El ren­ting cam­bia de mar­cha y ace­le­ra

Σ Py­mes, au­tó­no­mos y par­ti­cu­la­res im­pul­san una ac­ti­vi­dad que se ajus­ta a las nue­vos há­bi­tos de mo­vi­li­dad

ABC - Empresa - - Empresas Y Sectores - FER­NAN­DO PÉ­REZ

El ren­ting vuel­ve a co­ger ve­lo­ci­dad. Su­pe­ra­do el fre­na­zo y pun­to muer­to de la cri­sis, es­ta ac­ti­vi­dad, muy li­ga­da siem­pre a la evo­lu­ción ge­ne­ral de la eco­no­mía, acu­mu­la cua­tro años de re­pun­tes a do­bles dí­gi­tos. Las ci­fras ha­blan de una ne­go­cio que va so­bre rue­das. Ha­ce dos dé­ca­das, el par­que de vehícu­los en ren­ting (se sue­len re­no­var con una me­dia de cua­tro años) ape­nas su­pe­ra­ba las 50.000 uni­da­des. Y las nue­vas ma­tri­cu­la­cio­nes ron­da­ban las 23.000 uni­da­des. El año pa­sa­do su­ma­ron 240.000, el 18% de las ma­tri­cu­la­cio­nes to­ta­les, y la flo­ta se ha mul­ti­pli­ca­do por más de 10. Ya su­pe­ra­ba los 567.000 vehiculos en el pri­mer tri­mes­tre de es­te año, muy cer­ca del vo­lu­men de 2008 y mi­ran­do por el retrovisor los 401.000 de 2013, el mi­ní­mo del pe­rio­do de cri­sis. La pre­vi­sión es ce­rrar es­te año por en­ci­ma de 760.000.

Pe­ro el ace­le­rón no es so­lo una cues­tión co­yun­tu­ral. Du­ran­te los años de co­rrec­ción, el sec­tor ha sa­bi­do di­ver­si­fi­car y fle­xi­bi­li­zar su ofer­ta, am­pliar la car­te­ra de clien­tes y res­pon­der a nue­vas ne­ce­si­da­des de mo­vi­li­dad que han lle­ga­do pa­ra que­dar­se. Y en ese con­tex­to, py­mes, au­tó­no­nos y par­ti­cu­la­res se han con­ver­ti­do en el gran mo­tor de cre­ci­mien­to.

Mu­ta­ción

«No­so­tros de­ci­mos que ha ha­bi­do una mu­ta­ción», ex­pli­ca Agus­tín Gar­cía, pre­si­den­te de la Aso­cia­ción Es­pa­ño­la de Ren­ting de Vehícu­los (AER). «En 2013, el 68% de los vehícu­los era de gran­des em­pre­sas, en torno a 272.000. En ese año, las py­mes su­ma­ban un 25% del par­que, unos 100.000 vehícu­los, y la ad­mi­nis­tra­cio­nes el 5% (20.000 uni­da­des). Los au­tó­no­mos su­po­nían unas 8.000. Cuan­do aca­be el año, la pre­vi­sión es que la gran em­pre­sa so­lo re­pre­sen­te en­tre el 50 y el 52% del to­tal. Es­to no quie­re de­cir que ha­ya ba­ja­do en tér­mi­nos ab­so­lu­tos, pe­ro si cae su pe­so so­bre el to­tal por­que el gran cre­ci­mien­to vie­ne des­de las py­mes, que re­pre­sen­tan ya un 37% de los vehícu­los (220.000 fren­te a los 100.000 de ha­ce cin­co años), y los aú­to­no­mos al­can­za­rán los 59.000, un 8% del to­tal fren­te al 2% de 2013 » , ex­pli­ca el pre­si­den­te de la pa­tro­nal del ren­ting.

Gar­cía cree que la nue­va es­truc­tu­ra de la car­te­ra de clien­tes es una bue­na no­ti­cia pa­ra el sec­tor. «Da fue­lle a las com­pa­ñías, por­que an­te una cri­sis si­mi­lar a la que he­mos te­ni­do, la ac­ti­vi­dad ya no su­fri­rá tan­to, por­que no hay tan­ta de­pen­den­cia de las gran­des em­pre­sas. Nues­tro nú­me­ro de clien­tes se ha mul­ti­pli­ca­do por tres y me­dio des- de 2013, de 40.000 a 140.000», ex­pli­ca.

«El ren­ting es­tá de mo­da», sen­ten­cia el pre­si­den­te de AER, en­tre otra co­sas por­que res­pon­de a los cam­bios en la mo­vi­li­dad que se es­tán pro­du­cien­do a mar­chas for­za­das. «Aho­ra lo que más se ven­de es el pa­go por uso, y el ren­ting es pre­ci­sa­men­te eso, so­mos pio­ne­ros en es­te sen­ti­do. La pro­pie­dad es nues­tra, pe­ro la po­se­sión es del clien­te, que a los cua­tro o cin­co años de­vuel­ve el vehícu­lo, con lo cual to­do lo que lle­va im­plí­ci­to (el de­te­rio­ro, la de­pre­cia­ción del bien) vuel­ve a las com­pa­ñías de ren­ting, y el clien­te co­ge otro vehícu­lo», ex­pli­ca Gar­cía.

Una op­ción es­pe­cial­men­te atrac­ti­va en un mo­men­to en el que mu­chas ciu­da­des plan­tean ya po­si­bles res­tric­cio­nes a de­ter­mi­na­das tec­no­lo­gías. «Po­der cam­biar de vehícu­lo en cua­tro o cin­co años so­lu­cio­na ese pro­ble­ma, y tam- bién res­pon­de a los cam­bios en las ne­ce­si­da­des per­so­na­les. Si la fa­mi­lia o el ne­go­cio cre­ce, qui­zás se ne­ce­si­ta un vehícu­lo de otras ca­rac­te­rís­ti­cas, y el ren­ting fa­ci­li­ta ese cam­bio», ar­gu­men­ta el pre­si­den­te de AER.

La in­dus­tria tam­bién ha te­ni­do que apren­der a cam­biar de mar­cha pa­ra adap­tar­se a las ne­ce­si­da­des de es­tos nue­vos clien­tes. «El pro­duc­to era bas­tan­te rí­gi­do has­ta la eta­pa pre­via a la cri­sis. Te­nía unos pla­zos de­ter­mi­na­dos y el vehicu­lo no po­día de­vol­ver­se has­ta que no llle­ga­ba el ven­ci­mien­to. Hoy día ya con­vi­ven el ren­ting fi­jo, el fle­xi­ble y el car sha­ring cor­po­ra­ti­vo. A las em­pre­sas se les ofre­ce un mix, se ha­ce un es­tu­dio de sus ne­ce­si­da­des des­de el pun­to de vis­ta cor­po­ra­ti­vo y de ro­ta­ción de per­so­nal y se les da un tra­je a me­di­da», ex­pli­ca Gar­cía.

El pre­si­den­te de la AER de­fien­de la co­mo­di­dad y las ven­ta­jas que el ren­ting ofre­ce a las em­pre­sas. «So­lo hay un in­ter­lo­cu­tor, y con un pa­go úni­co tie­nes in­cor­po­ra­dos to­dos los ser­vi­cios: im­pues­tos, cam­bio de neu­má­ti­cos, se­gu­ros... Eso te da tam­bién una tran­qui­li­dad a la ho­ra de pla­ni­fi­car tus in­gre­sos y tu gas­tos», ase­gu­ra. Y tra­ta de des­mon­tar el ar­gu­men­to de que es un pro­duc­to ca­ro. «Es un mi­to. Si real­men­te te po­nes a su­mar to­dos los gas­tos que aca­rrea un au­to­mó­vil al usar­lo, di­ría que va a sa­lir más ca­ro. El re­ting re­sul­ta más eco­nó­mi­co por­que so­mos com­pro­da­roes al por ma­yor, tan­to de ser­vi­cios co­mo de vehícu­los, y eso nos su­po­ne des­cuen­tos im­por­tan­tes que tras­la­da­mos a nues­tros clien­tes», de­fien­de Gar­cía. El par­ti­cu­lar ace­le­rón del ren­ting no pa­re­ce en­con­tar te­cho, pe­ro sí tie­ne un ob­je­ti­vo vi­si­ble a me­dio pla­zo. «La idea es con­se­guir que las ma­tri­cu­la­cio­nes al­can­cen en cua­tro años los ni­ve­les de Ale­ma­nia o Fran­cia, don­de es­tán en torno al 22% del to­tal», con­clu­ye el pre­si­den­te de la AER.

CRE­CI­MIEN­TO «Ofre­cer un tra­je a me­di­da al clien­te» ha si­do cla­ve, ase­gu­ra el pre­si­den­te de la AER

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