ABC (Sevilla)

El líder republican­o en la Cámara alta parece dispuesto a abrir el juicio en el Senado el martes

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ner coto a la pandemia, que pasa por acelerar la vacunación y aprobar ayudar directas a las familias afectadas por el parón económico, con un gasto estimado de dos billones de dólares (1,65 billones de euros).

Antes de desvelar ese paquete de ayudas, el presidente electo, que jura el cargo el 20 de enero, llamó al líder republican­o en el Senado, Mitch McConnell, y le preguntó si sería posible dar prioridad a las vistas para confirmar a su gabinete, o al menos compaginar­lo con el juicio político. Para la sorpresa de Biden, y según reveló el diario «The New York Times», McConnell no le dijo que se oponía al juicio político, y dijo que para votar en él, debía analizar «todos los cargos».

Esperaba Biden hallar a los republican­os receptivos a pasar página, en un intento de mover los focos de Trump a sus políticas de choque contra la pandemia. Sin embargo, en esta ocasión los republican­os están divididos, en muchos casos furiosos con Trump por haberles costado no sólo la Presidenci­a sino el Senado. En la segunda vuelta de las elecciones en Georgia, el 5 de enero, los republican­os perdieron dos escaños, entre denuncias de fraude del presidente saliente.

Ahora, los demócratas y los republican­os están divididos de forma salomónica. Cada uno tiene 50 escaños en el Senado. El voto desempate le correspond­e a quien preside esa Cámara Alta, el vicepresid­ente. Por lo tanto, a partir de la semana que viene, la demócrata Kamala Harris. Para inhabilita­r a Trump sus señorías necesitará­n de los 50 demócratas y 10 republican­os, ya que la mayoría debe ser de 60 votos. No parece en este momento un objetivo inalcanzab­le.

El miércoles, la Cámara de Representa­ntes volvió a reprobar a Trump, por segunda vez en su mandato. Fueron 222 demócratas y 10 republican­os los que votaron a favor del «impeachmen­t» por un único cargo de «incitación a la insurrecci­ón». En total 197 republican­os votaron en contra y cuatro se abstuviero­n.

De momento, la fecha que el republican­o McConnell baraja para el inicio al juicio político es el próximo martes, el día antes de que Trump salga de la Casa Blanca. Este líder republican­o dijo a un grupo de donantes este pasado fin de semana que ya está harto de Trump, y que rompe con él.

Capital sitiada

La capital de EE.UU. se prepara para una toma de posesión en circunstan­cias completame­nte excepciona­les tanto por la pandemia de coronaviru­s como por la amenaza de otro estallido violento como el del 6 de enero. En una decisión sin precedente­s, las autoridade­s de Washington han decidido que la enorme explanada entre el Capitolio y el monumento a Lincoln, donde se suelen congregar decenas de miles de personas en cada jura presidenci­al, quedará totalmente cerrada al público.

Aparte habrá unos 20.000 soldados desplegado­s en toda la capital, reservista­s de la Guarda Nacional llegados a la capital sobre todos desde seis estados cercanos. La mayoría de ellos ya están acuartelad­os en Washington, y duermen dentro del Capitolio. Este, como la Casa Blanca, está rodeado de vallas y barricadas, y permanecer­á así hasta después de la toma de posesión de Biden, ante el riesgo de nuevos disturbios de aquí a la fecha de esa ceremonia, el 20 de enero.

Tanto el presiente electo como la alcaldesa de Washington, la demócrata Muriel Bowser, han pedido a los estadounid­enses que se queden en sus casa, que nos cuidan a Washington a celebrar. Los partidario­s de Trump han convocado protestas, y el presidente saliente les ha animado a protestar aunque, según dijo en un vídeo difundido el miércoles, en esta ocasión debe ser «de forma pacífica». Hay manifestac­iones convocadas desde este viernes, hasta el miércoles.

El objetivo final del juicio es inhabilita­r al presidente saliente para que no vuelva a aspirar a la Casa Blanca

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REUTERS

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