La Fe­de­ra­ción Fran­ce­sa apar­tó a Ben­ze­ma por es­te diá­lo­go con Ze­na­ti

La pu­bli­ca­ción del se­cre­to de su­ma­rio, por ‘L’Equi­pe’, com­pro­me­tió al fut­bo­lis­ta a ojos de la FFF

AS (Las Palmas) - - REAL MADRID -

La Fe­de­ra­ción Fran­ce­sa de Fút­bol brin­dó su apo­yo a Ben­ze­ma el 6 de no­viem­bre, jus­to des­pués de ser impu­tado en el ‘Ca­so Val­bue­na’. 36 días des­pués, la FFF cambió de opi­nión a la vis­ta del se­cre­to de su­ma­rio que han ido des­ve­lan­do los di­fe­ren­tes me­dios fran­ce­ses...

— Ben­ze­ma: Va­ya por de­lan­te, vi al otro ti­po (en alu­sión a Val­bue­na). —Ze­na­ti: ¿Y qué te pa­re­ce? —B: Ummm, ¿qué creo de ver­dad? —Z: Sí. —B: Creo que no nos to­man en se­rio. —Z: No. —B: Así es. —Z: O sea que en reali­dad no va a re­ga­lar na­da, ¿no? —B: Sí, sí, sí, no nos es­tá to­man­do en se­rio. —Z: ¿Qué te di­jo? —B: ¿Qué me di­jo? ¿Sa­bes? Al prin­ci­pio creía que era una bro­ma… Le di­je: es­toy aquí pa­ra ayu­dar. Tie­nes que ver a es­te ti­po. Él ven­drá. Él te ha­bla­rá. Pe­ro te doy mi pa­la­bra de que no hay otra copia. Des­pués ha­bla­mos y ha­bla­mos de si en el ví­deo se ven sus ta­tua­jes. Se ve to­do. Le di­je que lo de­cía en se­rio, le di­je, ho­nes­ta­men­te, yo lo he vis­to, el ví­deo. Él di­jo que lo sa­bía. Pe­ro ¿qué es lo que quie­ren? Le di­je, no ten­go ni idea de lo que quie­ren, le di­je, no soy yo. Me di­jo que sí, que quie­ren di­ne­ro. Bueno, en mi opi­nión, ya ves, le di­je que si yo tu­vie­ra un ví­deo como ese de un ti­po… Bueno, en cual­quier ca­so que quie­ren ha­cer rui­do y no se­rá el mis­mo rui­do si se tra­ta de ti. —Z: Tie­nes razón. —B: Sí. —Z: (Ri­sas) —B: Pe­ro her­mano, es cier­to que es ver­dad que no va a ha­cer el mis­mo rui­do que si el ví­deo fue­ra mío, pe­ro es­tás po­nien­do pun­to fi­nal a tu ca­rre­ra, her­mano. Es in­ne­ce­sa­rio, te es­tán lan­zan­do to­ma­tes. Yo le di­je que no es una cues­tión de rui­do, sino de or­gu­llo. —Z: Mmm... —B: Ha­blé con él acer­ca de la fa­mi­lia, le di­je que no hay na­da que ha­cer con los ru­mo­res, que no me im­por­ta una mier­da, yo le di­je en­ton­ces. Yo le di­je que aho­ra que si al­guien publica una fo­to, un ví­deo así. Que pa­ra mí que no es ab­so­lu­ta­men­te na­da, pe­ro que tu ma­dre, tu pa­dre van a ver a su mu­jer o no ten­go ni idea de a quién. Mi­ra, des­pués de eso se que­dó pen­san­do, pen­san­do. Le di­je que en cual­quier ca­so de­be ha­cer lo que quie­ra. Yo es­toy con la se­lec­ción fran­ce­sa has­ta el do­min­go, si me das tu nú­me­ro, se lo da­ré, se lo da­ré a mi ami­go. Él ven­drá a ver­te a Lyon, lo dis­cu­ti­rás con él, aunque no que­ría. Bueno, es tu vi­da, pe­ro te he avi­sa­do ¿eh? —Z: Es bueno, her­mano, lo has he­cho real­men­te bien. —B: Tie­nes que ir, le di­je eso. Des­pués de eso no sé qué va a ha­cer. Él lla­ma­rá a su agen­te, él dirá que tie­ne el ví­deo. Yo le di­je, es­cu­cha, no hay nin­gún in­ter­me­dia­rio, ni abo­ga­do, ni ami­gos, ni agen­tes, ni po­li­cía, no es lo que quie­res. —Z: Mmm.... —B: Le di­je que si quie­res que el ví­deo sea des­trui­do, vamos a ver a mi ami­go a Lyon. Le ve­rás di­rec­ta­men­te y ha­bla­rás con él, no man­des a na­die. —Z: Bueno, hay que ir, eso es bueno. —B: Él me di­jo: ¿de dón­de vie­ne el ví­deo? Yo le di­je: no ten­go ni idea. —Z: Cuan­do se va­ya a dor­mir, él sa­brá que le has di­cho la ver­dad. —B: Bueno no, él es­ta­ba com­ple­ta­men­te blan­co. —Z: Sí. —B: Él me di­jo, el ví­deo, ¿dón­de lo has vis­to? ¿Cuan­to tiem­po ha­ce que lo vis­te? Des­pués, él me hi­zo más pre­gun­tas, pe­ro era como… lo vi tra­gar sa­li­va, él co­men­zó a tra­gar sa­li­va dos, tres ve­ces. —Z: ¡¡¡Ja­ja­ja!!! —B: ¿ Has vis­to a un hom­bre en­tran­do en pá­ni­co, lo has vis­to? —Z: Sa­bes que ellos son los me­jo­res, ha­cen al­go pe­que­ño, pe­ro des­pués… —B: Sí, in­clu­so me di­jo: ¿sa­bes quién fue el pri­me­ro que me lo di­jo? Fue Cis­sé. Le di­je sí, pe­ro Cis­sé tu­vo un mo­men­to di­fí­cil como ese. —Z: Mmm... —B: Le di­je, ¿él (en alu­sión a Cis­sé) hi­zo qué? Él me di­jo: él pa­gó. Yo le di­je: ¿Y el ví­deo, fue pu­bli­ca­do o no? Él me di­jo que no. Yo le di­je: cuan­do di­go que ten­go una pa­la­bra, es que el ví­deo no se da­rá a co­no­cer. Aho­ra, haz lo que quie­ras. Vi­ne a ver­te por­que vi es­te ví­deo, me hablaron de él, no pue­do es­tar rién­do­me con­ti­go en el ves­tua­rio y no con­tár­te­lo. Me di­jo que sí, que cuan­do quie­ren pu­bli­car­lo, ¿si lo ha­cen pú­bli­co en la Eu­ro­co­pa? Yo le di­je, bueno, creo que se­rá cuan­do pro­ba­ble­men­te lo pu­bli­quen. Yo le di­je: si fue­ra yo quien tu­vie­ra un ví­deo como ese, yo no te pe­di­ría di­ne­ro, po­dría pu­bli­car­lo, ven­dér­se­lo a pe­rio­dis­tas. Tú ve­rás, yo le di­je. —Z: Mmm... —B: Me di­jo que sí, bueno, mu­chas gra­cias y to­do, da­me uno o dos días y te di­ré (Ben­ze­ma se ríe). Él me lla­ma­rá, me da­rá los da­tos de con­tac­to, por fa­vor (se ríe). —Z: (Se ríe) Es por él. Yo, no­so­tros, her­mano, estamos ayu­dán­do­le. — B: Yo, yo te es­toy ayu­dan­do (so­bre Val­bue­na)… Le di­je: mi­ra, no me im­por­ta una mier­da, a mí tam­po­co. Vi­ne a ver­te. Es bueno pa­ra ti. Él me di­jo: ¿Qué es lo que quie­ren? Yo le di­je: yo no sé. Mi ob­je­ti­vo, mi co­sa ter­mi­na aquí, ya ves, mi tren ter­mi­na aquí. Aho­ra mi ami­go (Ze­na­ti), to­ma el asun­to. Él es el ti­po que co­no­ce a la per­so­na, só­lo hay una per­so­na que tie­ne tu ví­deo. Yo no le co­noz­co, pe­ro mi ami­go, él lo co­no­ce. Aho­ra si quie­res re­sol­ver es­to, da­me tu nú­me­ro, yo se lo da­ré a él y pue­des po­ner­te en con­tac­to —Z: Sí, per­fec­to. —B: Le di­je: él es mi ami­go, mi com­pa­ñe­ro, mi me­jor ami­go, él es como mi her­mano. Es como si tu­vie­ra un ví­deo mío. —Z: Mmm... — B: Él me di­jo que sí, pe­ro ¿ qué ha­brías he­cho tú? Yo le di­je que a mí no me im­por­ta­ría una mier­da el rui­do me­diá­ti­co, que yo ha­bría pa­ga­do só­lo por mi fa­mi­lia … Yo le di­je: si se tra­ta so­lo del rui­do y los ru­mo­res, ad­vier­te a tu fa­mi­lia, y si no les im­por­ta, bueno en­ton­ces de­ja que lo pu­bli­quen. —Z: Bueno, sí, in­clu­so yo le ha­bría di­cho eso her­mano (se ríe). Sí, sí, her­mano, estamos aquí, en cual­quier ca­so pa­ra so­lu­cio­nar el problema. Si no quie­re, lo de­ja­mos, él pue­de li­diar con esas pi­ra­ñas, li­dia­rá con esas pi­ra­ñas y lue­go… —B: Se van a mear so­bre él. —Z: Se van a mear so­bre él, her­mano, es­toy en­cen­di­do eh. —B: Las pi­ra­ñas lue­go se lo co­me­rán, her­mano. —Z: Sí, cuan­do me di­jis­te que era un buen ami­go, te di­je que sí. Des­pués ellos le pre­gun­ta­rán, le pe­di­rán, no sé, un par de en­tra­das o no sé a qué ju­ga­rán. —B: (Se ríe) —Z: Has ido y he­cho el tra­ba­jo, des­pués de to­do él ha­rá lo que quie­ra.

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