Ami­gas, com­pa­ñe­ras, más allá de to­do

Ese amor del bueno, el que es­tá teñido de una fuer­te com­pli­ci­dad, es el que Vi­vian Be­ní­tez y su ma­má, Vir­gi­nia Bri­zue­la de Be­ní­tez, com­par­ten. En nues­tro es­pe­cial #SerMadre, es­tas ad­mi­ra­bles mu­je­res nos cuen­tan có­mo man­tie­nen su her­mo­sa re­la­ción ma­dre-hij

TVO - - News - Cé­sar Tri­ni­dad / Fo­tos: Mó­ni­ca Ma­tiau­da

Hay po­cas re­la­cio­nes com­pa­ra­bles con la que ma­dre e hi­ja desa­rro­llan… esa com­pli­ci­dad, la amis­tad que los años van pu­lien­do y el com­pa­ñe­ris­mo que llega con el ci­clo de la vida, cuan­do la hi­ja se con­vier­te en ma­dre y es­ta, a su vez, en abue­la, pri­me­ro y, se­gun­do, en fiel con­se­je­ra pa­ra la que al­gu­na vez fue su ni­ña. Esa es la re­la­ción que Vi­vian Be­ní­tez man­tie­ne con su que­ri­da do­ña Vir­gi­nia Bri­zue­la de Be­ní­tez.

“UNA ES­TÁ PA­RA LA OTRA”

Fue una de las rei­nas de be­lle­za más im­por­tan­tes de los 90, un si­nó­ni­mo de re­fi­na­mien­to, de­li­ca­de­za y sa­cri­fi­cio. Apren­dió mu­cho de su ma­dre, Vir­gi­nia, uno de los pi­la­res más im­por­tan­tes en su vida. Con su ejem­plo, Vi­vian crió a sus hi­jos Jo­sé Antonio y Vir­gi­nia Dos San­tos, de 23 y 21 años. Ade­más, Vi­vian es una des­ta­ca­da em­pre­sa­ria y con­duc­to­ra de Fas­hio­nTV, que va por La­te­le, los sá­ba­dos a las 20.00.

¿Qué re­pre­sen­ta pa­ra vos la ma­ter­ni­dad?

- Pa­ra mí in­dis­cu­ti­ble­men­te lo más im­por­tan­te y va­lio­so de mi vida, mis hi­jos lo son to­do: mi ma­yor desafío y tam­bién las ale­grías más im­por­tan­tes.

¿Una en­se­ñan­za de tu ma­dre?

- La en­se­ñan­za más va­lio­sa de mi ma­dre es el va­lor del tra­ba­jo, el en­ca­rar la vida con ho­nes­ti­dad. Su fra­se fa­vo­ri­ta la lle­vo con­mi­go: “To­do es­fuer­zo siem­pre tie­ne re­com­pen­sa”.

¿Un mo­men­to con ella que mar­có tu vida?

- Hay mu­chos mo­men­tos ma­ra­vi­llo­sos y tam­bién di­fí­ci­les que nos unen, por­que el amor se prue­ba en los ins­tan­tes más du­ros, no so­lo en los de ale- gría. Pe­ro creo que na­da une más a una hi­ja con su ma­dre que la ayu­da y los consejos que es­ta le da en el mo­men­to de re­ci­bir a un hi­jo. Eso es tre­men­da­men­te va­lio­so.

¿Có­mo es tu re­la­ción con do­ña Vir­gi­nia?

- Es una re­la­ción muy cer­ca­na, de mu­cha ad­mi­ra­ción y apoyo per­ma­nen­te, sa­be­mos que una es­tá pa­ra la otra, en to­das las cir­cuns­tan­cias.

¿Có­mo se sien­te pa­sar de ser hi­ja a ma­dre?

- Ser ma­dre se sien­te ma­ra­vi­llo­so, es una gran res­pon­sa­bi­li­dad y a la vez, en mi ca­so, una ale­gría in­men­sa. Siem­pre tra­té de to­mar to­das las si­tua­cio­nes, to­das las eda­des y las eta­pas de cre­ci­mien­to con bue­na on­da. Me hi­zo un ser muy va­lien­te, me en­con­tré con fuer­za pa­ra desafiar to­do por mis hi­jos, in­clu­so las ad­ver­si­da­des y si­tua­cio­nes más com­ple­jas.

Cuan­do cre­ce­mos, de­ja­mos de com­par­tir mu­cho con la ma­má. ¿Pa­só eso con­ti­go?

- Sí, in­dis­cu­ti­ble­men­te cuan­do una tie­ne sus hi­jos y sus desafíos la­bo­ra­les, es di­fí­cil com­par­tir con la ma­má to­do el tiem­po, pe­ro el sen­ti­mien­to va­lio­so

siem­pre es­tá ahí, y en nues­tro ca­so, en to­das las opor­tu­ni­da­des que po­de­mos jun­tar­nos, lo ha­ce­mos.

¿Me­jo­ra­ría el mun­do de acuer­do a la crian­za de ca­da ma­dre pa­ra con su hi­jo?

- El mun­do se­ría me­jor con una crian­za de los pa­dres en la que se trans­mi­tan va­lo­res, res­pe­to, la ca­pa­ci­dad de que un hi­jo ten­ga opi­nión pro­pia. El otro día es­cu­cha­ba a un si­có­lo­go de­cir que es muy di­fí­cil edu­car; es fá­cil criar a un hi­jo co­mo a un pe­rri­to, dán­do­le to­dos los gus­tos, es­pe­ran­do un sí, pe­ro es di­fí­cil ser pa­dres, es­ta­ble­cer lí­mi­tes y en­se­ñar qué es bueno y ma­lo, pa­ra for­mar­los y pre­pa­rar­los pa­ra el fu­tu­ro.

¿Có­mo es tu re­la­ción con tus hi­jos?

- Es di­vi­na: cer­ca­na y res­pe­tuo­sa al mis­mo tiem­po, des­con­trac­tu­ra­da.

¿Sos de las ma­dres com­pin­ches o es­ta­ble­cés lí­mi­tes pa­ra mar­car la re­la­ción?

- Soy una ma­má a la que le gus­ta es­ta­ble­cer lí­mi- tes y siem­pre me to­mé muy en se­rio el te­ma de edu­car­los y pre­pa­rar­los pa­ra la vida. Creo en los lí­mi­tes, no en con­sen­tir­los en to­do, no hay que can­sar­se de ha­blar y en­se­ñar pa­ra criar adul­tos res­pon­sa­bles.

“SIEM­PRE LE DI­GO QUE LA AMO”

Es una mu­jer en­can­ta­do­ra, ma­dre de una de las rei­nas de be­lle­za más im­por­tan­tes que tu­vo el país. Do­ña Vir­gi­nia Bri­zue­la de Be­ní­tez con­tó có­mo era su hi­ja Vi­vian de ni­ña: “Tí­mi­da, aman­te del ar­te y muy da­di­vo­sa”. Con­ver­só con no­so­tros muy emocionada al re­fe­rir­se a su princesa y ase­gu­ró: “Vi­vian es her­mo­sa por fue­ra, pe­ro por den­tro lo es aún más”.

¿Qué re­cuer­da de la in­fan­cia de Vi­vian?

- Era una ni­ña tí­mi­da, muy de­di­ca­da y apli­ca­da. Lo úni­co que le gus­ta­ba era leer y era muy com­pa­ñe­ra mía. La Vi­vian que to­dos ven aho­ra es la mis­ma que fue des­de pe­que­ña. Una per­so­na dul­ce y aten­ta.

¿Có­mo es su re­la­ción con Vi­vian?

- Muy bue­na, por­que ella sa­be ser ami­ga y com­pa­ñe­ra. Vi­vian es un sos­tén pa­ra la fa­mi­lia, a le ella con­fia­mos nues­tras ale­grías y pe­nas. Si al­guien es­tá en­fer­mo, es ella quien de­ci­de qué ha­cer y có­mo. Si hay que ir de via­je, tam­bién que­da a su car­go. Con de­cir que nos ase­so­ra has­ta con la ro­pa a mí y a su pa­pá. Ella es­tá en to­do.

Si bien siem­pre fue su princesa, ¿se ima­gi­nó que su hi­ja con­quis­ta­ría el mun­do con su be­lle­za?

- No, nun­ca, yo sé que pa­ra ca­da ma­dre su hi­ja es her­mo­sa pa­ra el mun­do, pe­ro la be­lle­za de Vi­vian va más allá de lo ex­te­rior, mi hi­ja es aún más lin­da por den­tro que por fue­ra. Es una mu­jer an­ge­li­cal; pa­ra mí y pa­ra su pa­dre, ella es nues­tra jo­ya. La ama­mos por to­do lo que es y lo­gró en la vida.

¿Qué es lo que más or­gu­llo le da de su hi­ja?

- Su trans­pa­ren­cia, su ho­nes­ti­dad, que pa­ra no­so­tros es muy im­por­tan­te. Mi hi­ja es una per­so­na con mu­cha éti­ca, eso es lo que más nos enor­gu­lle­ce. Es un gran desafío que tus hi­jos di­gan: “Ma­má es mi ejem­plo”, y con Vi­vian he­mos lo­gra­do eso.

¿Hay al­go que siem­pre has que­ri­do de­cir­le a Vi­vian y nun­ca se lo has di­cho?

- No, no me que­dó na­da pen­dien­te, siem­pre le di­go que la amo; en ca­da opor­tu­ni­dad que ten­go de ha­blar­le o es­cri­bir­le un men­sa­je por What­sapp, le di­go que es la me­jor. Tan­to co­mo pue­da ha­cer­la fe­liz lo ha­go, al me­nos has­ta don­de pue­da y eso le trans­mi­to y ella lo sa­be.

COM­PA­ÑE­RAS. Vi­vian y su que­ri­da ma­dre, Vir­gi­nia, es­tán uni­das por el ca­ri­ño, la ad­mi­ra­ción mu­tua y el apoyo per­ma­nen­te.

SIEM­PRE JUN­TAS. Vi­vian y Vir­gi­nia dan mues­tra de un com­pa­ñe­ris­mo y amis­tad que las une más allá de los la­zos de san­gre.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Paraguay

© PressReader. All rights reserved.