Mi­chu “Quie­ro pro­bar­me y ver qué ni­vel pue­do lle­gar a ofre­cer”

AS (Las Palmas) - - SEGUNDA Y TERCERA - NA­CHO AZ­PA­RREN

El to­bi­llo di­jo bas­ta ha­ce 14 me­ses. Tras va­rias ope­ra­cio­nes y re­cu­pe­ra­cio­nes, Miguel Pé­rez Cues­ta, Mi­chu ( Ovie­do, 1986) ha de­ci­di­do em­pe­zar pa­so a pa­so. El Lan­greo, en Ter­ce­ra, es la pri­me­ra pa­ra­da en su re­cu­pe­ra­ción.

¿Qué tal la vuel­ta? —Con ner­vios. Es al­go que me ha sor­pren­di­do. El día del de­but no dor­mí bien la no­che an­te­rior, tam­po­co la sies­ta. —¿Por qué en el Lan­greo? —Uno lo que bus­ca es ser fe­liz. Y yo lo soy ju­gan­do. Aquí ten­go a mi fa­mi­lia, a mis ami­gos. Me sien­to bien. Y he da­do con un ves­tua­rio es­pec­ta­cu­lar. El me­jor que he co­no­ci­do en 10 años de pro­fe­sio­nal. —Re­cha­zó ofer­tas im­por­tan­tes es­te ve­rano... — Qui­se ser hon­ra­do con­mi­go mis­mo. Ten­go una mo­les­tia que es di­fí­cil que se va­ya y ten­go que acos­tum­brar­me a ello. Aho­ra quie­ro pro­bar­me, ver has­ta dón­de pue­do lle­gar. —¿Có­mo se jue­ga con mo­les­tias? —Es a lo que tra­to de acos­tum­brar­me. Me fi­jo en Nadal, el me­jor de­por­tis­ta que ha da­do es­te país. Él di­ce que se ha acos­tum­bra­do a com­pe­tir con do­lor. Yo no re­cuer­do ju­gar sin do­lor. —¿Có­mo em­pe­zó su cal­va­rio? —Re­cuer­do per­fec­ta­men­te el pri­mer do­lor, fue en el Swan­sea. Ha­bía su­fri­do un es­guin­ce en el to­bi­llo iz­quier­do un mes des­pués de de­bu­tar con la Se­lec­ción. En ple­na re­cu­pe­ra­ción y al ba­jar­me de la má­qui­na de gra­ve­dad apo­yé el pie de­re­cho, el sano, y no­té al­go ra­ro. Me do­lía. —Jus­to en su me­jor mo­men­to. Des­pués de ser in­ter­na­cio­nal — No sa­lí muy con­ten­to de aquel par­ti­do an­te Bie­lo­rru­sia por­que no es­tu­ve bien, pe­ro fue una gran ex­pe­rien­cia. La Fe­de­ra­ción me lla­mó des­pués pa­ra ver có­mo es­ta­ba an­tes de los amis­to­sos an­te Gui­nea y Su­dá­fri­ca, pe­ro te­nía el es­guin­ce. Del Bos­que tam­bién me ha es­cri­to al­gu­na vez, dán­do­me áni­mos. La úl­ti­ma vez aho­ra que sa­be que vuel­vo a ju­gar. —Se ope­ró y no me­jo­ró. —Pen­sé que per­de­ría unos me­ses pe­ro que vol­ve­ría per­fec­to, pe­ro aca­bé aque­lla tem­po­ra­da, la 2013/14, con do­lo­res. Me di­je­ron que con el pa­rón del ve­rano pa­sa­ría. No fue así. Y en Ná­po­les, al año si­guien­te, aún lo arras­tra­ba. —¿Aho­ra qué ob­je­ti­vos tie­ne? —Aho­ra mis­mo, com­pe­tir, ele­var el ni­vel po­co a po­co. Ver has­ta dón­de pue­do lle­gar. El do­lor te con­di­cio­na. Lle­gas un po­co más tar­de a los ba­lo­nes, sal­tas al­go me­nos, tar­das en gi­rar… Quie­ro ver qué ni­vel pue­do al­can­zar. —El Real Ovie­do siem­pre es­ta­rá ahí. —Yo soy del Ovie­do, nun­ca lo he es­con­di­do. Es el equi­po que me for­mó y el 90% de las co­sas que sé ha­cer en un cam­po las apren­dí en el Ovie­do. Cla­ro que me gus­ta­ría vol­ver. Pe­ro an­tes quie­ro pro­bar­me, ver si soy ca­paz de dar el má­xi­mo ni­vel. —¿Ve al Ovie­do de vuel­ta en Pri­me­ra? —Es un sue­ño. Es­tá ha­cien­do una tem­po­ra­da es­tu­pen­da. Pre­fie­ro que va­ya­mos de ta­pa­dos y que otros ten­gan la pre­sión y así po­da­mos dar la sor­pre­sa.

“Nadal di­ce que se ha acos­tum­bra­do a ju­gar con do­lor: yo no re­cuer­do ju­gar sin do­lor”

“El Ovie­do es­tá ha­cien­do una tem­po­ra­da es­tu­pen­da, se­ría un sue­ño as­cen­der”

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