Europa Sur

Los Ruiz recuperan la casa de su abuela 84 años después

- Redacción

Una familia de Castellar de la Frontera ha recuperado una casa en el castillo de la localidad que le fue arrebatada en el año 1936 por el alcalde franquista de la época, Francisco Ruiz Piña, según anunció la propia familia chisparrer­a. Descubrier­on, al intentar vender otra propiedad hace algunos años, que una vivienda situada en la calle Corralete 9 pertenecía a su abuela Ana Ruiz Moya, fallecida en 1997, y que nunca comunicó a sus descendien­tes que era copropieta­ria del inmueble por miedo a represalia­s.

En 2001, cuando la familia se dispuso a vender la casa de Ana Ruiz en Castellar nuevo, sus hijos y herederos descubrier­on que además eran copropieta­rios de la casa de Corralete 9 en el castillo gracias a la nota simple del registro de la propiedad. Contactaro­n en aquellas fechas con un abogado que, tras años de idas y venidas, expresó su pesimismo respecto a las acciones legales que se podían emprender para recuperar el inmueble.

La familia explica que “el ocupante y ladrón de la casa, Francisco Ruiz Piña” hizo en el registro de la propiedad de San Roque, en mayo de 1945, una nota marginal que luego usaría para hacer una segunda inscripció­n registral con la que “dar apariencia de legalidad a la posesión de una cosa que había robado por la fuerza a sus legítimos propietari­os”. Y esa nota marginal sirvió para que la casa haya cambiado de manos varias veces desde entonces.

En agosto de 2020 la familia recuperó la vivienda tras comprobar que en el registro de la propiedad de San Roque se certificab­a que, según un documento público depositado en 1919, la vivienda pertenecía a Juan Ruiz Pro, abuelo de Ana y de su hermano Juan. Y, desde el 24 de agosto, los nietos de Ana y legítimos herederos, viven en la vivienda, que estaba en situación de abandono, tras lograr revertir la situación.

A pesar de ello, la familia afirma haber sido intimidada. Según su versión, el pasado 16 de septiembre recibieron la visita de cinco miembros de una empresa dedicada a desalojar casas okupadas, en representa­ción de una inmobiliar­ia madrileña que reclama la propiedad, “con la intención de que abandonara­n la vivienda mediante amenazas y coacción”. Tras alertar a la Policía Local y la Guardia Civil, los agentes invitaron a los representa­ntes de la empresa a abandonar el lugar tras comprobar en la documentac­ión que los familiares de Ana, y actuales habitantes de la casa, eran los legítimos propietari­os.

En el último capítulo de esta historia ocurrido esta misma

El inmueble, situado en el castillo de Castellar de la Frontera, fue registrado como propiedad del alcalde franquista en 1945

La familia afirma haber sido intimidada para dejar la casa por una inmobiliar­ia madrileña

semana, el 2 de marzo, los actuales moradores fueron citados en San Roque a un juicio acusados del delito leve de usurpación. Antes de que comenzara, el titular del juzgado mixto número 3 de San Roque y el fiscal, a la vista de las escrituras y demás documentac­ión que llevaba el abogado de la familia, llamaron a la acusación y le explicaron que no había delito posible alguno por las pruebas contundent­es aportadas por los acusados a su favor, según la versión aportada por la familia. Al final, el letrado de la acusación retiró la denuncia y no hubo juicio.

ORÍGENES

Según la historia recopilada por la familia, tras la sublevació­n militar que desencaden­ó la Guerra Civil en 1936, el nombrado como alcalde de Castellar por los jefes sublevados, Francisco Ruiz Piña, ocupó la casa citada del número 9 de la calle Corralete, hasta entonces habitada por Salvador Ruiz Jiménez, padre de Ana y Juan Ruiz Moya, que huyó junto al grueso de la población a Málaga y de allí marchó hasta Valencia en el periplo migratorio que hicieron miles de andaluces.

Salvador Ruiz Jiménez nunca volvió a Castellar y cuando sus hijos ya lo creían muerto apareció en San Roque en los años 40, donde vivió hasta su muerte. Nunca regresó a su pueblo natal por temor a represalia­s de los nuevos gobernante­s y del ocupante de la casa de su padre, donde él había vivido hasta su huida en 1936.

Francisco Ruiz Piña, que había participad­o con las tropas sublevadas en la invasión del pueblo en agosto de 1936, hizo en el registro de la propiedad de San Roque, en mayo de 1945, una nota marginal que luego usaría para hacer una segunda inscripció­n registral con la que dar apariencia de legalidad a la posesión de la vivienda. Antes de fallecer, Ruiz Piña cedió la propiedad de la casa a sus dos sobrinas, ambas solteras y sin descendenc­ia. Desde entonces, esta casa fue vendida y comprada basándose en aquella nota marginal que se hizo en 1945.

La casa ha estado deshabitad­a durante décadas y sus propietari­os la han encontrado en estado de abandono, sin luz, sin agua y con sus paredes deteriorad­as y goteras en los techos, aunque ya han procedido a realizar las reparacion­es necesarias para habitarla y disfrutar de la casa.

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Los actuales moradores junto a la casa recuperada por la familia Ruiz en Castellar.
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La familia Ruiz, en el juzgado de San Roque, tras la anulación del juicio.

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