ANÁ­LI­SIS DE LAS POR­TE­RÍAS

AS (Aragon) - - Hoy Toca Derbi -

No re­cuer­do cuál fue la pri­me­ra vez que pi­sé el Cal­de­rón, qué par­ti­do. El ti­fo sí: “Ben­di­ta lo­cu­ra”, de­cía. Des­de en­ton­ces lo pien­so: no hay oxí­mo­ron más be­llo. Lo­cu­ra ben­di­ta és­ta lla­ma­da Atle­ti. Ben­di­to equi­po. Quién no ha­ya pi­sa­do el Cal­de­rón, qui­zá, no pue­da en­ten­der­lo. No hay pa­la­bra que pue­da re­su­mir qué es, que pue­da con­tar eso que ha­ce sen­tir. No exis­te. Só­lo va­le un con­se­jo: “Ve y ví­ve­lo”. Ve­te y lo en­ten­de­rás. Y que sea pron­to. En un año, el es­ta­dio se­rá pol­vo, un agu­je­ro, na­da. Ca­da vez le que­da me­nos. Y yo no pue­do evi­tar pen­sar­lo en ca­da par­ti­do que pa­sa.

Tam­po­co po­día evi­tar pen­sar­lo ayer, mien­tras veía a los ju­ga­do­res ir sa­lien­do po­co a po­co al cés­ped, des­per­di­ga­dos, pa­ra el úl­ti­mo en­tre­na­mien­to an­tes de es­te par­ti­do. Ga­bi, Go­dín, Ko­ke y Juan­fran por aquí. To­rres, Saúl y Giménez por allá. Gri­zi, Filipe, Tia­go. Es­ta­ban to­dos en círcu­lo cuan­do del tú­nel emer­gió Si­meo­ne. La no­che caía so­bre la gra­da va­cía y ba­jo los fo­cos ha­bía un si­len­cio li­túr­gi­co es­pe­cial: no hay na­da más tris­te que ver có­mo un es­ta­dio se va. Tan­tos mo­men­tos, go­les, par­ti­dos, per­so­nas.

Hoy, si la Cham­pions o la Co­pa no lo im­pi­den, el vie­jo es­ta­dio vi­vi­rá su úl­ti­mo der­bi y el Madrid es co­mo ese ex con el que siem­pre ha­brá al­go pen­dien­te. Y no ha­blo de Lis­boa. Y no ha­blo de Mi­lán. Ha­blo de to­do, de más allá, de 113 años de his­to­ria. El Madrid es el ri­val, el gran ri­val. Aquí, en El Me­tro­po­li­tano o La Pei­ne­ta, siem­pre, has­ta que la vi­da du­re. Oja­lá que el Cal­de­rón pue­da hoy ce­rrar sus 50 años de der­bis en Li­ga con una victoria. No hay pa­la­bra que ex­pli­que qué sig­ni­fi­ca­ría. O sí, qui­zá sí: de nue­vo ese oxí­mo­ron. Lo­cu­ra ben­di­ta.

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