Tres ge­ne­ra­cio­nes uni­das por el amor

No hay amor más gran­de que el de una ma­dre. Patty Orué lo con­fir­ma, pues su ma­má, My­riam, es su prin­ci­pal so­por­te. Y ella, a su vez, lo es pa­ra la pe­que­ña Em­ma. Ese sen­ti­mien­to inex­pli­ca­ble que día a día cre­ce, así co­mo los hi­jos y nie­tos, las reunió en u

TVO - - Sumario - Luz Gon­zá­lez / Fo­tos: Mó­ni­ca Ma­tiau­da / Pren­das: Ca­bu­ré y Ca­bu­ré Kids del di­se­ña­dor Hu­go Ne­gro Váz­quez / Pro­duc­ción: Ama­lia Ri­vas

No hay amor más gran­de que el de una ma­dre. Patty Orué lo con­fir­ma, pues su ma­má, My­riam, es su prin­ci­pal so­por­te. Y ella, a su vez, lo es pa­ra la pe­que­ña Em­ma. Ese sen­ti­mien­to inex­pli­ca­ble que día a día cre­ce, así co­mo los hi­jos y nie­tos, las reunió en una se­sión fo­to­grá­fi­ca pa­ra el re­cuer­do, en el Mes de las Ma­dres de TVO.

Cuan­do la con­duc­to­ra Patty Orué y sus tres her­ma­nos lle­ga­ron a la vi­da de My­riam de Orué, to­do cam­bió pa­ra esta her­mo­sa mu­jer. Su mun­do se lle­nó de hi­jos, que lue­go fue­ron cre­cien­do, y hoy ya dis­fru­tan de sus pro­pios re­to­ños, co­mo Patty lo ha­ce con Em­ma. Y ese amor in­con­di­cio­nal, que na­ce de lo más pro­fun­do del co­ra­zón de una ma­dre, lo trans­mi­ti­mos en las to­mas que pre­sen­ta­mos en es­tas pá­gi­nas, don­de reuni­mos a Patty, do­ña My­riam y la pe­que­ña Em­ma. ¡Tres ge­ne­ra­cio­nes con ese sen­ti­mien­to tan hermoso! Patty no es­ca­ti­ma en ca­li­fi­ca­ti­vos pa­ra ha­blar de su bella ma­má, así co­mo de su vi­da jun­to a Em­ma. ¡Ade­lan­te!

Patty, ¿cam­bió tu vi­da des­de que sos ma­dre

- ¡To­tal­men­te! Fue un cam­bio muy po­si­ti­vo, so­bre to­do en mis prio­ri­da­des, en la for­ma de ver la vi­da, ¡y en mi for­ma de ser tam­bién!

¿Qué es lo que más dis­fru­tás ha­cer con Em­ma?

- ¡Em­ma es la ale­gría de mis días! Me en­can­ta­ría te­ner más tiem­po pa­ra dis­fru­tar con ella, pe­ro lo que pue­do, apro­ve­chó pa­ra apren­der más. Me en­can­ta des­cu­brir to­dos los de­ta­lles de su ca­rác­ter y su for­ma de ser. Ju­ga­mos y can­ta­mos mu­cho.

¿Có­mo es Patty ma­má? ¿Con­sen­ti­do­ra, mi­mo­sa, exi­gen­te?

- ¡Soy muy con­sen­ti­do­ra! Tan­to que a ve­ces pe­lea­mos con el pa­pá por­que yo le mi­mo en­se­gui­da cuan­do le cas­ti­ga­mos si se por­ta mal. Ella es muy com­pra­do­ra, ¡y yo me de­rri­to! Em­ma ya va a la guar­de­ría, ¿se queda sin pro­ble­mas? - ¡Sí! ¡Ya va! La ver­dad, es­ta­mos en ese pro­ce­so de des­ape­go to­da­vía, de re­pen­te le cues­ta un po­co que­dar­se so­li­ta, pe­ro to­do es por su bien. Me en­can­ta­ría que sea una ni­ña in­de­pen­dien­te y apren­da to­do lo que pue­da.

¿Qué va­lo­res co­men­zás a in­cul­car a tu hi­ja?

- A ser res­pe­tuo­sa y, so­bre to­do, ¡agra­de­ci­da! Apren­dió ya a de­cir “gra­cias” cuan­do le das al­go. Tra­to de que di­ga “por favor” y “per­mi­so”.

¿Te gus­ta­ría que tu ne­na si­ga tus pa­sos?

- ¡Me gus­ta­ría que ha­ga lo que le pro­duz­ca fe­li­ci­dad! Y si eli­ge el mo­de­la­je o es­tar en los me­dios, la acom­pa­ña­ría y pro­cu­ra­ría en­se­ñar­le, por so­bre to­do, a que no co­me­ta erro­res que yo co­me­tí.

SU MA­MÁ, SU TO­DO

Patty Orué tie­ne una com­pa­ñe­ra de vi­da in­con­di­cio­nal, su ma­má, My­riam de Orué, quien siem­pre la apo­ya en to­do y es una su­per­abue­la pa­ra Em­ma.

Tu ma­má, do­ña My­riam, ¿qué sig­ni­fi­ca en tu vi­da?

- ¡Do­ña My­riam es la luz de mi vi­da! Mi ma­má es mi per­so­na de con­fian­za, con la que pue­do ser yo mis­ma y ha­blar de to­do. Es la que me da se­gu­ri­dad y for­ta­le­za cuan­do lo ne­ce­si­to, es lo más es­pe­cial pa­ra mí jun­to a mi fa­mi­lia.

¿Ella siem­pre te apo­ya en to­do?

- ¡Sí! ¡Ella es a la pri­me­ra per­so­na a la que acu­do pa­ra to­do! Y es don­de siem­pre encuentro un apo­yo cuan­do me sien­to tris­te. Es in­creí­ble có­mo buscamos a ma­má a la edad que sea, co­mo si fué­se­mos chi­qui­tos otra vez.

Ma­má siem­pre fue de ves­tir­se bien, me en­can­ta­ba po­ner­me sus ves­ti­dos”, Patty

Mi ma­má es mi per­so­na de con­fian­za, con la que pue­do ser yo mis­ma”, Patty

No hay co­mo los con­se­jos de ma­má, ¿ver­dad?

- ¡Sí, por su­pues­to! Ma­má pue­de sen­tir y sa­ber lo que hay en mi co­ra­zón o qué me preo­cu­pa. Sus con­se­jos son los me­jo­res por­que quie­re lo me­jor pa­ra mí.

¿Có­mo es en su rol de abue­la de Em­ma?

- ¡Em­ma ado­ra a su abue­la! Ma­má siem­pre fue muy ape­ga­da a to­dos sus nie­tos, es­tá siem­pre cuan­do se le ne­ce­si­ta sin nin­gu­na con­di­ción, es muy con­sen­ti­do­ra y muy ca­ri­ño­sa. Cuan­do es­tá de via­je o no pue­de vi­si­tar a Em­ma por unos días, le ha­ce vi­deo­lla­ma­das y ha­blan. ¡Es una abu a la mo­da! (Ri­sas).

¿Sos muy uni­da a tu mami?

- Te­ne­mos una lin­da re­la­ción ma­dre-hi­ja. So­mos muy uni­das en mu­chos sen­ti­dos y en otros yo siem­pre fui muy in­de­pen­dien­te, pe­ro al fi­nal, an­te to­do, acu­do a ma­má. Ella me acom­pa­ñó en ca­da mo­men­to de mi vi­da, sin im­por­tar na­da.

¿Les di­cen que pa­re­cen her­ma­nas y no ma­dre e hi­ja?

- ¡Sí! Siem­pre nos lo di­cen. Me pa­rez­co mu­cho a ma­má y ella sue­le bro­mear con eso. Cuan­do le di­cen que so­mos pa­re­ci­das, res­pon­de: “Patty se pa­re­ce a mí” (ri­sas), pe­ro in­clu­so no so­lo en lo fí­si­co, sino tam­bién en la for­ma de ser, los va­lo­res y gustos, com­par­ti­mos mu­chas co­sas.

Tu ma­má es muy co­que­ta, evi­den­te­men­te sa­lis­te igual a ella, ¿ver­dad?

- ¡Su­per­co­que­ta! Otra de sus fra­ses pre­fe­ri­das, con las que sue­le bro­mear cuan­do le di­cen que so­mos igua­les, es: “Qué cul­pa ten­go yo de que ten­gas mi mis­ma ta­lla” (ri­sas). Ad­mi­ro mu­cho la for­ma en que se cui­da; siem­pre de­di­ca­da a los hi­jos, y así co­mo la ven, ¡espléndida! Ella me in­cul­ca el cui­da­do de la piel, el ros­tro y de­más, por­que es es­te­ti­cis­ta de to­da la vi­da. Eso sí, de­bo ad­mi­tir que me cos­tó apren­der, pe­ro nun­ca se can­sa de re­cor­dar­me qué cre­mas usar a la no­che y a la ma­ña­na, ¡co­sas así!

¿Sos ce­lo­sa de do­ña My­riam?

- Muy ce­lo­sa. La cui­do mu­cho, la ver­dad. Pa­sa que ella es muy inocen­te al tra­tar con cier­tas per­so­nas, cree que to­dos los que se le acer­can son bue­na on­da, y hay ve­ces que hay que po­ner lí­mi-

Que­re­mos un her­ma­ni­to pa­ra Em­ma. Si vie­ne la pa­re­ji­ta, ge­nial”, Patty

tes. Ma­má es muy bue­na y con­fian­zu­da, a mí me da mie­do que la quie­ran uti­li­zar de al­gu­na ma­ne­ra. Hay gen­te muy ma­la en ese me­dio, y por eso tra­to de cui­dar­la siem­pre. -

¿Al­gu­na anéc­do­ta que re­cor­dás de tu ni­ñez con tu ma­má?

- ¡Mu­chas, la ver­dad! Pe­ro siem­pre nos acor­da­mos de que ella me pre­pa­ra­ba pa­ra los ac­tos de mi es­cue­la y co­sas así. Cuan­do de­bía can­tar o bai­lar, me acom­pa­ña­ba. Me lle­gó a ha­cer una po­lle­ra de una cor­ti­na pa­ra bai­lar una vez; co­mo los re­cur­sos no al­can­za­ban, ha­bía que in­ge­niár­se­las.

¿Al­gu­na vez es­con­dis­te al­gún ves­ti­do de tu mami pa­ra po­nér­te­lo cuan­do eras ado­les­cen­te?

¡Me pro­ba­ba sus ro­pas! Ma­má siem­pre fue de ves­tir­se bien, me en­can­ta­ba po­ner­me sus ves­ti­dos y po­lle­ras. ¿Quién no ha­brá he­cho eso cuan­do ni­ña? (Ri­sas). Has­ta aho­ra ten­go pren­das que usa­ba ella de jo­ven. Co­mo to­do vuel­ve otra vez a la mo­da... Por ejem­plo, una ca­mi­sa con vo­la­dos en el cue­llo, que uso si quie­ro al­gún look vin­ta­ge.

¿Sos la más mi­ma­da de tu fa­mi­lia?

- No creo ser la más mi­ma­da. So­mos cua­tro her­ma­nos, y la ver­dad, nos lle­va­mos to­dos su­per­bien. Creo que le mi­ma­mos más a Martín, el me­nor. Tam­bién es­tá Ada, que es ma­yor que yo, y Gus­ta­vo, ¡que es el pri­me­ro! Te­ne­mos una muy lin­da re­la­ción con mis her­ma­nos.

¿Qué ac­ti­vi­da­des rea­li­zan las tres jun­tas: abue­la, ma­má y Em­ma?

- ¡So­le­mos ir al shop­ping las tres! Em­ma es su­per­ju-

gue­to­na, y cuan­do es­tá su Le­la, ¡es más mi­ma­da aún! Así que su abue­la le con­sien­te en to­do y siem­pre bro­mea con “que se vean los pa­pis des­pués” (ri­sas).

¿BO­DA? ¿MÁS PRO­GRA­MAS?

Patty es­tá cre­cien­do día a día con su pa­re­ja, Die­go Vi­ve­ros, y tam­bién vi­ve un as­cen­den­te mo­men­to en su carrera co­mo con­duc­to­ra. En es­te apar­ta­do, nos ha­bla de sus ro­les de no­via y presentadora.

¿Bus­ca­rán un her­ma­ni­to o her­ma­ni­ta pa­ra Em­ma?

- ¡Yo creo que sí! Que­re­mos un her­ma­ni­to pa­ra Em­ma. Si vie­ne la pa­re­ji­ta, ge­nial; si no, ha­brá dos prin­ce­si­tas. Pe­ro sí, la idea es te­ner uno más.

¿Pa­ra cuán­do la bo­da? ¿Ya hay pla­nes? Con­ta­nos...

- To­da­vía no hay fe­cha de­fi­ni­da, pe­ro sí sa­be­mos có­mo se­rá esa no­che so­ña­da, y por su­pues­to, los dos que­re­mos... so­lo que aún no es­tá en los pla­nes más di­rec­tos.

¿Có­mo te sen­tís lle­van­do ade­lan­te dos pro­gra­mas? ¡Es un pri­vi­le­gio!

- La ver­dad, es­toy en un mo­men­to muy lin­do de mi carrera. Con Yo me lla­mo, va­mos por la se­gun­da tem­po­ra­da, y gra­cias a que la gen­te nos si­gue eli­gien­do, son muy exi­to­sas am­bas tem­po­ra­das. Y con Te­lem­bo­pi, es­ta­mos en as­cen­so. La gen­te ya va re­co­no­cien­do el pro­gra­ma y acos­tum­brán­do­se a dor­mir tar­de con no­so­tros. Hay más pro­yec­tos en puer­ta de los que se van a en­te­rar pron­to. ¡Mu­cha Patty pa­ra ra­to! Es­tás cre­cien­do co­mo con­duc­to­ra, ¿has­ta dón­de que­rés lle­gar? - ¡No creo que ha­ya un lí­mi­te si amás lo que ha­cés y po­nés to­do de vos pa­ra lo­grar­lo!

Em­ma es su­per­ju­gue­to­na, y cuan­do es­tá su Le­la, ¡es más mi­ma­da aún!”, Patty

CO­SA DE MU­JE­RES. Uno de los me­jo­res se­cre­tos de Patty es su ma­má y no so­lo por la ge­né­ti­ca, sino tam­bién por su guía ex­per­ta en los tra­ta­mien­tos de be­lle­za.

COM­PA­ÑE­RAS. Al ver­las jun­tas, Patty y su ma­má has­ta pa­re­cen her­ma­nas. Son com­pin­ches y muy bue­nas ami­gas.

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