Antonio de la To­rre y Rodrigo So­ro­go­yen, por El reino.

Antonio de la To­rre, pro­ta­go­nis­ta de ‘El reino’, vuel­ve a po­ner­se en la piel del pe­rio­dis­ta que fue an­tes de de­di­car­se a la in­ter­pre­ta­ción pa­ra en­tre­vis­tar a su di­rec­tor, Rodrigo So­ro­go­yen. Com­pa­ñe­ros y bue­nos ami­gos, am­bos dia­lo­gan so­bre la pe­lí­cu­la, la

Fotogramas - - SUMARIO - Por Ana San­tos. Fotos: Pa­tri­cia Ga­lle­go.

Creo que eres de los po­cos ac­to­res que, a pe­sar de ser muy co­no­ci­do, si­gues pa­re­cien­do un se­ñor nor­mal. Yo te mi­ro y no veo a Antonio de la To­rre sino a Ma­nuel Gó­mez Vidal, el pro­ta­go­nis­ta de El reino, le di­ce el di­rec­tor Rodrigo (Ruy) So­ro­go­yen a Antonio de la To­rre, en el que ha vuel­to a con­fiar pa­ra que dé vi­da a un po­lí­ti­co co­rrup­to en su nue­va pe­lí­cu­la tras su tán­dem an­te­rior en Que Dios nos per­do­ne. Tú tie­nes una gran ca­pa­ci­dad pa­ra es­cu­char que es­pe­ro que no la pier­das. Lue­go eres un cabezota que siem­pre te sa­les con la tu­ya y con­si­gues que to­dos te apo­ye­mos, pe­ro eso tam­bién es ser un lí­der, res­pon­de Antonio por alu­sio­nes. El ac­tor, que ha acep­ta­do la pro­pues­ta de FO­TO­GRA­MAS de re­gre­sar a su pa­sa­do co­mo pe­rio­dis­ta –tra­ba­jó en la sec­ción de de­por­tes de

Ca­nal Sur– pa­ra en­tre­vis­tar al di­rec­tor, se ol­vi­da pron­to de su rol y ya no se sa­be quién pre­gun­ta a quién.

ANTONIO DE LA TO­RRE: ¿Por qué de­ci­dis­te ha­cer una pe­lí­cu­la so­bre la co­rrup­ción po­lí­ti­ca?

RODRIGO SO­RO­GO­YEN:

Isa­bel Pe­ña (co­guio­nis­ta) y yo bus­cá­ba­mos un pro­yec­to y dio la ca­sua­li­dad de que en esa épo­ca sa­lie­ron mil no­ti­cias so­bre co­rrup­ción con unas his­to­rias y unos per­so­na­jes in­creí­bles que nos pa­re­cían in­dig­nan­tes. Pen­sá­ba­mos ¿cuán­do va a pa­rar es­to? y no lo du­da­mos ni un se­gun­do. Que­ría­mos ha­cer un th­ri­ller y ahí ha­bía ma­te­rial a sa­co. Mis his­to­rias siem­pre van a es­tar pe­ga­das a la reali­dad por­que es lo que me in­tere­sa y, ade­más, un se­ñor co­mo Luis Bár­ce­nas que di­ce voy a ti­rar de la man­ta ya es un th­ri­ller.

¿Os ins­pi­ras­teis en él?

En él no por­que no que­ría­mos ha­cer una his­to­ria so­bre Bár­ce­nas ni el Par­ti­do Po­pu­lar, pe­ro sí en esa fra­se.

A mí me da la im­pre­sión de que hay mu­cha au­to­cen­su­ra so­bre es­te

“QUE­RÍA­MOS HA­CER UN TH­RI­LLER, Y UN SE­ÑOR CO­MO BÁR­CE­NAS QUE DI­CE VOY A TI­RAR DE LA MAN­TA YA ES UN TH­RI­LLER” Rodrigo So­ro­go­yen, di­rec­tor

te­ma por­que cuan­do yo de­cía que iba a ro­dar una pe­lí­cu­la so­bre la co­rrup­ción po­lí­ti­ca la gen­te se sor­pren­día.

Co­mo di­cien­do cui­da­do, ¿no? Te­ne­mos asu­mi­do que el po­der es in­to­ca­ble, ha­ga lo que ha­ga. Y a es­to hay que su­mar que la in­dus­tria del ci­ne es­pa­ñol no es la más sa­na del mun­do y un pro­duc­tor lo que quie­re es que la pe­lí­cu­la fun­cio­ne y si al­go le pue­de per­ju­di­car me­jor no ha­cer­lo. Aun­que he de decir que con El reino los pro­duc­to­res se han lan­za­do a la pis­ci­na sin cues­tio­nar na­da.

¿Qué era lo que más te in­tere­sa­ba re­tra­tar de la co­rrup­ción? Des­de el prin­ci­pio te­nía­mos cla­ro que el pro­ta­go­nis­ta ab­so­lu­to de­bía ser un po­lí­ti­co co­rrup­to. Que­ría­mos me­ter­nos en su men­te y acom­pa­ñar­lo en su día a día. Por­que él no es un po­lí­ti­co po­de­ro­so que mue­ve los hi­los de es­te país, sino un se­ñor co­mo tú y co­mo yo, ni bueno ni ma­lo, que po­dría ser un con­ce­jal, o al­go así, que no tie­ne nin­gún pro­ble­ma de con­cien­cia por­que con­si­de­ra que lo que ha­ce for­ma par­te de su tra­ba­jo. Es que cuan­do nos reuni­mos con po­lí­ti­cos, in­clu­so al­gu­nos pro­ce­sa­dos, al fi­nal to­dos sen­tía­mos cier­ta em­pa­tía por­que ellos nos con­ta­ban su ver­dad. ¿Te acuer­das? Es que to­dos se creían su re­la­to, por­que yo no me atre­vo a decir que min­tie­ran.

Uno nos di­jo que él no sa­bía que eso es­tu­vie­ra mal he­cho. Y otro has­ta nos con­ta­ba sus in­fi­de­li­da­des. Pe­ro yo no en­tré en ese jue­go por­que en ese mo­men­to era un ac­tor que iba a ha­cer una pe­lí­cu­la,

no un juez. Una de las me­jo­res co­sas de nues­tro ofi­cio, y tam­bién del pe­rio­dis­mo que ejer­cí du­ran­te unos años, es que nos per­mi­te en­ten­der que la vi­da es po­lié­dri­ca. Con

El reino ¿has pre­ten­di­do trans­mi­tir al­gún men­sa­je a los es­pec­ta­do­res?

Man­dar men­sa­jes es siem­pre pe­li­gro­so. Yo he he­cho una pe­lí­cu­la po­lí­ti­ca con mi pun­to de vis­ta por­que, ob­via­men­te, ten­go una opi­nión, pe­ro eso no es lo más im­por­tan­te. Yo que­ría con­tar una his­to­ria y que el espectador sa­que sus pro­pias con­clu­sio­nes. Y, ade­más, que se lo pa­se bien. No he pre­ten­di­do adoc­tri­nar y creo que he con­se­gui­do que no sea una pe­lí­cu­la ma­ni­quea.

¿Qué es lo que tie­ne el di­ne­ro pa­ra que la gen­te sea ca­paz de po­ner en pe­li­gro to­da su vi­da?

No creo que el di­ne­ro sea lo más ten­ta­dor, sino el po­der ha­cer co­sas. Ese pri­vi­le­gio re­sul­ta atrac­ti­vo y muy adic­ti­vo.

Es ver­dad. Yo lo sien­to, a pe­que­ña es­ca­la, des­de ha­ce unos años. De re­pen­te se ha da­do la vuel­ta a la tor­ti­lla y he pa­sa­do de ser al­guien que va de­man­dan­do co­sas a que me las pi­dan a mí. Y eso es una res­pon­sa­bi­li­dad enor­me por­que si tie­nes la éti­ca de pen­sar en los de­más bien pe­ro si no…

Tam­bién co­rres el ries­go de jus­ti­fi­car­te. Me pi­den mil co­sas y yo las ha­go, ¡có­mo voy a re­cha­zar co­mer­me unos ca­ra­bi­ne­ros!

Ese es el meo­llo de es­ta his­to­ria. Na­die lle­ga y di­ce: ¡Ho­la soy un co­rrup­to!

Y el po­der tie­ne mu­chos ma­ti­ces. Si es­ta pe­lí­cu­la no la pro­ta­go­ni­zas tú, sino un ami­go mío de la es­cue­la de tea­tro, no hu­bié­ra­mos te­ni­do ac­ce­so ni a la mi­tad de las per­so­nas que he­mos co­no­ci­do. La gen­te a la que llamas se sien­te ha­la­ga­da y di­ce cla­ro que te ayu­do.

Es cier­to. Me da pu­dor re­co­no­cer­lo, pe­ro si no lo hi­cie­ra se­ría un cí­ni­co. Ser un ac­tor co­no­ci­do te da cier­to po­der pe­ro, afor­tu­na­da­men­te, yo vi­vo en Se­vi­lla y mi día a día son mis hi­jos e ir al su­per­mer­ca­do. Y ten­go bue­nos ami­gos que me ayu­dan y me di­cen las ver­da­des con ca­ri­ño. Pa­ra aca­bar, Ruy, des­pués del éxi­to de Que Dios nos per­do­ne, ¿no tie­nes mie­do de có­mo va a ser re­ci­bi­da El reino?

Yo es­toy muy tran­qui­lo por­que a mí me en­can­ta la pe­lí­cu­la y creo que al que la vea le va a gus­tar. ES­TRENO: 28 SEP­TIEM­BRE

“CUAN­DO DE­CÍA

QUE IBA A RO­DAR UNA PE­LÍ­CU­LA SO­BRE LA CO­RRUP­CIÓN LA GEN­TE SE SOR­PREN­DÍA. HAY MU­CHA AU­TO­CEN­SU­RA CON ES­TE TE­MA” Antonio de la To­rre, ac­tor

El reino (Es­pa­ña, 2018, 131 min.). Dir.: Rodrigo So­ro­go­yen. TH­RI­LLER.

So­ro­go­yen, que a sus 37 años di­ri­ge su cuar­ta pe­lí­cu­la, ha vuel­to a con­fiar en De la To­rre pa­ra dar cre­di­bi­li­dad a un po­lí­ti­co co­rrup­to. Am­bos se mues­tran cóm­pli­ces du­ran­te la se­sión de fotos.

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