Cris­tiano “Me quie­ro que­dar en el Ma­drid... si es po­si­ble”

AS (Aragon) - - Real Madrid - FRAN­CE FOOT­BALL LA TRANS­CRIP­CIÓN

Raúl “Él tu­vo una ca­rre­ra in­creí­ble y no lo ga­nó... Ha­ce fal­ta suer­te”

Cris­tiano re­ci­bió su quin­to Ba­lón de Oro en una gala en la To­rre Eif­fel pre­sen­ta­da por el ex­ju­ga­dor Da­vid Gi­no­la, que man­tu­vo una lar­ga char­la con el por­tu­gués, a la que aña­dió pre­gun­tas de ni­ños se­gui­do­res del ma­dri­dis­ta, de Mbap­pé, del se­lec­cio­na­dor de Por­tu­gal Fer­nan­do San­tos...

¿Qué le ha pa­re­ci­do la pre­sen­ta­ción de su quin­to Ba­lón de Oro? En lo al­to de la To­rre Eif­fel...

—Ha si­do una ex­pe­rien­cia in­creí­ble. No me lo es­pe­ra­ba. Ha­ce un po­co de frío, pe­ro es ma­ra­vi­llo­so.

—Otro Ba­lón de Oro. ¿Qué pien­sa, qué sien­te?

—Me sien­to muy fe­liz, es un mo­men­to fan­tás­ti­co en mi ca­rre­ra. Ve­ni­mos de ha­cer una tem­po­ra­da in­creí­ble, ga­na­mos la Cham­pions, la Li­ga… Y a ni­vel per­so­nal fui el pi­chi­chi de la Cham­pions. Los tro­feos ayu­dan a ga­nar es­te pre­mio. Doy las gra­cias a mis com­pa­ñe­ros en el Ma­drid y Por­tu­gal. Fue­ron muy im­por­tan­tes pa­ra mí. Tam­bién el res­to de mi gen­te, que me ha ayu­da­do a es­tar aquí.

—Ha tra­ba­ja­do con mu­chos en­tre­na­do­res: Fer­gu­son, An­ce­lot­ti, Zi­da­ne... ¿Apren­dió al­go de to­dos ellos?

—Siem­pre se apren­de. Pa­ra mí fue un pla­cer tra­ba­jar con ellos, y de to­do he sa­ca­do al­go. Me sien­to or­gu­llo­so, es­to me mo­ti­va pa­ra se­guir, pa­ra tra­ba­jar du­ro en mi ca­rre­ra e in­ten­tar ser el me­jor.

—¿Qué ha­ce fal­ta pa­ra eso, pa­ra ser el me­jor?

—Ne­ce­si­tas ta­le­nto, pe­ro tam­bién ga­nas de tra­ba­jar. Ne­ce­si­tas un lí­der, y eso es el en­tre­na­dor. Hay que res­pe­tar­le, sin ese res­pe­to no hay na­da. Los en­tre­na­do­res son ejem­plos pa­ra mí. Por eso he­mos ga­na­do, por­que te­ne­mos un lí­der.

—¿Qué quie­re por es­tas Na­vi­da­des?

—Otro be­be… ¡No, es bro­ma! (ri­sas).

Va­mos a dis­fru­tar de los que te­ne­mos, tres nue­vos y cua­tro en to­tal. ¿Qué cuán­tos quie­ro? Sie­te. Sie­te Ba­lo­nes de Oro y sie­te hi­jos.

—Ha igua­la­do a Mes­si con cin­co Ba­lo­nes de Oro. ¿Has­ta cuan­do va a du­rar es­ta ba­ta­lla?

—Es­pe­ro ju­gar a es­te ni­vel al­gu­nos años más y que la ba­ta­lla con­ti­núe, de bue­na for­ma. Él se­gui­rá ha­cien­do lo me­jor pa­ra su equi­po, yo tam­bién. Ve­re­mos quién es el me­jor. Las co­sas pa­san por una ra­zón, me sien­to bien. Al fi­nal de año ve­re­mos qué ga­na­mos y des­pués ve­re­mos a quién vo­tan... —Cuan­do se vio 4-1 con­tra él en es­tos pre­mios, ¿cre­yó po­si­ble vol­tear la si­tua­ción?

—Lo veía muy di­fí­cil, pe­ro el Ma­drid te da esa po­si­bi­li­dad. Eso lo apren­dí de las re­mon­ta­das del Ma­drid... Tras el 4-1, pen­sa­ba que ya se­ría com­pli­ca­do em­pa­tar, pe­ro las co­sas cam­bian, el fút­bol da opor­tu­ni­da­des. Es­tá sien­do un mo­men­to ma­ra­vi­llo­so.

—¿Cuán­tos Ba­lo­nes de Oro pue­de ga­nar Cris­tiano en el Real Ma­drid?

—Jue­go en un club que me da op­cio­nes a ga­nar tí­tu­los, eso ayu­da un mon­tón. Me sien­to bien en el Ma­drid, es­ta­ré allí to­do lo que quie­ra el club. El fu­tu­ro na­die lo sa­be, pe­ro es­toy muy bien en el Ma­drid.

—¿Pe­ro qué hu­bo de cier­to en to­do lo que se ha­bló en ve­rano, so­bre que que­ría ir­se?

—És­te es un mo­men­to bo­ni­to. Ya ha­bla­ré… en el mo­men­to jus­to pa­ra ha­blar.

—Ney­mar aca­ba ter­cer cla­si­fi­ca­do. ¿Le ve fu­tu­ro co­mo un po­si­ble Ba­lón de Oro?

—Si es­tá ter­ce­ro, es por­que tie­ne mu­cho ta­le­nto y po­ten­cial. Es­toy se­gu­ro de que ten­drá op­cio­nes. Es un ju­ga­dor jo­ven e in­creí­ble. Le de­seo lo me­jor.

—¿Quién se­rá el pró­xi­mo Cris­tiano?

—No exis­te. Ca­da uno tie­ne su es­ti­lo, no hay otro Cris­tiano, otro Ka­ká, otro Ro­ber­to Car­los... No es só­lo cues­tión de po­ten­cial, tie­nes que te­ner sa­cri­fi­cio, ser muy pro­fe­sio­nal. Raúl tu­vo una ca­rre­ra in­creí­ble y no ha ga­na­do el Ba­lón de Oro, Ro­ber­to Car­los igual... Tie­nes que ser de­di­ca­do, te­ner suer­te, ga­nar co­sas im­por­tan­tes, ser pi­chi­chi ayu­da… Pe­ro só­lo con el ta­le­nto no bas­ta. —En París ga­nó la Eu­ro­co­pa, Ba­lo­nes de Oro... ¿No le gus­ta­ría ju­gar aquí?

—Es­toy fe­liz en el Ma­drid, me quie­ro que­dar... si es po­si­ble.

—¿Quién fue su mo­de­lo?

—Mu­chos, siem­pre es­toy mi­ran­do a los bue­nos ejem­plos. No só­lo en fút­bol, tam­bién en F1, golf, bas­ket… Me en­fo­co en los me­jo­res ejem­plos.

—Cin­co Ba­lo­nes de Oro; ¿qué vie­ne des­pués?

—La cla­ve es te­ner esa mo­ti­va­ción. Si si­gues con ella, lo es to­do. Cuan­do te le­van­tas y vas a en­tre­nar con­ten­to… Es lo me­jor y yo si­go así.

—¿Qué le pa­re­ce Mbap­pé, sép­ti­mo en el Ba­lón de Oro?

Mes­si “Cuan­do él ga­nó el cuar­to, veía muy di­fí­cil vol­tear esa si­tua­ción”

Me sien­to bien, es­pe­ro se­guir a es­te ni­vel unos años más y que es­ta ba­ta­lla con Mes­si con­ti­núe, de bue­na for­ma”

“Jue­go en un club que me da op­cio­nes de ga­nar tí­tu­los, eso me ayu­da un mon­tón. Me sien­to bien en el Ma­drid” No pue­des ser ju­ga­dor dos ho­ras al día y el res­to ha­cer lo que quie­ras. El ta­le­nto no es na­da sin tra­ba­jo”

“Pa­ra Cris­tiano Jr. te­ner la pre­sión de ser mi hi­jo se­rá lo más du­ro, pe­ro si lo su­pera se­rá lo que él quie­ra ser”

—Tie­ne un in­creí­ble po­ten­cial, de­pen­de­rá de su ca­be­za, pe­ro es otro ejem­plo de un po­si­ble Ba­lón de Oro. Le conocí en Ma­drid cuan­do era así (po­ne la mano a la al­tu­ra de su cin­tu­ra).

—Cuan­do ga­nó su pri­mer Ba­lón de Oro, en 2008, ¿ima­gi­na­ba lle­gar a cin­co?

—No lo es­pe­ra­ba. Ni si­quie­ra con­se­guir uno, ima­gi­na cin­co… Siem­pre lo sue­ñas, pe­ro sa­bía que era muy di­fí­cil. Cuan­do ga­né uno di­je: “A por el se­gun­do”. Tra­ba­jé mu­cho y ga­nar tro­feos im­por­tan­tes ayu­da. Pa­ra mí es un pri­vi­le­gio en­trar en la his­to­ria del fút­bol. Es un mo­men­to úni­co.

—¿Cuán­do se dio cuen­ta de que era us­ted es­pe­cial?

—Des­de el prin­ci­pio, con 14,15 o 16 años. Era di­fe­ren­te a los otros cha­va­les, ha­cía co­sas es­pe­cia­les. En el Uni­ted me di cuen­ta de que po­día ser bueno, de que te­nía co­sas di­fe­ren­tes. Pen­sé que te­nía ta­le­nto, que po­día ga­nar el Ba­lón de Oro. Lo sen­tí en mi pri­mer año allí. En el se­gun­do, me pro­pu­se ga­nar uno.

—Allí Fer­gu­son le mar­ca­ría mu­cho. ¿No es cier­to?

—Es mi pa­dre fut­bo­lís­ti­co, me en­se­ñó mu­chas co­sas: a ser pro­fe­sio­nal, a en­tre­gar­me, a to­mar de­ci­sio­nes... Fue du­ro con­mi­go; no mu­cho, pe­ro du­ro. Tam­bién en el ves­tua­rio: Kea­ne, Fer­di­nand... Esa gen­te me ha lle­va­do a lo que soy aho­ra. De­bo dar­les las gra­cias.

—¿Y pien­sa en el día de ma­ña­na, en la re­ti­ra­da?

—Eso pa­sa­rá, pe­ro no es­toy pre­pa­rán­do­me pa­ra eso, no quie­ro que pa­se aho­ra. Lle­ga­rá, aho­ra dis­fru­to de es­te mo­men­to, me sien­to bien, mo­ti­va­do y fuer­te.

—Tie­ne tres be­bés en ca­sa aho­ra. ¿Duer­me bien?

—Muy bien, ten­go un gran equi­po en mi ca­sa que me ayu­da. En ca­sa lo doy to­do, pe­ro en­tre mi equi­po y mi no­via me ayu­dan. Son fan­tás­ti­cos. Soy una per­so­na afor­tu­na­da, con mu­cha suer­te de te­ner esa gen­te a mi al­re­de­dor.

—¿Y ve en Cris­tiano Ju­nior al­go es­pe­cial, al­go su­yo? —No es só­lo por­que sea mi hi­jo, pe­ro veo co­sas es­pe­cia­les en él. No lo di­go de­lan­te de él, que ya me di­ce que va a ser me­jor que yo. Tie­ne una personalidad muy fuer­te. Cre­cer con la pre­sión de ser mi hi­jo se­rá lo peor, pe­ro si lo su­pera, se­rá lo que quie­ra ser. Pue­de ser el pró­xi­mo Cris­tiano, se­ría in­creí­ble. No le pon­go pre­sión, es un cha­val. Pe­ro es­ta­ré muy or­gu­llo­so si lo­gra ser fut­bo­lis­ta.

—¿Se ve en­tre­nan­do?

—Si me pre­gun­tas aho­ra, no. Pe­ro to­do cam­bia. Ten­go mu­chos pro­yec­tos pa­ra el fu­tu­ro, cuan­do se aca­be mi ca­rre­ra. Aho­ra dis­fru­to, lue­go quie­ro pro­bar co­sas nue­vas.

—Se vuel­ca mu­cho en su cuer­po, en es­tar en for­ma...

—To­do ayu­da. Los de­ta­lles pe­que­ños ha­cen la di­fe­ren­cia. Hay que es­tar lis­to, ser pro­fe­sio­nal. No pue­des vi­vir el fút­bol só­lo dos ho­ras al día y lue­go ha­cer en ca­sa lo que quie­ras. Hay que cui­dar el cuer­po. Ha­go las co­sas co­rrec­tas. Con un buen cuer­po, pre­pa­ra­do, pue­des lu­char con­tra cual­quier co­sa. Ha­go tra­ba­jo in­te­li­gen­te, se tra­ta de la ca­li­dad, no de la can­ti­dad. La di­fe­ren­cia en­tre na­da y un po­co es mu­cha. El ta­le­nto es im­por­tan­te, pe­ro sin tra­ba­jo no es na­da. La gen­te jo­ven sa­be que el éxi­to no lle­ga sin más, qui­zás no les im­por­te, pe­ro lo sa­ben. Mis hi­jos sa­ben que su pa­dre ha su­fri­do pa­ra te­ner lo que tie­ne. Que fui a Lis­boa a ju­gar y llo­ra­ba en el co­le­gio… Ellos lo sa­ben.

—¿Pien­sa al­gu­na vez en si le gus­ta­ría vol­ver atrás, a Por­tu­gal, ser anónimo...? ¿Las crí­ti­cas le ha­cen da­ño?

—Hay que ser in­te­li­gen­te y acep­tar cier­tas co­sas. Si co­me­tes un pe­que­ño error, lo ma­lo de ser Cris­tiano es que siem­pre hay gen­te que ha­bla. Pe­ro no pue­do juz­gar a la gen­te, así es la vi­da. No pue­do que­jar­me, al­gu­nas per­so­nas su­fren pa­ra co­mer y yo lo ten­go to­do. Cuan­to más arri­ba, más ex­pues­to a la crí­ti­ca es­tás. La pa­la­bra que más es­cu­cho ca­da día es en­ho­ra­bue­na. Eso es se­ñal de que ha­ces las co­sas bien.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.