Nues­tra ca­ma en los bo­xes de Mo­toGP

AS (Las Palmas) - - DAKAR 2016 - POR HÉC­TOR MAR­TÍ­NEZ

Es­ta­mos en el co­ra­zón ter­mal de Ar­gen­ti­na. Di­ce una web que em­pie­za por ‘Wi­ki’ y aca­ba por ‘pe­dia’ que las aguas de Ter­mas de Río Hon­do son “tó­ni­cas pa­ra la pre­sión san­guí­nea y reu­ma­tis­mo”. Y si lo di­ce esa web nos lo cree­mos a pies jun­ti­llas (¿?). Lo que sí que fue ter­mal fue el re­ci­bi­mien­to. Ca­lor, mu­cho; hu­me­dad, mu­cha; pri­sas... to­das. Ate­rri­za­mos cuan­do Toby Pri­ce ya ha­bía ga­na­do. Las mo­tos aquí se sien­ten co­mo en ca­sa. No só­lo es­tas, las que pi­san ba­rro y pie­dra, sino sus her­ma­nas ma­yo­res de Mo­toGP. Hoy no dor­mi­re­mos a cie­lo abier­to, sino que lo ha­re­mos en los bo­xes que los equi­pos uti­li­zan en el GP de Ar­gen­ti­na. Es­pe­ro ha­cer­lo a pier­na suel­ta. En se­rio, Va­len­tino, no va por ti.

Por aho­ra, los pe­rio­dis­tas tra­ba­jan y los pi­lo­tos com­pi­ten. Y na­die di­ce ha­ber vis­to al­go que el res­to no ve. Me ex­pli­co. En el in­te­rior de Ar­gen­ti­na exis­te una le­yen­da so­bre el es­pec­tro de una mu­jer que se apa­re­ce llo­ran­do por la no­che. Es La Llo­ro­na. En la pa­sa­da edi­ción se ru­mo­reó que un pi­lo­to la ha­bía vis­to, in­clu­so cir­cu­ló un ví­deo. Fal­so. Na­da de na­da. Si Car­los Fa­cho Vi­lle­gas, el pri­mer pi­lo­to san­tia­gue­ño (Santiago del Es­te­ro, ca­pi­tal de la pro­vin­cia) que dispu­ta el Dakar, no la ha vis­to... ¡Y mi­ra que ha te­ni­do años pa­ra cru­zár­se­la en al­gu­na cur va! 62 exac­ta­men­te. Dic­cio­dia­rio: Ga­rrón. Si­tua­ción di­fí­cil, en­go­rro­sa. Co­mo la que vi­vie­ron ayer Na­ni Roma y Orly Te­rra­no­va, por ejem­plo, en el enor­me ba­rri­zal que re­sul­tó de­ter­mi­nan­te en el desen­la­ce de la se­gun­da eta­pa. “Se co­mió un ga­rrón”, se di­ce. Si­mi­lar a nues­tro ‘ma­rrón’.

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