Tras Ben John­son se fre­na­ron los ré­cords

Des­pués de su po­si­ti­vo por anabo­li­zan­tes en 1988

AS (Las Palmas) - - MÁS DEPORTE - ÁNGEL CRUZ /

El 24 de sep­tiem­bre de 1988 el ca­na­dien­se de ori­gen ja­mai­cano Ben John­son ga­nó la fi­nal de los 100 me­tros de los Jue­gos de Seúl con un tiem­po es­tra­tos­fé­ri­co de 9.79, ré­cord mun­dial. Vein­ti­cua­tro ho­ras des­pués se co­no­ció que ha­bía co­rri­do do­pa­do con es­ta­no­zo­lol, un anabo­li­zan­te que aún se de­tec­ta (fá­cil­men­te) en al­gu­na oca­sión. Big Ben fue cas­ti­ga­do. De me­jor atle­ta del mundo pa­só a ser un pros­cri­to. En Ca­na­dá, su país de adop­ción, una co­mi­sión pre­si­di­da por el juez Du­bin le de­jó por los sue­los.

¿Qué consecuencias tu­vo pa­ra el atle­tis­mo? Un fre­na­zo tre­men­do a los ré­cords mun­dia­les. No po­cos atle­tas pu­sie­ron el freno de mano en una épo­ca en la que los anabo­li­zan­tes (y otras sus­tan­cias) es­ta­ban a la or­den del día. Si el Co­mi­té Olím­pi­co In­ter­na­cio­nal (y con­se­cuen­te­men­te la Fe­de­ra­ción In­ter­na­cio­nal) se atre­vía a des­ca­li­fi­car con des­ho­nor al me­jor atle­ta del mundo, ¿qué po­dría pa­sar con el res­to?, de­bió pen­sar más de uno... o más de cien.

Los da­tos his­tó­ri­cos son cla­ros y ro­tun­dos. En 1983 se ba­tie­ron 35 ré­cords del mundo, en­tre hom­bres y mu­je­res; en 1984, 26; en 1985, 17; en 1986, 23; en 1987, 16; en 1988, el año de au­tos, una vein­te­na… ¿Y en 1989, el año si­guien­te al de la des­ca­li­fi­ca­ción de John­son? Pues se ba­tie­ron só­lo cin­co, y nin­guno fe­me­nino, cuan­do el año an­te­rior las mu­je­res su­pe­raron on­ce. Sos­pe­cho­so. Grif­fith. A pro­pó­si­to de las mu­je­res: es cu­rio­so que la es­ta­dou­ni­den­se Flo­ren­ce Grif­fith, que en ese 1988 ba­jó los ré­cords mun­dia­les de 100 y 200 y se pro­cla­mó cam­peo­na olím­pi­ca, de­ci­die­se aban­do­nar el atle­tis­mo jus­to en la cres­ta de la ola, cuan­do los dó­la­res iban a llo­ver so­bre ella. Di­jo adiós de for­ma ra­ra y sos­pe­cho­sa. Y mu­rió años des­pués, tam­bién, de for­ma ra­ra y sos­pe­cho­sa.

Pi­de la Fe­de­ra­ción Bri­tá­ni­ca re­se­tear todos los ré­cords mun­dia­les. ¿Dón­de hay que po­ner el lí­mi­te tem­po­ral? Si es­tá cla­ro que la Re­pú­bli­ca De­mo­crá­ti­ca Ale­ma­na te­nía un so­fis­ti­ca­do dopaje de Es­ta­do, sus ré­cords de­be­rían ser anu­la­dos. Pe­ro si tam­bién ha que­da­do cla­ro que Ru­sia te­nía otro, ¿tam­bién de­be­rían ser anu­la­dos los su­yos? ¿Isin­ba­ye­va in­cluí­da? Y si Ke­nia ha si­do se­ria­men­te ad­ver­ti­da, ¿sus ré­cords de­be­rían anu­lar­se? ¿Y los que se con­si­gan a par­tir de aho­ra, como se re­se­tean, se les da por bue­nos? Com­pli­ca­do, muy com­pli­ca­do.

DEL CIE­LO AL IN­FIERNO. Ben John­son ce­le­bra su triun­fo en Seúl.

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