Na­die to­se al líder

AS (Las Palmas) - - LAS PALMAS-ATLÉTICO DE MADRID -

Con sol­ven­cia. El Atlé­ti­co ga­nó con au­to­ri­dad y con sol­ven­cia el en­cuen­tro an­te una bue­na Unión De­por­ti­va Las Pal­mas. El con­jun­to ma­dri­le­ño su­po su­frir du­ran­te mu­chos mi­nu­tos y fue Oblak quien le sal­vó con un par de bue­nas pa­ra­das. Pa­sa­dos esos ma­los mi­nu­tos, el Atleti fue el de siem­pre, con mu­cha in­ten­si­dad, con au­to­ri­dad, co­rrien­do igual o más que el ri­val... Y lue­go de­ci­dió la ca­li­dad de los ju­ga­do­res ro­ji­blan­cos. Los nú­me­ros del equi­po son im­pre­sio­nan­tes: con­si­guió su oc­ta­va vic­to­ria a do­mi­ci­lio, con 18 go­les a fa­vor y tres en con­tra.

His­tó­ri­co. Na­die ha­bía lle­ga­do a los on­ce pri­me­ros par­ti­dos del cam­peo­na­to ju­gan­do co­mo vi­si­tan­te ha­bien­do en­ca­ja­do só­lo tres go­les. Na­die. El De­por­ti­vo lle­va­ba cua­tro en la tem­po­ra­da 93-94 y el Bar­ce­lo­na los mis­mos go­les en­ca­ja­dos en la cam­pa­ña 09-10. Só­lo tres go­les. Ayer el con­jun­to de Se­tién pu­so a prue­ba el sis­te­ma de­fen­si­vo ro­ji­blan­co en el pri­mer tiem­po. Pe­ro Oblak y los diez que jue­gan por de­lan­te de él son un mu­ro. Aún con 0-2 y con 0-3 to­dos co­rrie­ron sin pa­rar y pre­sio­na­ron co­mo si la vic­to­ria no es­tu­vie­ra en el bo­te... Ése es el gran se­cre­to de es­te EQUI­PO.

Fi­li­pe y Griez­mann. Fi­li­pe mar­có el pri­me­ro y Griez­mann los otros dos. Pa­ra el lateral es el pri­mer tan­to de la tem­po­ra­da. Pa­ra el fran­cés es el 18 (do­ce en Li­ga, dos en Co­pa y cua­tro en Cham­pions). AS ya in­for­mó de que su cláu­su­la se­rá de 100 mi­llo­nes por­que los gran­des se lo ri­fan. Y lo me­jor es su edad y que pa­re­ce que aún tie­ne mu­cho mar­gen de me­jo­ra.

Los pe­nal­tis. El Bar­ce­lo­na lle­va diez pe­nal­tis a fa­vor, el Real Ma­drid cin­co y el Atlé­ti­co, uno. Re­pi­to, uno. Al­go no en­ca­ja. No sé muy bien el qué, pe­ro al­go no en­ca­ja. Y en el equi­po ro­ji­blan­co ha­ce tiem­po que es­tán muy mos­quea­dos con es­to y má­xi­me te­nien­do ya muy cer­ca la vi­si­ta al Camp Nou. Aten­tos a eso y a la de­sig­na­ción ar­bi­tral, que se­rá mi­ra­da con lu­pa por el Atleti. A los gran­des los pe­nal­tis se les caen de las ma­nos y al líder... Es muy bo­ni­to de­cir que que­re­mos una Li­ga com­pe­ti­ti­va, don­de se abra la ba­ra­ja pa­ra ga­nar el tí­tu­lo, pe­ro es­tos da­tos in­vi­tan a re­fle­xio­nar.

La san­ción. El equi­po, mien­tras tan­to, si­gue a lo su­yo, ajeno a todo, a la ma­ne­ra de que los ár­bi­tros mi­ran a unos y a otros, ajeno in­clu­so a la san­ción de la FIFA. De no su­ce­der na­da anor­mal, el Atlé­ti­co no fi­cha­rá. Los de­be­res ya se ha­bían he­cho con an­te­rio­ri­dad. Y no es fá­cil me­jo­rar lo que tie­ne Simeone en su plan­ti­lla. Y pa­ra fi­char al­go que no me­jo­ra lo que hay...

La Co­pa. El Atlé­ti­co si­gue arri­ba, líder, pe­ro no mi­ra con su­fi­cien­cia a na­die. Sa­be que se­ría su gran error. Sa­be que si se cree su­pe­rior a al­guien, se equi­vo­ca. El equi­po afron­ta­rá aho­ra la Co­pa, una com­pe­ti­ción que le gus­ta mu­cho. Na­die se fía del Celta. La hu­mil­dad es la gran ba­za del Atlé­ti­co.

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