ElCal­de­rón­no­fa­lla­rá

AS (Las Palmas) - - CELTA-ATLÉTICO DE MADRID -

Emo­cio­nan­te. El 0-0 no es un re­sul­ta­do ma­lo, aunque la pre­mi­sa de mar­car en cam­po con­tra­rio, tan im­por­tan­te en los cru­ces de ida y vuel­ta, no se con­si­guió. Pe­ro el Atlé­ti­co sa­be que si ha­ce las co­sas bien es­ta­rá en las se­mi­fi­na­les de Co­pa. El 0-0 lo de­ja to­do abier­to y el Cel­ta de­mos­tró que tam­bién quie­re ha­cer al­go so­na­do en es­ta com­pe­ti­ción. El re­sul­ta­do pue­de in­di­car que no fue un buen par­ti­do, pe­ro hu­bo oca­sio­nes pa­ra los dos equi­pos, emo­ción, mu­cha in­ten­si­dad y a ra­tos fút­bol. La Co­pa se po­ne bo­ni­ta.

La de­fen­sa. Otro par­ti­do más con la por­te­ría del con­jun­to ro­ji­blan­co a ce­ro y ya son 20 de 31 en­cuen­tros es­ta tem­po­ra­da en los que el equi­po ro­ji­blan­co no en­ca­jó gol. Una mues­tra de có­mo se las gas­tan los fut­bo­lis­tas del Atlé­ti­co a la ho­ra de de­fen­der su marco. Ayer el can­cer­be­ro ti­tu­lar fue Mo­yá y Go­dín es­tu­vo una vez más im­pe­rial como el lí­der de la za­ga. Me gus­tó Sa­vic, un de­fen­sa de los de to­da la vi­da, se­gu­ro y sin con­tem­pla­cio­nes a la ho­ra de te­ner la pe­lo­ta. El equi­po es­tu­vo muy só­li­do, aunque qui­zá le fal­tó al­go más de pro­fun­di­dad a la ho­ra de lle­gar a la por­te­ría ri­val. Es­ta­ba cla­ro que el Cel­ta, des­pués del 0- 2 li­gue­ro, iba a em­plear­se a fon­do pa­ra no re­ga­lar na­da al Atle­ti.

His­to­ria. Los pre­ce­den­tes que arro­jan los li­bros de his­to­ria no son malos, pues el Atlé­ti­co su­pe­ró nue­ve de las diez eli­mi­na­to­rias de Co­pa que em­pe­zó con 0-0 fue­ra de su es­ta­dio. Úni­ca­men­te el Real Ma­drid en 1982 su­pe­ró al Atle­ti ha­bién­do­se em­pa­ta­do a ce­ro en la ida. No es un mal dato y eso in­di­ca que el con­jun­to ma­dri­le­ño tie­ne bas­tan­tes op­cio­nes de se­guir ade­lan­te. Siem­pre y cuan­do jue­gue con la in­ten­si­dad y com­pe­ti­ti­vi­dad de siem­pre.

Eli­mi­na­to­rias. El Atlé­ti­co es un equi­po muy du­ro y muy fia­ble en eli­mi­na­to­rias a do­ble par­ti­do. Des­de que el Cho­lo lle­gó al ban­qui­llo ro­ji­blan­co, el equi­po col­cho­ne­ro ha dispu­tado 23 eli­mi­na­to­rias y sa­lió ven­ce­dor en 19. Só­lo Real Ma­drid, en dos oca­sio­nes, Bar­ce­lo­na y Ru­bin Ka­zán fue­ron ca­pa­ces de eli­mi­nar a los ro­ji­blan­cos en due­los del KO. El Cel­ta no se­rá un con­trin­can­te sen­ci­llo, pe­ro el Atlé­ti­co sa­be có­mo afron­tar es­te ti­po de par­ti­dos y có­mo sa­car­los ade­lan­te.

Jack­son El co­lom­biano fue de nue­vo ti­tu­lar y lu­chó y pe­leó como nos tie­ne acos­tum­bra­dos, pe­ro vol­vió a aca­bar el par­ti­do sin mar­car gol. Si­meo­ne tie­ne una fe cie­ga en el ca­fe­te­ro, al igual que todos sus com­pa­ñe­ros de ves­tua­rio. Si el Atlé­ti­co quie­re ha­cer al­go de ver­dad im­por­tan­te, ne­ce­si­ta los go­les de Jack­son. La fir­me­za de­fen­si­va ga­na­ra mu­chos par­ti­dos, pe­ro otros ten­drán que ga­nar­los los de­lan­te­ros, los ju­ga­do­res por los que se han pa­ga­do tan­tos mi­llo­nes. Sus go­les, como los de Viet­to o To­rres, son im­pres­cin­di­bles pa­ra as­pi­rar a to­do.

Lle­na­zo. El do­min­go vuel­ve la Li­ga y el Vi­cen­te Calderón aco­ge­rá par­ti­do li­gue­ro tras las vi­si­tas a Vi­go y Las Pal­mas. Si­meo­ne no quie­re de­jar sa­lir a sus fut­bo­lis­tas por­que el ca­len­da­rio es muy car­ga­do y muy exi­gen­te y el Se­vi­lla no re­ga­la­rá na­da en el en­cuen­tro del pró­xi­mo fin de semana. El Atle­ti no sue­le fa­llar fue­ra de ca­sa (só­lo ha re­ci­bi­do seis go­les en los 17 par­ti­dos que ha ju­ga­do como vi­si­tan­te es­ta tem­po­ra­da) y mu­cho me­nos en su es­ta­dio. El Calderón no fa­lla­rá, acu­di­rá pun­tual a la ci­ta como es cos­tum­bre pa­ra ani­mar. Lle­gan las emo­cio­nes fuer­tes y la par­te de­ci­si­va del ejer­ci­cio. La afi­ción ro­ji­blan­ca pon­drá el plus ne­ce­sa­rio pa­ra de­rro­tar a Se­vi­lla y Cel­ta. Como ha si­do siem­pre.

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