Los em­pa­tes no se de­ben ce­le­brar

AS (Aragon) - - Inglaterra-España - JOA­QUÍN MA­RO­TO

Los ju­ga­do­res, y tam­bién la ma­yo­ría de los en­tre­na­do­res, sue­len de­cir que las cró­ni­cas y las crí­ti­cas son re­sul­ta­dis­tas, y que se juz­gan los par­ti­dos se­gún el mar­ca­dor. No ad­mi­ten que ellos ha­cen lo mis­mo cuan­do les con­vie­ne. Por ejem­plo, no me gus­tó mu­cho ver la fo­to, que va aquí al la­do, cir­cu­lan­do por Twit­ter de to­do el equi­po es­pa­ñol ce­le­bran­do el re­sul­ta­do en el ves­tua­rio de Wem­bley. No me gus­ta que Es­pa­ña ce­le­bre un em­pa­te, por agó­ni­co que ha­ya si­do. Ni me gus­ta a mí ni le gus­ta­ba a Luis, ni a Pu­yol, Vi­lla o Xa­vi, por ci­tar a tres cam­peo­nes de Eu­ro­pa y del Mun­do, que es pre­ci­sa­men­te lo que aho­ra es mi­no­ría en la Se­lec­ción. Ce­le­brar un em­pa­te de­be­ría es­tar prohi­bi­do en La Ro­ja. Ce­le­brar un em­pa­te es de equi­po pe­que­ño en cam­po gran­de. No va con Es­pa­ña.

Ya­de­más, tam­po­co hay que ol­vi­dar que lo me­jor del par­ti­do de ano­che fue el re­sul­ta­do. Nau­fra­gó Íñi­go Martínez. Thia­go es­tu­vo por de­ba­jo del ni­vel que le asig­nan y el res­to, sal­vo los que sa­lie­ron al fi­nal y Bus­quets, tam­po­co es­tu­vie­ron a su me­jor ni­vel. Y cam­bia­mos de sis­te­ma tres ve­ces en 25 mi­nu­tos, lo que no es pa­ra ti­rar cohetes. Lo que hay que ce­le­brar no es el em­pa­te. Lo que hay que ce­le­brar es la flor, que no se mar­chi­ta. La flor es me­jor te­ner­la que no te­ner­la, por­que es gra­tis. Es­to sí que me pa­re­ce una bue­na no­ti­cia. Es­pa­ña re­cu­pe­ra la suer­te que nos fal­tó en Bra­sil y Fran­cia. Oja­lá du­re has­ta Ru­sia y más allá.

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