Diario de Cadiz

Podemos, de asaltar los cielos a luchar por no desaparece­r

● El partido morado cumple una década y ha pasado en todo este tiempo de rozar el ‘sorpasso’ al PSOE a empeñar su superviven­cia a las elecciones europeas del mes de junio

- Alicia López (Efe)

Podemos cumplía ayer una década de existencia desde que se presentó el 17 de enero de 2014 en el madrileño Teatro del Barrio revindicán­dose como “palanca del cambio” y lo hace mirando al futuro con inquietud y cruzando los dedos para que las elecciones europeas, que precisamen­te fueron su trampolín, les devuelva un poco de oxígeno y eviten su disolución.

Hace diez años se subía el telón para un proyecto que emergía como fuerza radicalmen­te transforma­dora de la mano de cinco personas que fueron claves en un viaje que les llevó a casi pisar los talones al PSOE y después también determinan­tes en su caída.

Allí estaban Pablo Iglesias, su primer secretario general; Juan Carlos Monedero; los anticapita­listas Miguel Urbán y Teresa Rodríguez; e Íñigo Errejón. Casi todos peleados entre todos y solo uno de todos ellos, Errejón, que se ha pasado a las filas de Yolanda Díaz y de Sumar.

Tampoco queda nada ya de la foto de la asamblea fundaciona­l de Vistalegre I, en octubre de 2014, con “los cinco” ideólogosf­undadores de Podemos (Iglesias junto a Monedero, Errejón, Carolina Bescansa y Luis Alegre).

Solo sigue Iglesias, pero entre bastidores.

En las primeras elecciones a las que se presentaro­n, las europeas del 25 de mayo de 2014, los morados fueron la sorpresa al irrumpir con cinco escaños y seguir en racha en las generales de diciembre de 2015, cuando consiguier­on ser tercera fuerza con 69 diputados.

Eran los tiempos de mieles aunque muy pronto empezaron a romperse por dentro cuando surgieron las primeras diferencia­s en el debate de si debían facilitar un Gobierno de Pedro Sánchez con Ciudadanos para desbancar al PP, como defendían algunos errejonist­as. Pero ganó el no y se repitieron las elecciones en junio de 2016.

Ya nada volvió a ser lo mismo en Podemos pese a que se quedó a una decena de escaños de los socialista­s.

Luego llegó Vistalegre II (febrero de 2018) y el pulso con los errejonist­as se hizo evidente, aunque el triunfo sin paliativos se lo llevó Pablo Iglesias y su empecinami­ento en mantener la tensión en el Parlamento y en los conflictos sociales. De ahí salieron fortalecid­os otros perfiles como los de Irene Montero o Pablo Echenique, ya convertido al pablismo.

Esa asamblea fue la derrota de Errejón y sus tesis a favor de la “competenci­a virtuosa” con otras fuerzas políticas, y el hasta entonces número dos de Podemos decidió dejar el partido para aliarse con Manuela Carmena y su plataforma Más Madrid en las autonómica­s.

Luego, Podemos entró en el Gobierno de Pedro Sánchez, el primer Ejecutivo de coalición desde la II República que surgió después de la nueva repetición de las generales en noviembre de 2019 con los morados ya de bajada (35 escaños).

Cinco ministerio­s fueron para Unidas Podemos, incluida la Vicepresid­encia segunda, que ocupó Iglesias hasta que dimitió el 15 de marzo de 2021 para enfrentars­e a Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de la Comunidad de Madrid.

Los morados cerraban así una etapa que culminó en Vistalegre IV (junio de 2021) con una nueva dirección bajo el liderazgo de Ione Belarra, que también había ocupado la cartera de Derechos Sociales y Agenda 2030 al salir Iglesias del Consejo de Ministros. Pero a quien dejó como sucesora no fue a Belarra sino a su entonces amiga Yolanda Díaz, quien lejos de plegarse al camino que quería marcarle Iglesias arrancó su propio proyecto político, Sumar, en el que los morados se vieron arrinconad­os desde el principio.

Nueva etapa en un recorrido en el que Podemos ya circulaba cuesta abajo con el desgaste que le supuso la gestión en el Gobierno y algunas medidas muy cuestionad­as del Ministerio de Igualdad.

En ese escenario nació el pulso con Yolanda Díaz, que hizo muy complicada la relación dentro del Gobierno e inviable, como se evidenció poco después, que Podemos siguiera dentro de la coalición.

El veto a Irene Montero, primero en las listas electorale­s del 23 de julio de 2023 y después a que continuara como ministra de Igualdad en el segundo Gobierno de coalición, junto a otros desplantes como dejarles sin portavocía­s adjuntas en el grupo parlamenta­rio, hicieron saltar por los aires la convivenci­a.

Podemos ya no tuvo reparos en consumar la ruptura con Sumar el 5 de diciembre y sus cinco diputados, con Belarra a la cabeza, se fueron al Grupo Mixto, desde donde se desquitaro­n del cúmulo de agravios tumbando el decreto de reforma del subsidio de desempleo de la vicepresid­enta y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

Ahora está por ver si los morados consiguen mantenerse a flote con esta estrategia o acaban desapareci­endo del mapa político, como ya le sucedió a Ciudadanos, otra de las fuerzas que emergieron con empuje en el tablero nacional para dar la vuelta a la política.

En las elecciones europeas del próximo 9 de junio, Podemos y su candidata, Irene Montero, se someterán a su primer test de estrés de esta nueva andadura.

En la dirección ya no hay fundadores, aunque Pablo Iglesias influye entre bastidores

 ?? FERNANDO ALVARADO / EFE ?? Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Pablo Iglesias, Luis Alegre y Juan Carlos Monedero, fundadores de Podemos.
FERNANDO ALVARADO / EFE Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Pablo Iglesias, Luis Alegre y Juan Carlos Monedero, fundadores de Podemos.
 ?? ZIPI / EFE ?? Errejón abraza a Iglesias en Vistalegre en octubre de 2014.
ZIPI / EFE Errejón abraza a Iglesias en Vistalegre en octubre de 2014.

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