Ra­du Mihai­lea­nu, por La his­to­ria del amor.

Ra­du Mihai­lea­nu lle­va a la pan­ta­lla una no­ve­la de Ni­co­le Krauss, con Gem­ma Ar­ter­ton y el ve­te­rano De­rek Ja­co­bi. Ha­bla­mos con el di­rec­tor. por Phi­lipp En­gel.

Fotogramas - - SUMARIO -

LA HIS­TO­RIA:

Leo (Mark Ren­dall) ama a Al­ma (Gem­ma Ar­te­ton), pe­ro la gue­rra les se­pa­ra. Mu­chos años des­pués, Leo (De­rek Ja­co­bi), en Brooklyn, co­no­ce a otra ni­ña (Sop­hie Né­lis­se), que tam­bién se lla­ma Al­ma. ¿Ca­sua­li­dad?

¿Qué le atra­jo de la no­ve­la?

Me emo­cio­né cuan­do la leí, y, al mis­mo tiem­po, co­mo soy al­guien muy com­pro­me­ti­do po­lí­ti­ca­men­te, tam­bién me pre­gun­té por qué la his­to­ria de un hom­bre ca­paz de to­do por amor hoy en día se ve co­mo una mar­cia­na­da.

¿Qué nos ha pa­sa­do?

Es lo que me pre­gun­té a mí mis­mo. Así me di cuen­ta que la Hu­ma­ni­dad pue­de es­tar vi­vien­do la pri­me­ra cri­sis pro­fun­da del amor. El de­seo si­gue exis­tien­do, pe­ro la ca­pa­ci­dad y la con­fian­za ne­ce­sa­rias pa­ra que­rer y ser que­ri­do han si­do pi­so­tea­das. Na­die con­fía en una re­la­ción du­ra­de­ra.

El de la pe­lí­cu­la sí que se pro­lon­ga en el tiem­po, y atra­vie­sa con­ti­nen­tes.

El sue­ño de la Hu­ma­ni­dad, des­de sus al­bo­res, es el de ven­cer el tiem­po y el es­pa­cio. Que­re­mos ser eter­nos, y es­tar en to­das par­tes. Es­tar con una per­so­na, que­rer­la, es per­der to­do lo de­más. Es lo que nos di­ce la so­cie­dad, y to­dos es­tos ca­chi­va­ches tec­no­ló­gi­cos. Por eso he he­cho es­ta pe­lí­cu­la, pa­ra que el pú­bli­co, al sa­lir del ci­ne, se pre­gun­te: ¿Por qué yo ya no soy ca­paz de amar así?

Sue­na nos­tál­gi­co.

Tam­po­co es que di­ga que to­do an­tes era me­jor. Uso In­ter­net, me pa­re­ce fan­tás­ti­co. El pro­ble­ma es que la Red se ha con­ver­ti­do en Dios, en lu­gar de la me­ra he­rra­mien­ta que es. El mun­do no se pue­de pa­rar, pe­ro hay que ver lo que no va bien, y apor­tar so­lu­cio­nes.

Us­ted es un ru­mano muy di­fe­ren­te a los de la nue­va ola que triun­fa en fes­ti­va­les.

Sí, en par­te por­que soy ju­dío, y en par­te por­que ha­ce 36 años que ya no vi­vo en Ru­ma­nía. Pe­ro com­par­to su sen­ti­do del hu­mor y ten­go muy bue­na amis­tad con ellos, co­mo Cris­tian Mun­giu, que fue mi asis­ten­te en El tren de la vi­da. Me sien­to más cer­cano a Ernst Lu­bitsch y Billy Wil­der, que emi­gra­ron a Holly­wood. Aun­que no po­dría vi­vir en Amé­ri­ca. Mi in­de­pen­den­cia se ve­ría ame­na­za­da. Ten­go la suer­te de re­si­dir en Fran­cia, el sos­tén del ci­ne de au­tor mun­dial.

ES­TRENO: 22 SEP­TIEM­BRE

RA­DU MIHAI­LEA­NU (Di­rec­tor)

Na­ci­do en 1958, ru­mano ex­pa­tria­do, ha di­ri­gi­do films co­mo El tren de la vi­da (1998), Ve­te y vi­ve (2005), El con­cier­to (2009) y La Fuen­te de las Mu­je­res (2011).

Mark Ren­dall y Gem­ma Ar­te­ton.

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