Dra­ma ines­pe­ra­do en Lon­dres

AS (Las Palmas) - - Atletismo - JO­SÉ LUIS LÓPEZ ■

Ni el me­jor guio­nis­ta del mun­do po­dría ha­ber ima­gi­na­do un fi­nal tan dra­má­ti­co pa­ra el me­jor atle­ta de to­dos los tiem­pos. Usain Bolt sal­tó a la pis­ta del Es­ta­dio Olím­pi­co, ante 66.000 en­fer­vo­ri­za­dos es­pec­ta­do­res, tan fe­liz co­mo siem­pre. Pe­ro sa­bía que no es­ta­ba ante una fi­nal más: era la úl­ti­ma ca­rre­ra de su vi­da. De­jó 21 pies des­de la pre­zo­na. Es­pe­ró por el ex­te­rior de la calle a Yohan Bla­ke. An­tes McLeod y For­te ha­bían rea­li­za­do ma­las en­tre­gas, lo que com­pli­ca­ba to­da­vía mu­cho más el tra­ba­jo épi­co que de­be­ría ha­cer Bolt. Bla­ke co­rrió bien la cur­va, pa­só por la mar­ca de re­fe­ren­cia y Bolt co­men­zó a co­rrer, sin mi­rar más atrás.

Ocho zan­ca­das has­ta re­ci­bir el tes­ti­go en la mano iz­quier­da pa­ra pa­sár­se­lo a la de­re­cha, al prin­ci­pio de la zo­na, en un cam­bio so­lo dis­cre­to. Ja­mai­ca es­ta­ba en­tre la ter­ce­ra y la cuar­ta po­si­ción y muy le­jos de la cabeza. Ha­cía fal­ta la re­mon­ta­da más in­creí­ble que la his­to­ria hu­bie­ra con­ta­do, so­lo equi­pa­ra­ble a la de Bob Ha­yes en los Jue­gos Olím­pi­cos de To­kio. Pe­ro las úl­ti­mas zan­ca­das de glo­ria de Usain Bolt que­da­ron re­du­ci­das a me­nos de diez. El hom­bre más rá­pi­do del pla­ne­ta se rom­pió en mi­tad de la úl­ti­ma rec­ta.

Mien­tras el pú­bli­co en­lo­que­cía por el triun­fo de Gran Bre­ta­ña, Usain Bolt caía de­fi­ni­ti­va­men­te a la pis­ta a fal­ta de 20 me­tros de cru­zar su úl­ti­ma me­ta. Es el dra­ma de la vi­da. Un alu­vión de emo­cio­nes di­ver­sas. Usain Bolt me­re­cía otro fi­nal. Es quien más ha hecho por es­te deporte en mu­cho tiempo. Es úni­co e irre­pe­ti­ble. Pe­ro en vez de sur­gir des­de el Es­ta­dio Olím­pi­co de Lon­dres lan­za­do ha­cia el te­rri­to­rio ine­na­rra­ble de la glo­ria, se que­dó en la tie­rra, en la pis­ta, en el sue­lo. Un ser hu­mano.

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