¿QUÉ FUE PRI­ME­RO, EL HUE­VO O LA GALLINA?

ABC - Vela - - Abc De La Náutica - JOSE LUIS SUEVOS BARRERO

Vol­ve­mos a dar­le con la bu­rra al tri­go. Se­ño­res, na­die ha­ce ca­so al de­por­te, a pe­sar de los es­cán­da­los fi­nan­cie­ros y de de­rro­che de re­cur­sos pú­bli­cos por par­te de al­gu­nas Fe­de­ra­cio­nes Na­cio­na­les y Au­to­nó­mi­cas. Ni Jo­sé Ra­món Le­te, pre­si­den­te de CSD, ni Ale­jan­dro Blan­co, pre­si­den­te del COE es­tán mo­vien­do un so­lo de­do pa­ra me­ter en cin­tu­ra a las fe­de­ra­cio­nes. Cla­ro que a ellos tam­po­co les mi­ra na­die sus cuen­tas, por lo que se ve.

Si es­te país fue­ra me­dia­na­men­te se­rio, el Con­se­jo Su­pe­rior de Deportes con­tra­ta­ría una au­di­to­ra ex­ter­na pa­ra con­tro­lar los gas­tos de al­gu­nas fe­de­ra­cio­nes, e in­clu­so, los del COE, que por otra par­te no es­tán na­da cla­ros. Los suel­dos de al­gu­nos pre­si­den­tes de fe­de­ra­ción son desor­bi­ta­dos, a lo que hay que aña­dir los gas­tos de re­pre­sen­ta­ción. Un mon­tón de mi­llo­nes sin jus­ti­fi­car y que se es­tá lle­van­do nues­tros man­da­ta­rios.

Los pre­si­den­tes de las fe­de­ra­cio­nes son, por así de­cir­lo, los ca­be­za de fa­mi­lia de ca­da co­lec­ti­vo de­por­ti­vo. Ellos mar­can un ejem­plo y los «hi­jos», los fe­de­ra­dos y de­por­tis­tas, to­man no­ta de ese ejem­plo. Hay mu­chos ex­de­por­tis­tas que han se­gui­do me­ti­dos en sus deportes por la vía fe­de­ra­ti­va y en vez de ges­tio­nar por el bien del de­por­te han ti­ra­do por la ca­lle del me­dio y es­tán emu­lan­do a sus an­te­ce­so­res. En es­te país han ha­bi­do va­rias fe­de­ra­cio­nes (te­nis, ba­lon­ces­to, rugby) a las que se le han pues­to las pi­las. ¿Por qué no a las de­más?

Se­gui­mos con la de­nun­cia de que los se­cre­ta­rios de Es­ta­do pa­ra el De­por­te, des­de que se mar­chó Ra­fael Cortés El­vi­ra han ve­ni­do a vi­vir del de­por­te en vez de vi­vir pa­ra el de­por­te. Da igual que ha­yan si­do del PP que del PSOE. Nin­guno ha he­cho na­da por cam­biar esa Ley del De­por­te, que lle­va en vi­gor des­de 1990 cuan­do la cam­bió Javier Gó­mez Navarro. Des­de ese año han pa­sa­do 9 pre­si­den­tes por el si­llón de la ca­lle Mar­tín Fie­rro, y creo que han te­ni­do tiem­po su­fi­cien­te pa­ra le­gis­lar de una ma­ne­ra en que las fe­de­ra­cio­nes no pue­dan ha­cer con los re­cur­sos lo que les ven­ga en gana.

En Es­pa­ña me­te­mos mano a lo ban­que­ros, a al­gu­nos po­lí­ti­cos y a los prin­ga­dos de turno, gra­cias a que exis­ten al­gu­nos me­dios de co­mu­ni­ca­ción, que con sus in­ves­ti­ga­cio­nes le­van­tan los pu­fos que pue­dan exis­tir, pe­ro re­sul­ta que no hay me­dios que de­nun­cien las prác­ti­cas po­co legales que tie­nen al­gu­nas fe­de­ra­cio­nes.

En cual­quier otro país, más o me­nos ci­vi­li­za­do, el di­ne­ro del de­por­te es pa­ra el de­por­te y el que lo mal­ver­sa va a la cár­cel. En cual­quier otro país, los pre­si­den­tes tie­nen vía li­bre pa­ra gas­tar en sus de­por­tis­tas y, tam­bién, las ma­nos ata­das pa­ra gas­tar en co­mi­das, via­jes y otras al­ter­na­ti­vas na­da legales.

Des­de aquí pe­di­mos, una vez más, que Jo­sé Ra­món Le­te ha­ga el fa­vor de po­ner a ca­da fe­de­ra­ción y pa­ra dar ejem­plo em­pe­zar por el COE y con un ex­haus­ti­vo informe a Ra­joy.

UR­GE HA­CER AUDITORIAS EXTERNAS A AL­GU­NAS FE­DE­RA­CIO­NES PA­RA VER DÓN­DE HAN IDO A PA­RAR MU­CHOS DE LOS DI­NE­ROS DEL DE­POR­TE

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