Ar­pad Ster­bik “En es­te Eu­ro­peo todos vamos a su­dar san­gre”

AS (Las Palmas) - - MÁS DEPORTE - EN­RI­QUE OJE­DA

Es uno de los tres me­jo­res por­te­ros del mundo. Ar­pad Ster­bik (1979, Ser­bia), que ha ju­ga­do 10 años en la Asobal, de­bu­tó con Es­pa­ña en 2009, pe­ro con apa­ri­cio­nes in­ter­mi­ten­tes por las le­sio­nes. Aho­ra vuel­ve al Eu­ro­peo tras su au­sen­cia en el Mun­dial.

Re­gre­sa us­ted a una gran com­pe­ti­ción y ha dis­pa­ra­do la ilu­sión y las es­pe­ran­zas de Es­pa­ña. ¡Lo que re­pre­sen­ta un por­te­ro! — Me en­cuen­tro bien, tan­to de cuer­po como de ca­be­za, y por eso es­toy aquí. A mi edad siem­pre tie­nes al­gún do­lor, pe­ro no es preo­cu­pan­te; pue­do vi­vir con ellos. — Los par­ti­dos de pre­pa­ra­ción tam­bién han ele­va­do la mo­ral. —Cui­da­do con eso. Nun­ca me fi­jo en los amis­to­sos, par­ti­dos que no sir­ven de re­fe­ren­cia. Ten­go ex­pe­rien­cias muy ne­ga­ti­vas, por­que en una semana los equi­pos cam­bian mu­cho. Un día les ga­nas por 15 go­les, y a la semana si­guien­te, en el par­ti­do de ver­dad, pier­des. — ¿ En­ton­ces có­mo ve us­ted es­te Cam­peo­na­to de Eu­ro­pa y las po­si­bi­li­da­des de Es­pa­ña? — Va a ser tre­men­do pa­ra todos, por­que unos nos ju­ga­mos el bi­lle­te pa­ra ir a los Jue­gos Olím­pi­cos de ma­ne­ra di­rec­ta, y otros la po­si­bi­li­dad de es­tar en el preo­lím­pi­co. Vamos, que las se­lec­cio­nes es­tán be­bien­do san­gre por lo du­ro que va a ser el cam­peo­na­to y por­que la vamos a su­dar. —¿No ha­ce pro­nós­ti­cos? —Has­ta las se­mi­fi­na­les, po­dría ha­cer­los. Más no. Creo que en­tre los cua­tro pri­me­ros, si no co­me­te­mos erro­res, si ha­ce­mos las co­sas como de­be­mos, po­dría­mos es­tar. Lue­go, lu­char por el oro es una op­ción; pe­ro eso es es­pe­cu­lar. —¿Cuán­to le que­da de cuer­da en la Se­lec­ción? — Por edad, yo creo que en los Jue­gos Olím­pi­cos se­rá mi sa­li­da na­tu­ral. El fu­tu­ro es de Ro­dri­go Co­rra­les y de Gon­za­lo Pé­rez de Vargas, que ya es­tán pre­pa­ra­dos pa­ra ser la pa­re­ja de la por­te­ría es­pa­ño­la los pró­xi­mos diez años. No quie­ro ser un ta­pón en sus as­pi­ra­cio­nes y hay que ser hon­ra­do. —¿Si­gue echan­do de me­nos a Es­pa­ña o vie­ne aquí por pro­fe­sio­na­li­dad? —Cuan­do es­toy en Ma­ce­do­nia no ten­go tiem­po pa­ra pen­sar lo que me fal­ta de Es­pa­ña, pe­ro le ase­gu­ro que cuan­do re­gre­so lo ha­go con una ale­gría na­tu­ral, con ga­nas de dis­fru­tar de lo que hay aquí, y de mis ami­gos, a los que no me da tiem­po de ver a todos. — ¿ La cla­ve de Es­pa­ña es la por­te­ría? — No­so­tros estamos de­trás, so­los, pa­ra ayu­dar a los que es­tán en los seis me­tros. No te­ne­mos a lan­za­do­res como Han­sen, Ka­ra­ba­tic, o como Ji­cha, que lan­zan des­de on­ce me­tros, por ejem­plo, así que te­ne­mos que apro­ve­char nues­tras vir­tu­des, la de­fen­sa, los go­les al con­tra­gol­pe de nues­tros ba­ji­tos, por ejem­plo, que son muy efi­ca­ces. —¿ A quién pon­dría us­ted en la Se­lec­ción si pu­die­ra ele­gir a un com­pa­ñe­ro? —Te­ne­mos bien cu­bier­tas to­das las lí­neas, con un acep­ta­ble lan­za­mien­to ex­te­rior. Es una Se­lec­ción muy equi­li­bra­da, pe­ro si pu­die­se po­ner a uno, ele­gir en­tre todos con los que he ju­ga­do, eli­gi­ría al Al­ber­to En­tre­rríos de ha­ce ocho o nue­ve años. Sí, uno como él, hay po­cos en el mundo. —¿Vol­ve­rá a en­trar en el sie­te ideal de un cam­peo­na­to? —¡Bah!, esas co­sas no me im­por­tan; nun­ca me han interesado. Lo im­por­tan­te es se­guir ju­gán­do­los, por­que tres par­ti­dos al mes es­tán bien, pe­ro aquí se tra­ta de ju­gar tres en­cuen­tros a la semana, y eso ya es muy du­ro pa­ra un vie­jo como yo.

Pro­nós­ti­co “Si no co­me­te­mos erro­res, nos veo en se­mi­fi­na­les; lue­go, a ver”

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