la for­ma en que se en­ca­ró, se vio­la­ron mu­chí­si­mas le­yes y co­mo re­sul­ta­do la­men­ta­mos la muer­te de Ro­dri­go Quin­ta­na.

¿Quién creés que po­dría ser un buen re­pre­sen­tan­te del Par­ti­do Co­lo­ra­do?

- Me gus­ta mu­cho Ma­ri­to Ab­do Be­ní­tez, vo­ta­ría por él. Lo veo co­mo al­guien muy in­te­li­gen­te.

¿Quién no te gus­ta en po­lí­ti­ca?

- A quien no le vo­ta­ría nun­ca es a Fer­nan­do Lu­go. No tie­ne na­da que ver con el co­lor, sino por­que es un ca­ra­du­ra y por te­ner ese com­por­ta­mien­to his­trió­ni­co.

¿Al­go que no se­pa­mos de Víc­tor Niella?

- La gen­te me re­la­cio­na con la no­che, la fa­rra y no sa­ben que soy el ti­po más ho­ga­re­ño. Las per­so­nas que me co­no­cen sa­ben que cues­ta ha­cer­me sa­lir. Pa­ra mí un sá­ba­do per­fec­to es com­par­tir un asa­do en fa­mi­lia o ver una pe­lí­cu­la con mi no­via.

Fi­nal­men­te, ¿te gus­ta­ría te­ner más hi­jos?

- Mi sue­ño se­ría te­ner una hi­ja más, una com­pa­ñe­ra pa­ra Step­hie.

TVO

SU PRIO­RI­DAD. "Mi ne­na va al prees­co­lar des­de las 7.30 has­ta las 16.00, a esa ho­ra ha­go una pau­sa pa­ra me­ren­dar con ella. A la no­che, al ter­mi­nar mis la­bo­res, ce­na­mos jun­tos", con­tó Víc­tor.

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