Ase­si­na­to en el Orient Ex­press. Ana­to­mía de un tren.

¡Via­je­ros, al tren! Es­ta es la in­vi­ta­ción de Ken­neth Bra­nagh a los in­tere­sa­dos en ese úl­ti­mo via­je es­te­lar que es ‘Ase­si­na­to en el Orient Ex­press‘. Más de una do­ce­na de es­tre­llas a sus ór­de­nes pa­ra re­vi­vir la obra maes­tra de la Da­ma del Mis­te­rio, Agat­ha

Fotogramas - - SUMARIO - por Ma­ría Ber­nal (Los Án­ge­les).

UN LI­BRO PA­RA EL VIA­JE

El mis­te­rio es el co­ra­zón de la his­to­ria,

ase­gu­ra Ken­neth Bra­nagh, pro­ta­go­nis­ta y director de es­ta ver­sión de una no­ve­la que Agat­ha Ch­ris­tie pu­bli­có ha­ce ya 83 años. Ja­mes Pri­chard, su bis­nie­to, da­ta el ma­nus­cri­to incluso an­tes de ese 1934, de cuan­do ella mon­tó por pri­me­ra vez en

el le­gen­da­rio tren en 1928. Fue el pri­me­ro de mu­chos via­jes en el lu­jo­so con­voi que, des­de 1885 has­ta 1977, unió Pa­rís con la exó­ti­ca Cons­tan­ti­no­pla, cru­zan­do me­dia Eu­ro­pa. Sus claus­tro­fó­bi­cos va­go­nes son el es­ce­na­rio de uno de los ca­sos más cé­le­bres y aplau­di­dos de Hér­cu­les Poi­rot.

DES­DE EL AN­DÉN CI­NE­MA­TO­GRÁ­FI­CO

La nue­va cin­ta de­ja atrás la ver­sión que Sid­ney Lu­met di­ri­gió en 1974. Era épo­ca de elen­cos es­te­la­res y le­gen­da­rios. Aque­lla adap­ta­ción sen­tó en el mis­mo va­gón a Lau­ren Ba­call, Sean Con­nery, Jac­que­li­ne Bis­set, Va­nes­sa Red­gra­ve, Ant­hony Per­kins, John Giel­gud o Mar­tin Bal­sam, en­tre otros, y con­si­guió seis no­mi­na­cio­nes al Oscar in­clui­da la de Al­bert Fin­ney como Hér­cu­les Poi­rot. In­grid Berg­man ga­nó su ter­cer Oscar por su pa­pel como Gre­ta Ohls­son, el rol que, adap­ta­do, in­ter­pre­ta aho­ra Pe­né­lo­pe Cruz. Hay po­cos rea­li­za­do­res a los que ad­mi­ro tan­to como a Lu­met, ase­gu­ra Bra­nagh. Su li­bro Así se ha­cen las pe­lí­cu­las (Ed. Rialp) es uno de mis pi­la­res como director. Pe­ro uno nun­ca se can­sa de es­cu­char dis­tin­tas ver­sio­nes de la No­ve­na de Beet­ho­ven por di­fe­ren­tes di­rec­to­res, com­pa­ra.

PA­SA­JE ES­TE­LAR

La pri­me­ra en su­bir­se al tren fue Ju­di Dench. He fil­ma­do diez pe­lí­cu­las con

Ken­neth. Di­je sí an­tes de que él ter­mi­na­ra la pre­gun­ta, re­cuer­da la in­tér­pre­te de la prin­ce­sa Dra­go­mi­roff, una aris­tó­cra­ta ru­sa que es­con­de más de lo que apa­ren­ta.

Ade­más, ya ni me acor­da­ba del fi­nal de la no­ve­la, bro­mea. Dench es, jun­to a De­rek Ja­co­bi, Wi­llem Da­foe, Bra­nagh, Cruz o Depp, del gru­po de ve­te­ra­nos de un re­par­to en el que tam­bién hay re­cién lle­ga­dos y es­tre­llas en cier­nes. Como la bri­tá­ni­ca Daisy Rid­ley, en su pri­mer pa­pel al mar­gen de la saga Star Wars; el me­xi­cano Ma­nuel Gar­cía-Rul­fo (vis­to en Los Sie­te Mag­ní­fi­cos); o el bai­la­rín de ori­gen ucra­niano Ser­gei Po­lu­nin, ex pri­me­ra fi­gu­ra del Bri­tish Ro­yal Ba­llet en su de­but como ac­tor. Lo más di­fí­cil de to­do fue or­ga­ni­zar la agen­da de tan­ta gen­te,

POI­ROT, EL JE­FE DE ES­TA­CIÓN

An­tes de Bra­nagh hu­bo otros Poi­rot: Fin­ney lo fue en el film de Lu­met. John Mof­fatt, se­cun­da­rio en esa ver­sión, le pres­tó su voz en 1992, en una adap­ta­ción ra­dio­fó­ni­ca. En TV, Al­fred Mo­li­na se me­só el bi­go­te en una ver­sión de es­ta mis­ma no­ve­la en 2001. El ros­tro más co­no­ci­do de Poi­rot es el de Da­vid Su­chet (en la fo­to), gra­cias a una se­rie que aguan­tó 13 tem­po­ra­das en 24 años (1989-2013). Pe­ro Bra­nagh es el más bi­go­tu­do. Ya sa­le en los li­bros. Ch­ris­tie siem­pre lo des­cri­bió como el bi­go­te más in­men­so de In­gla­te­rra. Ejem­plo de su va­ni­dad, ade­más de su es­cu­do y ar­ma por­que pi­lla a la gen­te por sor­pre­sa, cuen­ta, or­gu­llo­so, el ac­tor, que ad­mi­te que se­me­jan­te mos­ta­cho le dio incluso más cre­di­bi­li­dad a su la­bor como director. Un bi­go­te así es sím­bo­lo de con­fian­za, bro­mea.

EL MUER­TO EN LAS VÍAS

Johnny Depp lle­va unos años un tan­to des­ca­rri­la­do. ¿Volverá a ir su ca­rre­ra a to­da má­qui­na gra­cias al Orient Ex­press? In­mer­so en una eta­pa di­fí­cil, con pro­ble­mas per­so­na­les, eco­nó­mi­cos y ar­tís­ti­cos, su tra­ba­jo como Pra­chett pue­de ser su sal­va­vi­das. Por una vez, su per­so­na­je (un gáns­ter que aca­ba ase­si­na­do) no aguan­ta to­do el pe­so del film sobre sus hom­bros. Sus acom­pa­ñan­tes de via­je só­lo tie­nen elo­gios pa­ra el Johnny gam­be­rro, el que sigue los pa­sos de Mar­lon Bran­do y po­ne co­ji­nes de pe­dorre­ta don­de na­die es­pe­ra. Y to­do el mun­do se po­ne co­lo­ra­do por­que, al ser una pe­li de mis­te­rio, to­dos se sien­ten cul­pa­bles, ríe el ac­tor Josh Gad.

EL AVE ES­PA­ÑOL

Pe­né­lo­pe Cruz es la ver­sión his­pa­na del pa­pel de Gre­ta Ohls­son en la no­ve­la ori­gi­nal. Por eso ni se me ocu­rrió in­ten­tar emu­lar lo que hi­zo In­grid Berg­man cuan­do ella la in­ter­pre­tó, ad­mi­te la ma­dri­le­ña. Cuen­ta que vio la película cuan­do te­nía 13 ó 14 años, y no la re­cor­da­ba mu­cho. Ol­vi­dé mu­chas co­sas. De ahí que le pre­gun­ta­ra a Bra­nagh

si te­nía que vol­ver­la a ver. Le di­je que no, que es­ta era nues­tra ver­sión, re­cuer­da

Bra­nagh. Cruz no le hi­zo ca­so. Al fi­nal me la vi. Te­nía que ha­cer­lo. Pe­ro me la vi con cier­ta dis­tan­cia, con un ojo abier­to y otro ce­rra­do, ex­pli­ca, tra­viesa.

AGAT­HA, WILL, MI­CHE­LLE

Agat­ha Ch­ris­tie no ten­drá el pres­ti­gio de Wi­lliam Sha­kes­pea­re, pe­ro sus no­ve­las es­tán en­tre las obras más leí­das de la His­to­ria. Y, al igual que los tra­ba­jos del bar­do, sus relatos acep­tan múl­ti­ples ver­sio­nes. Soy un adic­to a los gran­des na­rra­do­res, a sus se­cre­tos, do­lor, ven­gan­zas y pér­di­das, cuen­ta Bra­nagh. La que pa­re­ce que de­ja de es­tar per­di­da pa­ra Holly­wood es Mi­che­lle Pfeif­fer, aún en car­tel

en Ma­dre! (Da­rren Aro­nofsky, 2017). Siem­pre me ha en­can­ta­do ac­tuar, cuen­ta la ac­triz, pe­ro con el tiem­po me vol­ví muy se­lec­ti­va. De es­te film me con­ven­ció su ac­ti­tud, que veo muy ac­tual. Y esa es la cla­ve: aun­que la his­to­ria sea de épo­ca, la in­ter­pre­ta­ción y los diá­lo­gos no de­ben pa­re­cer­lo.

BRA­NAGH, A TO­DA MÁ­QUI­NA

Cuan­do te­nía 16 años, Bra­nagh en­tre­vis­tó a De­rek Ja­co­bi. Ken­neth era un cha­val, y lo pri­me­ro que me di­jo fue que que­ría ha­cer Ham­let... ¡Y lo hi­zo! Por eso sé que lo que se pro­po­ne lo ha­ce, re­cuer­da el ve­te­rano ac­tor en su sex­to film jun­to al ci­neas­ta e in­tér­pre­te no­rir­lan­dés. Como director, Bra­nagh es un to­do­te­rreno: bri­llan­te en sus adap­ta­cio­nes de Sha­kes­pea­re (En­ri­que V, Mu­cho rui­do y po­cas nu­ces), ci­ne ne­gro (Mo­rir to­da­vía), co­me­dias ge­ne­ra­cio­na­les (Los ami­gos de

Pe­ter), su­per­hé­roes (Thor), th­ri­ller (Jack Ryan: Ope­ra­ción Som­bra) o prin­ce­sas Dis­ney (Ce­ni­cien­ta). Incluso le va la TV, como de­mues­tra con la se­rie Wa­llan­der, pro­duc­ción de la BBC ba­sa­da en la saga noir del sue­co Hen­ning Man­kell, que Bra­nagh pro­ta­go­ni­za y produce. Las cin­tas de de­tec­ti­ves son las me­jo­res pa­ra ac­tuar y di­ri­gir por­que el tra­ba­jo de director tie­ne al­go pa­re­ci­do: to­do se ba­sa en sa­car a la luz la ver­dad, ase­gu­ra.

ÚL­TI­MA PA­RA­DA: EL MIS­TE­RIO

Te­nien­do en cuen­ta que Ase­si­na­to en el Orient

Ex­press es la his­to­ria de una muer­te anun­cia­da... ¿qué más pue­de ofre­cer una cin­ta de mis­te­rio cuan­do to­do el mun­do sa­be el fi­nal? Bra­nagh pro­me­te una his­to­ria con más ga­rra. Ahí Mi­chael Green, guio­nis­ta de Lo­gan (J. Man­gold, 2017) y

Bla­de Run­ner 2049 (R. Scott, 2017), tu­vo mu­cho que ver. Su­ya es la re­ima­gi­na­ción de al­gu­nos ele­men­tos de un film que re­su­ci­ta un género que pa­re­cía per­di­do y sin gran­des éxi­tos des­de (re­cu­pe­ran­do un who­du­nit clá­si­co-mo­derno)

Sos­pe­cho­sos ha­bi­tua­les (Br­yan Sin­ger, 1995).

Es­ta­mos fren­te a una película sin su­per­hé­roes o te­rro­res su­per­na­tu­ra­les. Incluso sin la po­si­bi­li­dad de una se­gun­da par­te. Pe­ro, si me de­jan, adap­to los pró­xi­mos 37 tí­tu­los de Agat­ha Ch­ris­tie. De to­dos y ca­da uno de ellos he ro­ba­do al­go pa­ra es­ta película, con­fie­sa Bra­nagh. ES­TRENO: 24 NO­VIEM­BRE

1. Hil­de­gar­de Sch­midt (Oli­via Col­man), la don­ce­lla de la prin­ce­sa Dra­go­mi­roff (Ju­di Dench). 2. Hector Ma­cQueen (Josh Gad), el se­cre­ta­rio de Rat­chett (Johnny Depp). Ger­hard Hard­man (Wi­llem Da­foe), un pro­fe­sor aus­tría­co.

4. Mary De­ben­ham (Daisy Rid­ley), la pro­me­ti­da del Dr. Ar­buth­not. Con­de An­dren­yi (Ser­gei Po­lu­nin). Ca­ro­le Hub­bard (Mi­che­lle Pfeif­fer), una viu­da tan ri­ca como ines­ta­ble.

7. Ed­ward Mas­ter­man (De­rek Ja­co­bi), el ma­yor­do­mo de Rat­chett.

Dr. Ar­buth­not (Les­lie Odom Jr.), un ve­te­rano de gue­rra. 9. La mi­sio­ne­ra Pi­lar Es­tra­va­dos (Pe­né­lo­pe Cruz). Ed­ward Rat­chett (Johnny Depp), un mi­llo­na­rio de os­cu­ro pa­sa­do. Prin­ce­sa Dra­go­mi­roff (Ju­di Dench). Hér­cu­les Poi­rot (Ken­neth Bra­nagh).

Daisy Rid­ley, Oli­via Col­man y Ju­di Dench.

Da­vid Su­chet.

Poi­rot (Ken­neth Bra­nagh) to­do es­ti­lo incluso fren­te al pe­li­gro.

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