“To­mé mu­chos ries­gos, es­tu­ve muy al lí­mi­te”

Pe­ter­han­sel pen­só que es­ta­ba to­do per­di­do tras un error de na­ve­ga­ción y ti­ró a tope

AS (Las Palmas) - - BALONCESTO - —H. M.

—¿Ha si­do la jornada de­ci­si­va del Da­kar? —Pa­ra mí sí. Al prin­ci­pio de la es­pe­cial co­me­ti­mos un gran error de na­ve­ga­ción, per­di­mos como quin­ce mi­nu­tos, y me di­je: ‘La ge­ne­ral es his­to­ria, aho­ra só­lo que­da ata­car’. Y eso hice, fui agre­si­vo, era la úni­ca es­tra­te­gia. —¿To­mó más ries­gos de los ne­ce­sa­rios? —To­mé mu­chos ries­gos, pe­ro no que­da­ba otra. Al­gu­nas ve­ces es­tu­ve muy al lí­mi­te, su­fri­mos dos pin­cha­zos, pe­ro el tiem­po es muy bueno. La di­fe­ren­cia en la ge­ne­ral es de una ho­ra, pue­do es­tar fe­liz. —¿Cuál es el prin­ci­pal de­sa­fío de ma­ña­na? —Pue­do per­der al­go de tiem­po, pe­ro ne­ce­si­to ges­tio­nar muy bien la me­cá­ni­ca. Que­dan dos es­pe­cia­les lar­gas, cer­ca de mil ki­ló­me­tros y en el mundo del motor uno no pue­de dar na­da por he­cho. — De cam­peón a cam­peón, ¿ pue­de po­ner­se en la piel de Sainz? —De ver­dad que lo sien­to por Car­los, por­que en el ini­cio de la es­pe­cial es­ta­ba ha­cien­do una bue­na ca­rre­ra. Es muy tris­te pa­ra él. —¿Vio lo que le ocu­rrió? —Sí. Era ne­ce­sa­rio cru­zar por un gran río, con unas ro­cas tre­men­das. No es fá­cil. Cuan­do vi a Car­los pa­ra­do, ese no era el buen ca­mino. Yo es­ta­ba a unos cin­cuen­ta me­tros a su iz­quier­da y le pre­gun­té si ne­ce­si­ta­ba ayu­da, pe­ro me di­jo que no, que si­guie­ra. —Es us­ted el úni­co Peu­geot con op­cio­nes de ga­nar la ca­rre­ra. ¿Có­mo se sien­te? —No es có­mo­do, pe­ro de­be­mos sa­ber ma­ne­jar­lo.

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