'The­se Boots Are Ma­de for Wal­kin'

GQ (Spain) - - Intro -

En su pri­me­ra ver­sión, The­se Boots Are Ma­de for Wal­kin' es­ta­ba in­ter­pre­ta­da por un hom­bre. La can­ta­ba su au­tor, un pro­duc­tor y com­po­si­tor de ca­rác­ter al­go di­fí­cil lla­ma­do Bar­ton Lee Haz­le­wood, en cu­yo cu­rrícu­lo des­ta­ca­ba el ha­ber tra­ba­ja­do con el gui­ta­rris­ta Dua­ne Eddy. El cam­bio de gé­ne­ro transformó la can­ción, pe­ro so­bre to­do, cambió el des­tino de la in­tér­pre­te que, ba­jo la su­per­vi­sión de Haz­le­wood, la hi­zo su­ya: Nancy Si­na­tra.

La com­po­si­ción lle­gó a la hi­ja ma­yor de Frank Si­na­tra cuan­do su ca­rre­ra es­ta­ba en pe­li­gro. Su dis­co­grá­fi­ca ame­na­za­ba con dar­le la pa­ta­da des­pués del fra­ca­so en las lis­tas de va­rios de sus sen­ci­llos. Su pa­dre in­ter­vino. A tra­vés de Eddy, con­tac­tó con Haz­le­wood, que se ofre­ció a tra­ba­jar pa­ra que la tra­yec­to­ria de Nancy re­cu­pe­ra­se la ten­den­cia as­cen­den­te. Gra­ba­ron jun­tos un par de can­cio­nes que re­ani­ma­ron el per­fil co­mer­cial de la can­tan­te. En­ton­ces des­cu­brie­ron el po­ten­cial de The­se Boots Are Ma­de for­wal­kin'. "Era una can­ción fes­ti­va que ha­bía es­cri­to dos o tres años atrás", re­cor­da­ría el au­tor. "Una es­pe­cie de bro­ma. Ha­bía es­cri­to una can­ción muy bo­ni­ta pa­ra ella pe­ro cam­bié de idea y de­ci­di­mos pro­bar con The­se Boots…". El sin­gle se pu­bli­có en mar­zo de 1966. Ven­dió 6 mi­llo­nes de dis­cos.

An­tes, Nancy tu­vo que con­ven­cer al pro­duc­tor de que le ce­die­ra la can­ción a ella. "Can­ta­da por un hom­bre so­na­ba de­ma­sia­do du­ra y abu­si­va, pe­ro en la voz de una jo­ven­ci­ta que­da per­fec­ta", ar­gu­men­tó. La le­tra es­ta­ba ba­sa­da en una anéc­do­ta que su au­tor es­cu­chó en un bar de Te­xas. La con­tó un ti­po ya ma­du­ro al que sus ami­gos no pa­ra­ban de ago­biar con co­men­ta­rios so­bre có­mo su no­via, más jo­ven que él, lo te­nía con­tro­la­do. El hom­bre los ca­lló plan­tan­do los pies en­ci­ma de la me­sa, y se­ña­lán­do­los, sen­ten­ció: "En mi ca­sa man­do yo y es­tas bo­tas ca­mi­na­rán so­bre ella si al­gún día no es así".

Haz­le­wood di­ri­gió a la ban­da –un co­lec­ti­vo de mú­si­cos ca­li­for­niano co­no­ci­do co­mow­rec­king Crew– pa­ra que la can­ción so­na­ra di­fe­ren­te, em­pe­zan­do por el con­tra­ba­jo de Chuck Berg­ho­fer. A Nancy le dio ins­truc­cio­nes muy con­cre­tas so­bre có­mo can­tar­la. La ins­tó a que de una vez por to­das apar­ca­ra su per­fil de inocen­te vo­ca­lis­ta pop. "Ya te has casado y te has di­vor­cia­do, así que de­ja de ac­tuar como una ni­ña pe­que­ña y em­pie­za a com­por­tar­te de acuer­do con tu edad", fue­ron las pre­mi­sas del pro­duc­tor. Él mis­mo de­cla­ra­ría años des­pués que sus ins­truc­cio­nes con­cre­tas fue­ron: "Cán­ta­la como si fue­ras una chi­ca de 14 años que se ti­ra a ca­mio­ne­ros" [ver dis­cu­sión].

The­se Boots Are Ma­de for­wal­kin' re­lan­zó la ca­rre­ra de Nancy Si­na­tra y tu­vo con­ti­nui­dad ar­tís­ti­ca a tra­vés de una se­rie de due­tos en com­pa­ñía de Haz­le­wood. El enor­me con­tras­te en­tre sus vo­ces –dul­ce la de ella, gra­ve y te­ne­bro­sa la de él– otor­gó al pop co­mer­cial, a tra­vés de can­cio­nes como Sand y So­me Vel­vet Mor­ning, un to­que per­ver­so del que en­ton­ces no an­da­ba ex­ce­si­va­men­te so­bra­do. En cier­to mo­do si­guie­ron cul­ti­van­do las fan­ta­sías que The­se Boots… ha­bía sem­bra­do al con­ver­tir­se en uno de los hits más sub­ver­si­vos de todos los tiem­pos. En­tre 1966 y 1968, Nancy Si­na­tra co­se­chó diez éxi­tos en las lis­tas; tres de ellos fue­ron dúos con Haz­le­wood y uno, So­met­hing Stu­pid, lo can­tó con su pa­dre. La re­la­ción en­tre Nancy y Lee no fue fá­cil, de­bi­do so­bre to­do al ca­rác­ter de él, que es­ta­ba en gue­rra eter­na con el mundo, em­pe­zan­do por The Beatles, cu­ya mú­si­ca de­tes­ta­ba. "Tu­vi­mos una re­la­ción de amor-odio, pe­ro hi­ci­mos mú­si­ca ma­ra­vi­llo­sa los dos jun­tos. Y al fi­nal, fue más de amor que de odio", de­cla­ra­ría Nancy tras la muer­te de Haz­le­wood en 2007.

A lo lar­go de los años, la can­ción ha si­do ver­sio­na­da por nom­bres tan dis­pa­res como Jes­si­ca Simpson, Barry Adam­son y Billy Ray Cy­rus, ha so­na­do en pe­lí­cu­las tan dis­pa­res como La cha­que­ta me­tá­li­ca y Prêt-à-por­ter, y se con­vir­tió en la can­ti­ne­la que el FBI hi­zo so­nar en bu­cle pa­ra lo­grar que se rin­die­ran Da­vid Ko­resh y su sec­ta en 1993, en la que hoy se co­no­ce como la ma­tan­za de Wa­co.

GQUOTES

• "La gen­te es­cu­cha­ba The­se Boots Are Ma­de for Wal­kin' y de­cía: 'Mi­ra quién es el pa­dre de la can­tan­te, se­gu­ro que él lo hi­zo to­do'. Y yo con­tes­ta­ba: 'Nancy Si­na­tra nun­ca se­rá el hom­bre que fue su pa­dre", so­lía res­pon­der nues­tra pro­ta­go­nis­ta.

'FEMINANCY' Al in­cor­po­rar a Nancy Si­na­tra como vo­ca­lis­ta, (que es­te 2016 ce­le­bra sus 50 años de his­to­ria) se con­vir­tió in­vo­lun­ta­ria­men­te en el canto pre­fe­mi­nis­ta de los 60.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.