Un ho­me­na­je al es­tu­dio RCR Ar­qui­tec­tes, fla­man­tes ga­na­do­res del úl­ti­mo Pritzker.

Han ga­na­do el premio Pritzker, con­si­de­ra­do co­mo el No­bel de la ar­qui­tec­tu­ra. Tra­ba­jan jun­tos desde ha­ce 30 años y desde su es­tu­dio RCR Ar­qui­tec­tes han desa­rro­lla­do un tra­ba­jo cer­cano a la tie­rra y al mis­mo tiem­po uni­ver­sal.

ELLE Decoration (Spain) - - Elle Decoration - TEX­TO: JOANA URI­BE. FO­TOS: CÉSAR NÚÑEZ/ DÁMASO PÉREZ/COR­TE­SÍA PREMIO PRITZKER

Vi­ven jun­to a los vol­ca­nes de la co­mar­ca de la Ga­rrot­xa (Gi­ro­na). Su fuer­za te­lú­ri­ca se re­fle­ja en la obra de es­te equi­po de ar­qui­tec­tos que no se en­ten­de­ría sin el arrai­go al es­pa­cio. El ju­ra­do del Premio Pritzker ha con­si­de­ra­do pre­ci­sa­men­te su com­pro­mi­so con el en­torno y, al mis­mo tiem­po, su ca­pa­ci­dad de ha­blar al mun­do desde lo lo­cal. Es la pri­me­ra vez que se otor­ga a tres ar­qui­tec­tos a la vez. Pe­ro es que ellos tra­ba­jan jun­tos y no con­ci­ben otra for­ma de ha­cer­lo. La poe­sía de su obra ha ca­la­do en el ju­ra­do y en to­dos los que co­no­cen su tra­ba­jo. Es­ta­mos en su des­pa­cho, con una gran me­sa úni­ca. Car­me: Ya lo ve, aquí lo com­par­ti­mos to­do, el tra­ba­jo, un mis­mo es­pa­cio y has­ta la me­sa. Es la for­ma de en­ten­der su tra­ba­jo en equi­po. Ra­fael: Cada uno de no­so­tros es muy dis­tin­to al otro, pe­ro en­ten­de­mos la vi­da de la misma for­ma y es­ta ma­ne­ra co­mún de ver­la es la que ge­ne­ra los di­fe­ren­tes

con­cep­tos que ca­rac­te­ri­zan a to­da nues­tra ar­qui­tec­tu­ra. Car­me: He­mos crea­do un len­gua­je cóm­pli­ce. A ve­ces has­ta sa­brán lo que va a de­cir el otro... Ra­mon: No. Nos co­no­ce­mos mu­cho, pe­ro la con­ver­sa­ción es to­tal­men­te abier­ta, co­mo un te­ma de jazz en el que im­pro­vi­sas y nun­ca sa­bes lo que aca­ba­rá in­ter­pre­tan­do el otro mú­si­co. El sis­te­ma po­ten­cia el in­di­vi­dua­lis­mo, pe­ro no­so­tros va­lo­ra­mos más el equi­po. Us­te­des rom­pen con la idea de que pa­ra triun­far se de­be vi­vir en una gran ciu­dad. Ra­mon: Las co­sas no de­pen­den de los en­tor­nos ni de las cir­cuns­tan­cias sino de que ha­gas aque­llo en lo que crees y que am­bi­cio­nes ha­cer­lo. Pre­ci­sa­men­te el ju­ra­do ha des­ta­ca­do su ca­pa­ci­dad de tra­ba­jo desde lo lo­cal a lo uni­ver­sal. Ra­mon: La for­ma de in­ter­pre­tar el si­tio al que te vin­cu­las te per­mi­te a la lar­ga ser ca­paz de leer cual­quier lu­gar del mun­do, aun­que sea bien di­fe­ren­te. Eso te ha­ce uni­ver­sal. El si­tio no nos da unas for­mas de­ter­mi­na­das sino un co­no­ci­mien­to de la vi­da, y és­ta es ex­tra­po­la­ble. Ra­fael: Nues­tra ar­qui­tec­tu­ra es­tá he­cha pa­ra las per­so­nas y de­be cum­plir unos pa­rá­me­tros fun­cio­na­les, pe­ro al mis­mo tiem­po emo­cio­nar. Y por su­pues­to, la emo­ción tam­bién es uni­ver­sal.

“Cree­mos en la ar­qui­tec­tu­ra he­cha pa­ra las per­so­nas, ca­paz de emo­cio­nar­las sea cual sea su país” (Ra­fael Aran­da)

¿Por qué les gus­ta tan­to el tra­ba­jo en ace­ro? Ra­fael: Nos gus­tan los ma­te­ria­les esen­cia­les. Pre­fe­ri­mos uti­li­zar po­cos y que con sus di­fe­ren­tes re­gis­tros den co­ber­tu­ra a las di­fe­ren­tes par­tes de un pro­yec­to. ¿Có­mo abor­dan cada tra­ba­jo nue­vo? Car­me: Sea el tipo de es­pa­cio que sea, se tra­ta de sen­tir­lo y la per­cep­ción es úni­ca y te sa­le de den­tro. Los he­chos son unos y las per­cep­cio­nes múl­ti­ples. La crea­ti­vi­dad te sa­le de las tri­pas. Cuan­do sien­tes un es­pa­cio desde den­tro, pue­des dar una res­pues­ta. Ra­mon: Y desde la com­pren­sión, no del co­no­ci­mien­to. El co­no­ci­mien­to es ex­terno, la com­pren­sión al­go in­te­rior. Los ma­te­ria­les son el ves­ti­do de la ar­qui­tec­tu­ra, pe­ro nun­ca tra­ba­ja­mos un con­cep­to desde el ves­ti­do. Car­me: Com­pren­de­mos el lu­gar y eso nos lle­va a ver có­mo lo ves­ti­mos. Ra­mon: La crea­ti­vi­dad es aque­llo que em­pie­zas y nun­ca sa­bes có­mo aca­ba­rá. Sino se­ría muy abu­rri­do. El vi­drio es tam­bién uno de sus ma­te­ria­les esen­cia­les. Car­me: A ve­ces nos gus­ta­ría no uti­li­zar­lo y que cuan­do ha­ya un va­cío, es­té ese va­cío. Un mu­ro de vi­drio es un mu­ro que no exis­te... Ra­fael. No­so­tros al vi­drio no lo ve­mos só­lo co­mo un ma­te­rial. Nues­tra ar­qui­tec­tu­ra siem­pre es más pro­fun­da.

Uno de los úl­ti­mos tra­ba­jos de RCR Ar­qui­tec­tes ha si­do la úl­ti­ma jo­ya del chef Al­bert Adrià: el res­tau­ran­te Enig­ma. El pe­que­ño de los her­ma­nos Adrià que­ría un es­pa­cio que se ade­cua­ra a la co­ci­na ex­pe­ri­men­tal que desa­rro­lla. Y sin du­da el tra­ba­jo de RCR/P Lli­mo­na lo ha con­se­gui­do. El res­tau­ran­te tie­ne 700 me­tros cua­dra­dos y es­tá di­vi­di­do en di­fe­ren­tes es­pa­cios, pa­ra dis­fru­tar de dis­tin­tas ex­pe­rien­cias gas­tro­nó­mi­cas. Aco­ge­rá a vein­ti­cua­tro co­men­sa­les que irán pa­san­do por los di­fe­ren­tes es­pa­cios a tra­vés de un su­ge­ren­te y mis­te­rio­so viaje gas­tro­nó­mi­co. A la zo­na ja­po­ne­sa se ac­ce­de­rá con un có­di­go ex­clu­si­vo. Es só­lo una de las sor­pre­sas que es­pe­ran al gour­met que se acer­que. Sin du­da, los tras­lú­ci­dos, los tonos gri­ses, la ilu­mi­na­ción, las trans­pa­ren­cias, to­do con­tri­bu­ye a ma­xi­mi­zar la ex­pe­rien­cia. Los re­ves­ti­mien­tos, pa­vi­men­tos y en­ci­me­ras son de Neo­lith. Los tra­ba­jos pa­ra re­pli­car los di­se­ños de los ar­qui­tec­tos fue­ron de una gran com­ple­ji­dad téc­ni­ca pa­ra los in­dus­tria­les. Se uti­li­zó la tec­no­lo­gía de de­co­ra­ción de im­pre­sión. Los co­lo­res ver­des y azu­la­dos son di­fí­ci­les de con­se­guir en pie­dras sin­te­ti­za­das co­mo las que se han uti­li­za­do. Sin em­bar­go. el re­sul­ta­do con­si­gue crear los am­bien­tes es­pe­ra­dos. El pla­to y el es­pa­cio, dos enig­mas en ar­mo­nía.

“Nos fas­ci­na la cul­tu­ra ja­po­ne­sa, su ex­qui­si­ta be­lle­za y lo que sen­ti­mos en sus es­pa­cios” (Ra­mon Vi­lal­ta)

RCR Ar­qui­tec­tes. Ra­mon Vi­lal­ta, Car­me Pi­gem y Ra­fael Aran­da en un rin­cón de su es­tu­dio, si­tua­do en una an­ti­gua fun­di­ción en Olot (Gi­ro­na). De aquí par­ten sus sue­ños con­ver­ti­dos en crea­cio­nes.

Res­tau­ran­te. La co­ci­na ki­ló­me­tro 0 de Fi­na Puig­de­vall se ex­pre­sa en el di­se­ño que RCR hi­zo pa­ra su res­tau­ran­te Les Cols (Olot). La car­pa se di­se­ñó con tie­rra y mu­ros de pie­dra vol­cá­ni­ca con la cu­bier­ta trans­pa­ren­te abier­ta al cie­lo.

A la vis­ta. El es­tu­dio de ar­qui­tec­tu­ra RCR tie­ne su se­de en el Es­pa­cio Bar­be­rí , una an­ti­gua fun­di­ción que con­ser­va el ai­re in­dus­trial. Allí tra­ba­ja un equi­po de do­ce per­so­nas.

Tea­tro La Li­ra. En Ri­poll (Gi­ro­na) y jun­to al rio Ter, el es­tu­dio RCR trans­for­mó el an­ti­guo tea­tro en un es­pa­cio co­nec­ta­do con el ex­te­rior. El ace­ro, en es­te ca­so, nos acer­ca al pa­sa­do in­dus­trial de la ciu­dad.

Mu­seo Sou­lan­ges. En Ro­dez, la ciu­dad na­tal del ar­tis­ta se ele­va el mu­seo di­se­ña­do por el equi­po de RCR. En vi­drio y ace­ro en­ve­je­ce con el tiem­po co­mo el en­torno.

Bo­de­gas Bell- lloc. En Pa­la­mós, en el Baix Em­por­dà, se en­cuen­tra es­ta bo­de­ga. Han con­ce­bi­do el pro­yec­to co­mo un pa­seo sub­te­rrá­neo al­re­de­dor del mun­do del vino.

Co­me­dor cen­tral. Aquí se sir­ve la co­ci­na más de van­guar­dia. El sue­lo del res­tau­ran­te tie­ne un di­se­ño de­sigual. Las ta­blas, de Neo­lith, se han en­ca­ja­do co­mo un puzz­le. Jue­go de gri­ses. Los co­ci­ne­ros de Enig­ma tra­ba­jan pa­ra vein­ti­cua­tro co­men­sa­les. La ex­pe­rien­cia cu­li­na­ria pa­ra los afor­tu­na­dos que va­yan du­ra­rá unas tres ho­ras. Be­bi­das. Cóc­te­les lí­qui­dos y só­li­dos ba­jo la ba­tu­ta del bar­ten­der Marc Álvarez (de­re­cha).

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