Ra­fa Na­dal “Me en­treno bas­tan­te y pue­do, me veo bien”

AS (Aragon) - - mas deporte - NA­CHO AL­BA­RRÁN MADRID

Ra­fa Na­dal acu­dió ayer a Madrid a un ac­to de Tommy Hil­fi­ger en el que aten­dió a los me­dios de co­mu­ni­ca­ción y, con más de­te­ni­mien­to, a los afi­cio­na­dos que se agol­pa­ron en El Cor­te In­glés de la Cas­te­lla­na para ver de cer­ca a su ído­lo. El ma­na­co­rí re­apa­re­ce­rá el 29 de di­ciem­bre en Adu Dhabi.

¿Có­mo está fí­si­ca­men­te, se en­tre­na ya sin do­lor? —Es­toy en­tre­nán­do­me bas­tan­te, en ple­na pre­tem­po­ra­da, y de mo­men­to va to­do bien, con ga­nas de tra­ba­jar. Has­ta aho­ra, pue­do. Así que en eso es­toy. —Sue­le ju­gar con ra­que­tas de la mar­ca Ba­bo­lat y en unas imá­ge­nes le he­mos vis­to con una Head. ¿Está pen­san­do en cam­biar de mar­ca? —Uno siem­pre ha­ce prue­bas, por lo que pue­da pa­sar. Pe­ro no ten­go na­da más que co­men­tar de co­sas que no sé ni ma­ne­jo di­rec­ta­men­te. —¿Va a es­tar en el tor­neo de Abu Dhabi el 29 de di­ciem­bre? —Se­gu­ro no hay na­da en es­ta vi­da, pe­ro ése es el plan. Si no hay nin­gún con­tra­tiem­po, ju­ga­ré en Abu Dhabi y des­pués Bris­ba­ne y el Open de Aus­tra­lia. —¿Qué le pa­re­ce la re­no­va­ción de Con­chi­ta Martínez co­mo ca­pi­ta­na de Co­pa Davis? —Es jus­to que a al­guien que ha lu­cha­do dos años para de­vol­ver al equi­po al Gru­po Mun­dial se le dé la opor­tu­ni­dad de com­pe­tir en él. —¿Le ve­re­mos de nue­vo con el equi­po es­pa­ñol? —Nun­ca se sa­be có­mo pue­den ve­nir las co­sas. Hay que de­jar que pa­sen las se­ma­nas, es­te mes y me­dio que que­da has­ta que arran­que la tem­po­ra­da, ver có­mo es­toy, có­mo me sien­to. Des­pués to­ma­ré las de­ci­sio­nes que co­rres­pon­dan. En el te­nis se eli­gen los tor­neos en fun­ción de có­mo va­yan las co­sas. —¿Qué le pa­re­ce la vic­to­ria de Argentina y de Del Po­tro en la fi­nal de la Davis? —No es so­lo mé­ri­to de Del Po­tro, sino de to­do el te­nis ar­gen­tino, in­clu­so de Nal­ban­dián y Vi­las, que pe­lea­ron an­tes por ese tí­tu­lo. Era un éxi­to que lle­va­ban mu­chos años per­si­guien­do y es el re­sul­ta­do de mu­cho tiem­po de em­pe­ño y de lu­cha. Ha to­ca­do que sea con Del Po­tro, con Del­bo­nis, con Pe­lla, que ga­nó un par­ti­do im­por­tan­tí­si­mo en se­mi­fi­na­les. So­lo me que­da fe­li­ci­tar­les, por­que es un país con mu­cha tra­di­ción. Es bueno para ellos y para el te­nis. —¿Va­mos a ver otra vez al me­jor Na­dal en 2017? —No lo sé. (Los in­vi­ta­dos al ac­to; el pre­sen­ta­dor, Ar­tu­ro Valls; los ac­to­res Pe­ter Vi­ves y Mar­ta Ha­zas; el DJ Javier de Mi­guel; y al­gu­nos afi­cio­na­dos le hi­cie­ron pre­gun­tas a Ra­fa Na­dal). —¿Si no hu­bie­ra ju­ga­do al te­nis que le hu­bie­ra gus­ta­do ser? —No me lo plan­teo mu­cho, por­que ya era ca­si pro­fe­sio­nal an­tes de te­ner edad para pen­sar en eso. Des­de los 15 años me de­di­co a es­to. Siem­pre di­go que soy un apa­sio­na­do del de­por­te en ge­ne­ral, así que se­gu­ro que mi vi­da hu­bie­ra es­ta­do vin­cu­la­da a eso. Me hu­bie­ra gus­ta­do vi­vir la ex­pe­rien­cia de la uni­ver­si­dad, que to­do el mun­do di­ce que es ma­ra­vi­llo­sa. Ten­go en­vi­dia sa­na de no ha­ber po­di­do vi­vir­la. Pe­ro he te­ni­do un apren­di­za­je na­tu­ral de la vi­da, que me ha da­do el día a día, po­der via­jar y co­no­cer a per­so­nas de di­fe­ren­tes cul­tu­ras. —¿Si vol­vie­ra a te­ner 10 años, qué con­se­jo se da­ría? —No lo sé. Di­cen que para ser pro­fe­sio­nal y des­ta­car hay que de­jar de la­do otras co­sas. No he he­cho tan­tas co­mo mis ami­gos, pe­ro no he de­ja­do de la­do el res­to de mi vi­da. He sa­li­do, he dis­fru­ta­do y he he­cho las co­sas nor­ma­les que ha­ce cual­quier jo­ven. Tu­ve per­so­nas a mi la­do que me die­ron con­se­jos bue­nos y a las que es­toy agra­de­ci­do. Hay tiem­po para to­do si se ha­cen las co­sas bien. —¿Qué le acon­se­ja­ría a un ju­ga­dor ama­teur para que no se frus­tre con los puntos im­por­tan­tes? —Le di­ría que, por en­ci­ma de to­do, dis­fru­te y que no se ago­bie por esos puntos. El de­por­te es para di­ver­tir­se y com­pe­tir. Yo me di­go que lo peor que pue­de pa­sar es que pier­das. Si pa­sa, te vas al si­guien­te pun­to o al pró­xi­mo día. Quien di­ga que no se po­ne ner­vio­so, ya sea Djo­ko­vic o Fe­de­rer, mien­te. To­dos lo ha­ce­mos. La di­fe­ren­cia está en el con­trol. —¿Có­mo sue­le ir ves­ti­do en su día a día?

Ca­len­da­rio “Si no pa­sa na­da ju­ga­ré en Abu Dhabi, Bris­ba­ne y Aus­tra­lia” Con­chi­ta “Es jus­to que ha­ya re­no­va­do para es­tar en el Gru­po Mun­dial”

De­seo “Me hu­bie­ra gus­ta­do ir a la uni­ver­si­dad, pe­ro apren­dí día a día” Río 2016 “Con­se­guir el oro con un gran ami­go co­mo Marc Ló­pez fue es­pe­cial”

—Soy sim­ple, me gus­ta ves­tir de for­ma cómoda, con va­que­ros, ca­mi­se­ta, po­los... Si sal­go me pon­go ca­mi­sa y una ame­ri­ca­na. Me gus­ta ir de for­ma ade­cua­da para ca­da oca­sión. —¿Al­gu­na vez no sa­be qué po­ner­se an­tes de sa­lir de ca­sa? ¿Le es­cri­be un what­sapp a To­ni para pre­gun­tar­le? —No le mo­les­ta­ría para eso (se ríe). No sue­lo arries­gar mu­cho, así que no me preo­cu­pa mu­cho. No me sue­lo equi­vo­car por­que no arries­go. Soy dis­cre­to, se­rio y clásico vis­tien­do. Si no ten­go cla­ro al­go, lla­mo a mi ma­dre en to­do ca­so. —¿Qué otras co­sas le gus­tan ade­más del de­por­te? —Es­tar con la fa­mi­lia es una de ellas. Me en­can­ta el mar. Soy de Ma­llor­ca y me ro­dea, sin él y to­do lo re­la­cio­na­do, no se en­ten­de­ría mi vi­da. Me gus­ta sa­lir con los ami­gos y prac­ti­car otros de­por­tes. —Una vez, cuan­do te­nía 12 años, di­jo que su sue­ño era ga­nar Ro­land Ga­rros. Ha con­se­gui­do nue­ve. ¿Es bueno se­guir lu­chan­do por los sue­ños o es me­jor de­jar de desear para ser feliz? —Si di­je eso en una entrevista, que pue­de ser, se­ría por ner­vios. Por­que a esa edad no me plan­tea­ba na­da con tan­to tiem­po, so­lo el si­guien­te tor­neo. Hoy en día, con las redes so­cia­les, los chi­cos lo ven to­do más cer­ca. Yo, Ro­land Ga­rros lo veía le­jí­si­mos. Cuan­do lo con­se­guí por primera vez, des­pués pen­sé que ya no po­dría ga­nar na­da más im­por­tan­te que eso. Pen­sa­ba que po­dría es­tar tran­qui­lo el res­to de mi ca­rre­ra, y he es­ta­do más ner­vio­so ca­da año. Las co­sas no se eli­gen, se sien­ten. Desear es bueno mien­tras es­tás den­tro de una sa­na am­bi­ción y no en una ob­se­sión. Si los ob­je­ti­vos no lo­gra­dos se con­vier­ten en un pro­ble­ma per­so­nal, es me­jor de­jar­lo. Las ga­nas de me­jo­rar, cre­cer y evo­lu­cio­nar son bue­nas. Lle­ga­rá el mo­men­to de pa­rar y ser feliz con tu fa­mi­lia. —-¿Al­gu­na vez ha pen­sa­do en la can­ti­dad de ki­ló­me­tros que ha co­rri­do en una pis­ta de 11x12 me­tros?

—No. Se dan cuen­ta mis to­bi­llos, mi ro­di­lla, mi es­pal­da... Pre­fie­ro no sa­ber­lo. El pro­ble­ma es que los ki­ló­me­tros se ha­cen de for­ma in­ten­sa y agre­si­va. Fre­na­das, arran­ca­das, cam­bios de di­rec­ción... Eso es lo que se no­ta. —¿Qué sin­tió al ga­nar el oro olím­pi­co en Río 2016? —Fue al­go úni­co. Y con­se­guir el oro en el even­to de­por­ti­vo más im­por­tan­te con un gran ami­go co­mo Marc Ló­pez lo hi­zo más es­pe­cial. —¿Cuán­do se sa­be que una pe­lo­ta está gas­ta­da y por qué en los par­ti­dos desechan al­gu­nas? —En­tre­nán­do­me, un bo­te nue­vo me du­ra 45 mi­nu­tos. En los par­ti­dos se cam­bian ca­da sie­te y nue­ve jue­gos, por­que con tan­tos efec­tos, se des­gas­tan y que­dan hue­cas. Lo de ele­gir­las es una ma­nía. Sí que hay jugadores que pi­den la mis­ma con la que aca­ban de ga­nar un pun­to. No soy uno de ellos por­que ya ten­go su­fi­cien­tes ru­ti­nas co­mo para aña­dir una más.

EN COM­PA­ÑÍA. Na­dal, jun­to a Mar­ta Ha­zas y Ar­tu­ro Valls.

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