Da­ni Be­ní­tez “La san­ción me ha he­cho cre­cer mu­cho”

AS (Las Palmas) - - ALCORCÓN - AI­MA­RA G. GIL

Da­ni Be­ní­tez (7-4-87, Llo­se­ta, Ma­llor­ca) es­tá en su cuen­ta atrás pa­ra vol­ver a pi­sar un te­rreno de jue­go. Su po­si­ti­vo por co­caí­na ha­ce ca­si dos años le cambió la vi­da. A pun­to es­tá de cum­plir su san­ción y no quie­re des­apro­ve­char es­ta se­gun­da opor­tu­ni­dad que le da el Al­cor­cón...

Des­pués de ca­si dos años in­ha­bi­li­ta­do y le­jos del mundo del fút­bol aho­ra se le ve como un ni­ño con bo­tas nue­vas... —Sí, la ver­dad es que es­toy ilu­sio­na­dí­si­mo. Des­pués de to­do lo que ha pa­sa­do y el tiem­po que lle­vo fue­ra es­toy como un ni­ño, desean­do vol­ver al cam­po. Aho­ra con la ru­ti­nas de equi­po, vol­vien­do a un ves­tua­rio, en­tre­na­mien­tos... sin­tién­do­me po­co a po­co fut­bo­lis­ta de nue­vo. Es­to es una se­gun­da opor­tu­ni­dad pa­ra mi. —Han si­do dos años muy du­ros, ¿có­mo los ha su­pe­ra­do? — Han si­do muy di­fí­ci­les. Es una san­ción muy du­ra. Me ha pa­sa­do de to­do. Al prin­ci­pio pen­sé en no vol­ver a ju­gar. De­jé de entrenar y de­be ser por la an­sie­dad, pe­ro no po­día dor­mir nin­gún día. Yo soy ner­vio­so y era im­po­si­ble. Es­ta­ba hun­di­do. Pe­ro, con el tiem­po, te das cuen­ta de que lo ne­ce­si­tas. Es una co­sa que te lla­ma y que te gus­ta ha­cer. Ade­más, to­da la gen­te me ha ayu­da­do y ani­ma­do, so­bre to­do mi fa­mi­lia, los ami­gos y has­ta afi­cio­na­dos, y les de­bo al­go. Tam­bién fue im­por­tan­te la ayu­da psicológica. Todos me de­cían que te­nía que vol­ver a ser el mis­mo. Des­pués de un tiem­po es­tu­ve en­tre­nán­do­me con el equi­po de mi ciu­dad, el Cons­tan­cia, que mi­li­ta en Ter­ce­ra, y más tar­de lo hice con un pre­pa­ra­dor per­so­nal. Es­toy en for­ma y con ga­nas. Han pa­sa­do ca­si dos años y en mi men­te es­tá que ca­da vez que­da me­nos y esos ner­vios de vol­ver... es como un re­na­cer fut­bo­lís­ti­co. Pa­re­ce que es el pri­mer día. —En es­te tiem­po le ha­brá da­do mu­chas vuel­tas a to­do lo que ha he­cho des­de que es fut­bo­lis­ta, ¿le ha he­cho ma­du­rar como per­so­na es­te tiem­po pa­ra­do? —Sí, mu­cho. Per­so­nal­men­te he cam­bia­do. Aho­ra soy una per­so­na mu­cho más tran­qui­la en ese sen­ti­do. An­tes era más alo­ca­do e im­pul­si­vo. No só­lo por lo del po­si­ti­vo por co­caí­na, hu­bo más co­sas como el bo­te­lla­zo al ár­bi­tro. To­do eso lo he re­con­du­ci­do y he cam­bia­do la con­duc­ta. El tiem­po de in­ha­bi­li­ta­ción me hi­zo pen­sar y dar­me cuen­ta de to­do lo que ha­bía pa­sa­do y de lo que me ha­bía lle­va­do has­ta ahí. Me ha ser­vi­do pa­ra apren­der de los fa­llos y te­ner más cla­ro que to­da­vía me que­dan años de fút­bol. A ni­vel per­so­nal me ha he­cho cre­cer mu­chí­si­mo. Es al­go de lo que me arre­pen­ti­ré siem­pre, me ha qui- ta­do dos años de mi vi­da y de lo que más me gus­ta­ba ha­cer, que es ju­gar al fút­bol. —Aho­ra no se­rá fá­cil pa­ra us­ted que só­lo se ha­ble de su fút­bol... — Es cier­to. Vuel­vo con más ga­nas. Co­me­tí un error y aho­ra ten­go que vol­car la si­tua­ción y vol­ver a ser fut­bo­lis­ta. Ya es­toy aquí y a par­tir de aho­ra a em­pe­zar otra vez. Quie­ro vol­ver a ser el mis­mo de an­tes. — Fí­si­ca­men­te se le ve muy fino y cui­da­do... — Sí, he tra­ba­ja­do du­ro pa­ra ello. He cui­da­do mu­cho más la ali­men­ta­ción. Lle­go en bue­na for­ma, aunque me fal­ta rit­mo de par­ti­dos y di­ná­mi­ca de gru­po. Es­toy igual que cuan­do ju­ga­ba, aunque con un po­qui­to más de ba­rri­ga. Si no fue­ra por ella, es­ta­ría por de­ba­jo de la me­dia del equi­po. —El Al­cor­cón le da es­ta se­gun­da opor­tu­ni­dad, ¿agra­de­ci­do? — Sí, mu­cho. Yo ven­go a ser uno más, por­que el equi­po es­tá en la zo­na al­ta y se­rá com­pli­ca­do en­trar en el on­ce. Aún me que­da más de un mes pa­ra po­der ju­gar (16 de fe­bre­ro) y só­lo pien­so en com­pe­tir en ca­da en­tre­na­mien­to, que es muy bueno pa­ra la plan­ti­lla. Me fal­tan las ru­ti­nas y rit­mo de par­ti­do. —En 2010 as­cen­dió a Se­gun­da con el Gra­na­da, pre­ci­sa­men­te en San­to Do­min­go, ¿qué les di­ce a aque­llos afi­cio­na­dos que es­tán mo­les­tos por sus for­mas aquel día? —Lo pri­me­ro es que si se sien­ten ofen­di­dos, les pi­do dis­cul­pas, no ten­go nin­gún problema. Era una par­te que iba con­mi­go. He si­do un ju­ga­dor muy im­pul­si­vo por­que mi equi­po te­nía que ga­nar sí o sí. Ha­cía lo que fue­ra pa­ra que ga­na­se. Si le soy sin­ce­ro, a día de hoy no me acuer­do qué pa­só des­pués de aquel par­ti­do. De­seo que los afi­cio­na­dos en­tien­dan la si­tua­ción y me gus­ta­ría que tu­vie­ran ilu­sión con mi lle­ga­da. Aho­ra ten­go que ga­nár­me­los en el cam­po, ha­cien­do lo que sé, lu­chan­do por es­ta ca­mi­se­ta y de­mos­tran­do lo que pue­do apor­tar. —El Al­cor­cón es­tá en la zo­na al­ta de la ta­bla y po­dría lu­char por su­bir, ¿su ob­je­ti­vo fi­nal es vol­ver a Pri­me­ra? —Me gus­ta­ría lle­gar don­de lo de­jé, a Pri­me­ra. Y oja­lá sea con el Al­cor­cón. —¿Qué tie­ne que ha­cer Da­ni Be­ní­tez pa­ra que só­lo se ha­ble de su fút­bol? —De­mos­trar­lo. He co­me­ti­do fa­llos y he apren­di­do de ellos. Voy a tra­ba­jar en el cam­po y no voy caer en otro ti­po de pro­vo­ca­cio­nes que no sean fút­bol. He ma­du­ra­do como per­so­na.

El cas­ti­go “La in­ha­bi­li­ta­ción me hi­zo pen­sar y ma­du­rar como per­so­na” Su evo­lu­ción “He cam­bia­do mu­cho, aho­ra soy mu­cho más tran­qui­lo en to­do”

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