J Bal­vin VERSION “VA­LIÓ LA PE­NA, HER­MANO”

POR SI AÚN NO LO SA­BÍAS

Esquire (Spain) - - Tribuna - POR JO­SÉ ALE­JAN­DRO AN­TU­NES

El reg­gae­ton, o se ama o se odia. Pe­ro al rey del gé­ne­ro le im­por­ta un ble­do lo que pien­ses: él es aho­ra el lí­der del po­der la­tino y arrasa con ‘Vi­bras’. Un dis­ca­zo

Nos reuni­mos con él en un rin­cón ‘se­cre­to’ en Ciu­dad de Mé­xi­co y el lu­gar se lle­nó de la ma­gia que so­lo un ti­po así pue­de apor­tar fren­te a la cá­ma­ra. Jo­sé Ál­va­ro Oso­rio Bal­vin ( Me­de­llín, 1985) ha si­do el pri­mer reg­gae­to­ne­ro la­tino en lle­gar a mil mi­llo­nes de re­pro­duc­cio­nes en Youtu­be, gra­cias a su ví­deo Ay Va­mos. Y su nue­vo dis­co, Vi­bras, se ha subido a la cres­ta de la ola. Di­ce Nicky Jam que el reg­gae­ton es el nue­vo pop del mun­do. ESQ: ¿Qué tal se lle­va que des­de Abu Da­bi has­ta Alas­ka co­noz­can tus can­cio­nes, có­mo es vi­vir eso? J BAL­VIN: Es una ben­di­ción, creo que la mú­si­ca es ener­gía y vi­bra [buen ro­llo]. De­pen­de del sen­ti­mien­to que tú le des, así se ex­pan­de por el mun­do. Lo que su­ce­dió con Mi Gen­te y aho­ra con las can­cio­nes jun­to a Nicky Jam, co­mo el sen­ci­llo X, ha da­do un as­pec­to más glo­bal y una ló­gi­ca a nues­tro tra­ba­jo. ESQ: Mi Gen­te fue un éxi­to mun­dial sin ayu­da de nin­gún ar­tis­ta in­vi­ta­do… JB: Exac­to, lo bo­ni­to de esa can­ción es que es la pri­me­ra to­tal­men­te en es­pa­ñol, en más de 10 años, que lle­ga al nú­me­ro uno. Es gran­dio­so. Apor­ta mu­cho a nues­tra cul­tu­ra. ESQ: La can­ción lle­gó al to­pe de las lis­tas, y des­pués te mar­cas­te una co­la­bo­ra­ción con la rei­na Be­yon­cé. JB: Eso no lo hi­ce pa­ra dar ni­vel a la can­ción, sino pa­ra de­mos­trar que los la­ti­nos se­gui­mos tra­ba­jan­do y que la mú­si­ca en es­pa­ñol es­tá he­cha pa­ra el mun­do en­te­ro. Y el he­cho de que Be­yon­cé acep­ta­ra es­tar en el re­mix y can­ta­ra en es­pa­ñol, de­mues­tra el res­pe­to que tie­ne ha­cia el mo­vi­mien­to la­tino. ESQ: Tam­bién te to­có ser par­te de la ban­da so­no­ra del úl­ti­mo Fast and Fu­rious. Allí es­ta­ban Tra­vis Scott, Lil Yachty, Mi­gos… gran­des es­tre­llas que son par­te de un fe­nó­meno glo­bal, y tú fuis­te el la­tino que lo pe­tó con Hey Ma jun­to a Pit­bull y Ca­mi­la Ca­be­llo… JB: Sí, fue al­go muy bo­ni­to con­se­guir en­trar en la ban­da so­no­ra of­cial de la pe­lí­cu­la. Es­toy muy agra­de­ci­do por las ben­di­cio­nes que me es­tán lle­ga­do. ESQ: Es­tás en una eta­pa muy es­pi­ri­tual. Po­de­mos ver có­mo com­par­tes es­ta fa­ce­ta en re­des so­cia­les. Te he oí­do de­cir que “Yo pre­fie­ro en­con­trar a Dios, a que él me en­cuen­tre a mí, por­que si él me en­cuen­tra, se­rá en la cár­cel, pe­leán­do­me con un ti­po por­que me he lia­do con su no­via… Pre­fie­ro po­co a po­co ir a bus­car­lo yo”. JB: Sí: creo que en es­te pun­to de la vi­da uno se da cuen­ta de que ne­ce­si­ta ha­cer cier­tos cam­bios por su bien. ESQ: Y tu ma­dre es una par­te muy im­por­tan­te en es­ta fa­ce­ta es­pi­ri­tual. Pa­re­ce al­guien muy in­fu­yen­te en tu vi­da. JB: Bueno, mi ma­má ob­via­men­te es bas­tan­te re­li­gio­sa y ha des­per­ta­do mu­cho es­ta es­pi­ri­tua­li­dad en mí. Es mi me­jor ami­ga. Aun­que ca­si nun­ca la veo, com­par­to ca­si to­do en la vi­da con ella. Siem­pre he­mos es­ta­do muy co­nec­ta­dos, y des­de que em­pe­zó a ma­ne­jar­se con el What­sapp, ya es in­so­por­ta­ble (ríe). ESQ: El año pa­sa­do for­mas­te par­te de la Fas­hion Week de Nue­va York co­mo in­vi­ta­do es­pe­cial. No ha­ce mu­cho, los ar­tis­tas pop y el mun­do de la mo­da eran rea­cios a in­cor­po­rar ele­men­tos de la cul­tu­ra ur­ba­na en sus crea­cio­nes, se mos­tra­ban es­cép­ti­cos ha­cia ella. Pe­ro aho­ra to­dos quie­ren in­te­grar el elec­tro la­tino, el hip hop… ¿Qué opi­nas de la aper­tu­ra de las ten­den­cias ma­yo­ri­ta­rias en la mo­da y la mú­si­ca a es­tas co­rrien­tes? JB: Yo creo que es­tá bien, que lo im­por­tan­te es que lo re­pre­sen­ten de una ma­ne­ra po­si­ti­va. Mi­ra lo que pa­só con Luis Fon­si, que hi­zo una can­ción de la me­jor ma­ne­ra que su­po y se con­vir­tió en un éxi­to sin pre­ce­den­tes, en una can­ción his­tó­ri­ca. Des­pa­ci­to es un te­ma que mar­ca un an­tes y un des­pués en la mú­si­ca la­ti­na, y eso fue al­go que vino de la mano de un ar­tis­ta pop con un to­que ur­bano. Pien­so que cuan­do la mú­si­ca es de ca­li­dad, tras­cien­de a su gé­ne­ro. En es­te ca­so, se mon­tó en la ola de la mo­vi­da ur­ba­na por com­ple­to. ESQ: ¿Tú crees que ese ma­tri­mo­nio del pop con el gé­ne­ro ur­bano va a du­rar mu­cho tiem­po? JB: Se­gu­ro que sí. Pien­so que en la unión es­tá la fuer­za. Hay cier­tos ar­tis­tas a los que real­men­te no los veo den­tro del gé­ne­ro ur­bano, pe­ro uno nun­ca sa­be qué in­ter­pre­ta­ción ha­rían pa­ra su­mar­se. Así co­mo yo tam­po­co me veo en otro ti­po de mú­si­ca, por­que sim­ple­men­te sé que no voy a apor­tar. Si no voy a su­mar, me­jor no me subo. ESQ: Cuan­do co­rean tus can­cio­nes en los con­cier­tos y sien­tes esa ener­gía del pú­bli­co, ¿qué se te pa­sa por la ca­be­za? JB: A ve­ces me pier­do en mis re­cuer­dos, y la gen­te ni se da cuen­ta que me he ido le­jos… no sé… a al­gún mo­men­to cuan­do es­ta­ba em­pe­zan­do mi ca­rre­ra. Y me pier­do por ahí, ana­li­zán­do­me por den­tro. En­ton­ces, aun­que la gen­te me vea fí­si­ca­men­te, es­toy en mo­do au­to­má­ti­co, le­jos, di­cien­do, “uahu, gra­cias, Dios”. ESQ: Den­tro de 50 o 100 años, ¿có­mo te gus­ta­ría que Co­lom­bia re­cor­da­ra a Bal­vin, el ar­tis­ta? ¿Y a Jo­sé, la per­so­na? JB: En 50 años pue­de que es­té vi­vo, si Dios quie­re. Ten­dría 83… [ se que­da pen­sa­ti­vo]. ESQ: Una edad muy ra­zo­na­ble. Pen­se­mos me­jor en 100 años. JB: Tú sa­bes, co­mo una le­yen­da. Una le­yen­da viva. Y lo de le­yen­da no lo pien­so en plan ego, sino co­mo al­guien que sir­vió de ins­pi­ra­ción y mo­ti­va­ción pa­ra otras per­so­nas… Em­pe­ce­mos por que yo es­toy en un gé­ne­ro que no per­te­ne­ce a mi cul­tu­ra. Soy la­tino, sí, pe­ro uno que em­pe­zó en Puer­to Ri­co y en Pa­na­má. Me af­cio­né al reg­gae­ton en Nue­va York, cuan­do te­nía 17 años, y lo que me gus­ta­ba era el rock, el rap y el heavy. Quie­ro que me re­cuer­den co­mo una per­so­na que ins­pi­ró al mun­do con el men­sa­je de que to­do es po­si­ble. ESQ: Ima­gí­na­te que tie­nes tres mi­nu­tos pa­ra ha­blar con ese cha­val de 16 años que fuis­te, con to­do el fu­tu­ro por de­lan­te. ¿Qué le di­rías? JB: Yo creo que ca­da uno es el re­sul­ta­do de su pa­sa­do. En­ton­ces le di­ría, “ami­go, hi­ci­mos lo que te­nía­mos que ha­cer”. Por­que, fnal­men­te, al ni­vel en el que es­toy en es­te mo­men­to no hu­bie­ra lle­ga­do si no hu­bie­ra te­ni­do tan­tos erro­res y tan­tas prue­bas de la vi­da. Le di­ría: “Va­lió la pe­na, her­mano. Tan­to pu­tazo [gol­pe] en la ca­be­za va­lió la pe­na”.

“El he­cho de que Be­yon­cé acep­ta­ra es­tar en el re­mix y can­ta­ra en es­pa­ñol de­mues­tra el res­pe­to que tie­ne ha­cia el mo­vi­mien­to la­tino”

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