Bolt es hu­mano

Fue bron­ce en su úl­ti­mo 100 Oro de Gatlin y Co­le­man, pla­ta

AS (Las Palmas) - - Motor - JUAN­MA BELLÓN

Sa­li­da Bolt tar­dó 183 mi­lé­si­mas: ahí se le es­ca­pó la ca­rre­ra

Usain Bolt, Usain Bolt, Usain Bolt!”, se­guían gri­tan­do las 66.000 per­so­nas del es­ta­dio de Lon­dres tras la fi­nal de 100 me­tros. El mun­do se que­dó en shock. El Re­lám­pa­go ha­bía su­fri­do el gol­pe más cruel. En su des­pe­di­da, Bolt era bron­ce y per­día por pri­me­ra vez. Y, pa­ra más im­pie­dad, an­te Jus­tin Gatlin, el vi­llano al que el atle­tis­mo re­cha­za por su tur­bio pa­sa­do de do­pa­je.

Muy du­ro.

No se veía a Bolt en Lon­dres con la fe­li­ci­dad de otras ve­ces. La del que an­te­rior­men­te ha­bía ga­na­do tre­ce me­da­llas en Mun­dia­les, once de ellas de oro. Era una ver­sión más se­ria, qui­zá afec­ta­do por el fa­lle­ci­mien­to en abril de su ami­go Ger­mai­ne Ma­son. Pe­ro lo cier­to es que Usain, ya con sus 30 años, no reali­zó su show en se­ries, ce­dió en se­mi­fi­na­les an­te Co­le­man, y en la fi­nal... el ca­ño­na­zo de hiel que le pro­pi­nó Gatlin.

Des­con­ten­to con los ta­cos de sa­li­da, Bolt es­ta­ba ta­ci­turno ya en la pre­sen­ta­ción. Sus es­pon­tá­neos ges­tos aho­ra eran más le­ves, aun­que al mí­ni­mo que ha­cía era res­pon­di­do en trom­ba por el pú­bli­co de Lon­dres. Y se arro­di­lló pa­ra co­lo­car los de­dos so­bre la lí­nea de sa­li­da...

“Ready, set”, y so­nó el dis­pa­ro. Sa­lió atran­ca­dí­si­mo. Muy atrás. 183 mi­lé­si­mas, una arran­ca­da más pro­pia de 400 (y no muy bue­na). Co­le­man, que es­tu­vo en el draft de la NFL por sus 40 yar­das en 4.12, sa­lió co­mo un ra­yo (0.123) y Gatlin, con co­rrec­ción. El fo­co de la ca­rre­ra se que­da­ba en si Usain era ca­paz de re­mon­tar has­ta Co­le­man, el run­ning back que pre­fi­rió ser sprin­ter, y pa­re­ció que iba a lle­gar has­ta él. Pe­ro del la­do más os­cu­ro del La­do Os­cu­ro emer­gió Jus­tin Gatlin, el abu­chea­do por el pú­bli­co se­rie a se­rie, el que ha­bía avan­za­do de ma­ne­ra dis­cre­ta sin ha­cer na­da, el que siem­pre se des­ar­ma­ba an­te Bolt.

Las fuer­zas del mal le te­nían guar­da­da una ale­gría a sus 35 años (el oro de ma­yor edad) y dos po­si­ti­vos (uno en 2001 y otro en 2006). Gatlin era cam­peón del mun­do (co­mo en 2005) con 9.92, por de­lan­te de Usain Bolt (9.95), que tam­bién per­día en la fo­to-fi­nish con Co­le­man. El es­ta­dio de Strat­ford abron­có con to­das sus fuer­zas a Gatlin. “¡Buuu!”, se mul­ti­pli­có por diez la in­ten­si­dad. Bolt fue la úni­ca per­so­na que fe­li­ci­tó al re­di­mi­do ame­ri­cano, que le brin­dó una re­ve­ren­cia al mi­to Bolt. Tie­ne su co­ra­zón.

Pe­ro al Eli­za­beth Queen Park la gen­te ha­bía ido a ver a Usain, con sus ban­de­ras de Ja­mai­ca y Gran Bre­ta­ña. Mu­chos del ba­rrio de Brix­ton, la Ja­mai­ca de Lon­dres, con sus go­rras y ca­mi­se­tas del Re­lám­pa­go. Usain Bolt no ha­bía ga­na­do, pe­ro era el hé­roe de la no­che y fue el que dio la vuel­ta de ho­nor in­ter­mi­na­ble, el que se hi­zo sel­fies, el que de­lei­tó con el ges­to del Re­lám­pa­go...

Ga­na­dor Gatlin, de 35 años, ha cum­pli­do dos san­cio­nes por do­pa­je

Gatlin se mar­cha­ba en­tre las som­bras, Bolt se des­pe­día igual­men­te co­mo una le­yen­da. Pe­ro es­ta vez el mal ha­bía ga­na­do. Co­mo buen vi­llano, Gatlin le eje­cu­tó de la ma­ne­ra más cruel. Aun así, 45 mi­nu­tos des­pués se oía: “¡Usain Bolt, Usain Bolt!”.

Gatlin man­dó ca­llar a Lon­dres.

RE­VE­REN­CIA. Jus­tin Gatlin, cam­peón mun­dial de 100 me­tros, se rin­dió an­te Usain Bolt, que en Lon­dres se tu­vo con­for­mar con la me­da­lla de bron­ce en los Mun­dia­les de su adiós.

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