El Periódico - Castellano

«Hay que normalizar las historias sobre mujeres terribles»

- NANDO SALVÀ

«Me atrajo poder ver a los personajes 20 años después de que protagoniz­aran un gran escándalo » «Esta película habla sobre la imposibili­dad de encontrar la verdad»

El director norteameri­cano (Los Angeles, 1961) regresa a la gran pantalla con ‘Secretos de un escándalo’, una película interpreta­da por Julianne Moore, su actriz fetiche desde hace décadas, y Natalie Portman. Haynes está convencido de que «mientras los personajes femeninos del cine no rompan con la idea reductiva que los hombres tienen de las mujeres será imposible encaminars­e a una verdadera igualdad social y política». La potente historia es un alegato a favor de ello.

Su nueva película, Secretos de un

escándalo, conecta de distintas maneras con casi todas las que ha dirigido anteriorme­nte: como

Poison (1991) y Carol (2015), reflexiona sobre el deseo y la represión; como Safe (1995) y Lejos de

cielo (2002), retrata a una mujer traumatiza­da a través de una interpreta­ción descomunal de Julianne Moore; igual que Superstar (1987), Velvet Goldmine (1998) y

I’m not There (2007), aborda el mundo del show business.

También habla de narcisismo, y de escarnio público, y del esquivo significad­o de conceptos como la normalidad, la verdad y la moralidad; y para ello se inspira en el caso de Mary Kay Letourneau, una maestra de escuela en su día condenada por haber mantenido relaciones sexuales con un niño de 12 años, Vili Fualaau, de quien se quedó embarazada varias veces mientras estaba en la cárcel y con quien se caso al salir de ella.

— ¿Qué le interesó principalm­ente de la historia real que inspira la película?

— En realidad, lo que más me atrajo fue la posibilida­d de contemplar a los personajes más de dos décadas después de que protagoniz­aran el escándalo público que los convirtió en carne de tabloide y marcó sus vidas, y explorar cómo sobrevivie­ron y qué muros construyer­on a su propio alrededor para protegerse. Siempre me ha fascinado nuestra tendencia como seres humanos a no cuestionar las decisiones vitales que tomamos, a permanecer atados a las relaciones y a las familias que marcan nuestras vidas incluso si no nos hacen felices, hasta que ya es demasiado tarde.

— Vili Fualaau declaró recienteme­nte que se siente ofendido por la película, y que lamenta no haber podido formar parte de su producción en calidad de asesor. ¿Habría aceptado usted su participac­ión?

— En todo momento quisimos mantener la película a cierta distancia del caso real de Letorneau y Fualaau y, por lo que a mí respecta, rechazo la obligación de ser un narrador responsabl­e o fidedigno. Por definición, contar historias es algo subjetivo y sometido a los instintos creativos de quienes se encargan de ello, y eso significa que también es algo potencialm­ente corrosivo. Y, de hecho, uno de los objetivos principale­s de esta película es cuestionar esa convención social según la que la verdad es calculable y cuantifica­ble, y algo sobre lo que diferentes personas pueden ponerse de acuerdo. ¿Quién está en posesión de la verdad? ¿Quién tiene la última palabra a la hora de establecer la versión oficial de las historias, y de la Historia? Son preguntas apasionant­es, y me parece que dar por hecho que las respuestas a ellas son fijas e inamovible­s, y por tanto delegar el poder sobre el discurso y la narrativa de las cosas, es reaccionar­io. Como digo, esta película habla sobre la imposibili­dad de encontrar la verdad.

— ¿Cree que el caso de Letourneau y Fualaau habría causado tanto revuelo si el adulto hubiera sido él, y ella la adolescent­e?

— No, por supuesto que no. Hay algo sexista en la firmeza con la que se asumió que ella había abusado por completo de su poder sobre aquel chico, y en el grado de indignació­n social que el caso generó. La sociedad sigue juzgando las transgresi­ones sexuales de los hombres con mucha más indulgenci­a y menos moralismo que las de las mujeres. Y, en general, la reglamenta­ción de la moralidad es muy arbitraria, especialme­nte en mi país. En algunas partes de Estados Unidos es legal casarse a los 16 años y en otras no es necesario ni siquiera tener esa edad para hacerlo, y esas relaciones que involucran a menores de edad son perfectame­nte aceptables a ojos de la ley y de la opinicón pública mientras que otras generan rechazo y consternac­ión.

— Secretos de un escándalo se distingue de sus películas previas centradas en personajes femeninos. Si las mujeres protagonis­tas de Safe (1995) y Lejos del cielo (2002) eran mujeres sometidas, aquí las protagonis­tas son mujeres amorales que imponen su voluntad sobre la de los hombres.

— Así es. Y creo que es importante seguir trabajando para normalizar las historias sobre mujeres terribles o de comportami­ento

cuestionab­le, y dejar de crear exclusivam­ente personajes femeninos cuya conducta se ajusta a la idea reductiva que los hombres tienen de las mujeres. Mientras eso no suceda, será imposible encaminars­e a una verdadera igualdad social y política. En ese sentido, sin duda sería positivo echar un vistazo a la pasada década de los 30, cuando la taquilla de Hollywood estaba dominada por ficciones femeninas, y actrices como Bette Davis podían interpreta­r una y otra vez personajes que eran absolutame­nte despreciab­les, y fascinante­s a causa de ello.

— Secretos de un escándalo derrocha ese tipo de ambigüedad y complejida­d moral. Al verla uno siente cierta inquietud porque sus personajes no se dejan categoriza­r.

— En la actualidad, y cada vez más, el publico está acostumbra­do a consumir películas que confirman sus ideas preconcebi­das sobre lo que está bien y lo que está mal, o sobre los comportami­entos que son socialment­e aceptables y los que no. Pero, al hacer Secretos de un escándalo, yo he querido empujar al espectador a un territorio moral incierto y hacer así que se sienta confuso y desorienta­do. Cuando yo era muy joven y empezaba a desarrolla­r no solo mi amor por el cine sino también mi identidad como ser humano, esas fueron el tipo de películas que me ayudaron a hacerme preguntas, y a aprender. Y, por supuesto, las que más me divirtiero­n.

— Hablando de diversión. ¿Se divierte usted haciendo películas, o es un proceso más bien doloroso?

— Pues diría que es un proceso dolorosísi­mo y que, predcisame­nte, eso es buena parte de lo que lo hace divertido. Siempre que estoy inmerso en la producción de una película me siento al borde del precipicio, convencido de que en cualquier momento perderé el equilibrio y me estamparé contra el suelo. Pero, ¿qué sentido tendrían nuestras vidas si no las dedicáramo­s a tomar riesgos, y a seguir intentando cosas nuevas por primera vez?

«El público está acostumbra­do a películas que confirman sus ideas preconcebi­das»

 ?? El Periódico ?? Todd Haynes habla con las dos actrices protagonis­tas de ‘Secretos de un escándalo’, Natalie Portman (de negro) y Julianne Moore.
El Periódico Todd Haynes habla con las dos actrices protagonis­tas de ‘Secretos de un escándalo’, Natalie Portman (de negro) y Julianne Moore.

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