Mi­kel Oyar­za­bal “El del gol al Ba­rça, uno de los días de mi vi­da”

AS (Aragon) - - Real Sociedad-barcelona - RO­BER­TO RAMAJO LA EN­TRE­VIS­TA

Sin mar­car “No es­ta­ría mal es­tre­nar mi cuen­ta es­te año an­te el Ba­rça” Re­fe­ren­te “No voy a ser muy ori­gi­nal; del Ba­rça me fi­jo en Mes­si, él es el fo­co”

El hé­roe del úl­ti­mo triun­fo al Ba­rça atien­de a AS ho­ras an­tes de una nue­va vi­si­ta azul­gra­na a Anoe­ta, su es­ta­dio mal­di­to. Res­pon­de pau­sa­do y tran­qui­lo, se­gu­ro de sí mis­mo, con una ma­du­rez im­pro­pia de su edad. Fue­ra del cés­ped es igual de di­rec­to que con el ba­lón en los pies.

Ha pa­sa­do ya tiem­po de aquel gol con­tra el Ba­rça, ¿có­mo lo re­cuer­da hoy? —Pa­ra mí fue uno de los días más fe­li­ces de mi vi­da. A to­do lo que me ha­bía pa­sa­do en un año le pu­se la guin­da con ese gol. Es­pe­re­mos que es­te año va­ya por el mis­mo ca­mino. —-¿Es su gol más im­por­tan­te en el pri­mer equi­po de la Real? —No lo sé. El gol que mar­qué al Es­pan­yol es tam­bién muy im­por­tan­te. Fue el pri­me­ro en Pri­me­ra y te li­be­ra. —-¿Se da cuen­ta aho­ra de la que lió la pa­sa­da tem­po­ra­da? —Ha pa­sa­do mu­cho tiem­po y to­da­vía se re­cuer­da. Cuan­do son gran­des equi­pos, la gen­te le da más im­por­tan­cia, pe­ro no­so­tros de­be­mos ce­ñir­nos a lo nues­tro. —Des­de en­ton­ces su vi­da dio un gi­ro ra­di­cal… —Me ha cam­bia­do mu­cho la vi­da, pe­ro más en lo de­por­ti­vo que en lo per­so­nal. Al fi­nal si­go ha­cien­do to­do igual. —Es­ta tem­po­ra­da no ha mar­ca­do, ¿sien­te pre­sión? —Ca­da año es di­fe­ren­te. Lo que pa­sa en ca­da par­ti­do siem­pre es dis­tin­to y hay que afron­tar­lo to­do se­gún vie­ne. —Igual la afi­ción es­tá pen­san­do que no hay me­jor mo­men­to pa­ra es­tre­nar­se que la vi­si­ta del Ba­rça… —¡Cla­ro! Mal no es­ta­ría. Pe­ro siem­pre que el re­sul­ta­do sea la vic­to­ria, no me im­por­ta que mar­que otro. —¿Le ob­se­sio­na el gol? —No, qué va. Hay gen­te que me ayu­da y cuan­do en­tra el pri­me­ro to­do es más fá­cil. —-¿No cree que to­do le es­tá lle­gan­do de­ma­sia­do rá­pi­do? —No. La vi­da es un ci­clo y tú no eli­ges cuán­do te vie­nen las co­sas. —Su ex­plo­sión re­cuer­da a la de Griez­mann... —Pre­fie­ro no fi­jar­me en eso. Por­que soy di­fe­ren­te a él. Se pue­den dar mil ca­sos que sean pa­re­ci­dos y lue­go uno lle­ga al cie­lo y al otro to­do se le aca­ba pron­to. Nun­ca se sa­be. —El Ath­le­tic qui­so pa­gar los 40 mi­llo­nes de su cláu­su­la… De­bió alu­ci­nar. —Son co­sas que pa­san en la vi­da. Le po­día ha­ber pa­sa­do a cual­quie­ra. Eso me de­mos­tró que el fút­bol pue­de cam­biar ra­di­cal­men­te de un día pa­ra otro y hay que estar pre­pa­ra­do lo me­jor po­si­ble pa­ra cual­quier co­sa. —¿En­ton­ces hu­bo con­tac­tos con el Ath­le­tic? —Que ca­da uno pien­se lo que quie­ra. Tam­po­co creo que hu­bie­ra una ne­ce­si­dad de in­ven­tar. Yo sé qué pa­só y ca­da uno es li­bre de pen­sar lo que le ape­tez­ca. —El Ba­rça lle­ga­rá pi­ca­do por sus úl­ti­mos re­sul­ta­dos en Anoe­ta, ¿Le preo­cu­pa? —To­dos los años vie­nen así. Pue­de que no les es­tén sa­lien­do bien aquí las co­sas. —¿Qué va­lor le da a que el Ba­rça lle­ve sin ga­nar en Anoe­ta des­de que la Real re­gre­sa­ra a Pri­me­ra? —Es al­go que tie­ne mu­cho mé­ri­to. Hay que te­ner­lo muy en cuen­ta pase lo que pase es­te año. Si ha pa­sa­do has­ta aho­ra es por al­go y es­pe­re­mos que si­ga pa­san­do. Pon­dre­mos to­do pa­ra que así sea. Nues­tra in­ten­ción es que se si­ga alar­gan­do du­ran­te mu­chos años. —Dí­ga­me un re­fe­ren­te del Ba­rça en el que se fija pa­ra me­jo­rar… —No voy a ser muy ori­gi­nal, lo sien­to: Mes­si. Por­que, aun­que no quie­res, es inevi­ta­ble fi­jar­te en él. Es el que lle­va el fo­co de to­do su jue­go. Si te des­pis­tas un mo­men­to, te la pue­de liar. Pe­ro el res­to de ju­ga­do­res son mag­ní­fi­cos. —Con res­pec­to a las vi­si­tas del Ba­rça de otros años, ¿es­te año lle­gan me­jor que nun­ca a es­te par­ti­do? —Sí, se pue­de de­cir que lle­ga­mos en buen mo­men­to. Es­ta­mos con con­fian­za, nos sa­len bien las co­sas, es­ta­mos ga­nan­do. In­ten­ta­re­mos que eso se si­ga no­tan­do el do­min­go. —¿Con es­te es­ti­lo de Eu­se­bio, tan atrac­ti­vo pe­ro a la vez arries­ga­do, se le pue­de ga­nar al Ba­rça? —Creo que ca­da uno de­be usar sus ar­mas y es­con­der las de­bi­li­da­des, que las te­ne­mos, igual que ellos. Ha­brá mo­men­tos en los que les plan­te­mos ca­ra y en otros su­fri­re­mos y de­be­mos estar más pre­pa­ra­dos pa­ra eso úl­ti­mo. Siem­pre es así. In­ten­ta­re­mos que su­fran más ellos que no­so­tros du­ran­te el par­ti­do de ma­ña­na. —Ha­blo con us­ted y me sor­pren­de que, con só­lo 19 años, ten­ga la ca­be­za tan bien pues­ta. ¿Se lo ha en­se­ña­do al­guien o vie­ne de familia? —(Son­ríe) No se qué de­cir­te a eso. (Vuel­ve a son­reír). Sa­be qué pa­sa… —-Dí­ga­me. —Que nun­ca sa­bes dón­de pue­des aca­bar. Aho­ra es­toy aquí y es­toy bien dis­fru­tan­do. Pe­ro en cual­quier mo­men­to se te pue­de cru­zar al­go. Te pue­de pa­sar cual­quier co­sa y se aca­be. Por eso só­lo me cen­tro en dis­fru­tar lo de aho­ra, in­ten­tar apro­ve­char al má­xi­mo es­ta gran opor­tu­ni­dad que ten­go. Mu­chos ni­ños de nues­tro en­torno que­rrían te­ner esa ocasión. Só­lo pien­so que voy a se­guir co­mo has­ta aho­ra. No me quie­ro des­cen­trar con otras co­sas.

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