CÓ­MO SER JOHN MAL­KO­VICH De ta­len­to, am­bi­ción y ca­ris­ma. INTRO LI­BROS CI­NE SE­RIES MÚ­SI­CA ICO­NOS SE­RIES MÚ­SI­CA Black Mi­rror. CI­NE Un mons­truo vie­ne a ver­me: FO­TO­GRA­FÍA ES­TI­LO LA COM­PRA DEL MES Es­tás avi­sa­do: es­te oto­ño te vas a po­ner las bo­tas. LA GRAN INV

TRAVELLING Jes­se Ei­sen­berg, pu­ro ta­len­to y otras tres no­ve­da­des oto­ña­les. Din don dín. Aten­ción, se­ño­res pa­sa­je­ros, en­tra en la es­ta­ción La chi­ca del tren. El fu­tu­ro se pre­sen­ta tur­bio: vuel­ve Nick Ca­ve, el re­gre­so del ca­ba­lle­ro os­cu­ro. Re­lá­ja­te y pon­te c

GQ (Spain) - - Sumario - PU­RO EXO­TIS­MO • POR

• una má­qui­na, ¿ver­dad? ¡Ca­si 100 películas! La úl­ti­ma, Ma­rea ne­gra , un th­ri­ller ba­sa­do en he­chos reales que tra­ta de la ex­plo­sión de una pla­ta­for­ma pe­tro­lí­fe­ra de BP y la ca­tás­tro­fe eco­ló­gi­ca que pro­vo­có en el gol­fo de Mé­xi­co en 2010. Lle­va 40 años sien­do miem­bro de la Step­pen­wolf Thea­tre Com­pany y aho­ra es­tá di­ri­gien­do la obra Good Ca­nary en Lon­dres. ¡Y has­ta tie­ne una mar­ca de moda! Así que te sor­pren­de­rá des­cu­brir que sea un hom­bre ca­ren­te de am­bi­ción… He aquí las claves pa­ra en­ten­der­lo:

Ter­mi­nar al­go sig­ni­fi­ca sa­ber exac­ta­men­te cuán­do re­ti­rar­se. "Así es co­mo yo en­tien­do el tra­ba­jo y la pro­duc­ti­vi­dad: hay que te­ner in­quie­tu­des y la in­te­li­gen­cia pa­ra de­jar las co­sas cuan­do ya no tie­nes na­da más que apor­tar. Tam­bién ocu­rre a ve­ces que, con el tiem­po, des­cu­bres al­go nue­vo en esas co­sas. He te­ni­do la opor­tu­ni­dad de vol­ver atrás y di­ri­gir o ac­tuar en una obra que ya ha­bía di­ri­gi­do o en la que ya ha­bía ac­tua­do. La obra era la mis­ma, pe­ro mi re­la­ción con ella ha­bía cam­bia­do. En cier­to mo­do, es pro­ba­ble que nun­ca ter­mi­nes na­da del to­do, pe­ro tie­nes que acep­tar que hay que ce­rrar los te­mas, aun­que sea tem­po­ral­men­te".

No es­cu­ches cum­pli­dos que no ven­gan de ti mis­mo. "Tie­nes que ser ca­paz de de­cir­te: 'Es­cu­cha, creo que el tra­ba­jo que aca­bas de ha­cer es muy ma­lo'. In­clu­so si al­guien te di­ce: 'Oh, yo no lo veo así,

¡MAL­KO­VICH! ESE TI­PO DE­BE DE SER 1. 2.

a mí me en­can­tó' o 'es­ta­bas in­creí­ble'. Aun­que te lo di­ga to­do el mun­do tie­nes que te­ner tu pro­pio cri­te­rio".

To­ma no­ta: mul­ti­ta­rea es si­nó­ni­mo de va­gan­cia. "In­ter­net te ha­ce pen­sar que las co­sas ya es­tán he­chas. Cree­mos que po­de­mos abar­car mu­cho sim­ple­men­te por 'es­tar en ello'; y qui­zá po­da­mos. Pe­ro, en mi opi­nión, lo que ha­ce in­ter­net es em­pu­jar­nos de al­gún mo­do a la si­guien­te ta­rea. Cuan­do la gente re­ci­be un e-mail yse­le in­di­ca que tie­ne que ha­cer es­to o aque­llo, no sé si lo con­si­de­ra de ver­dad o si sus ojos se po­nen vi­drio­sos y pien­sa: 'Lo que quie­ra que sea, lo de­jo pa­ra lue­go'. Es una es­pe­cie de en­fer­me­dad que de­ri­va del ex­ce­so de in­for­ma­ción".

No creas en el po­der del 'tú'. "La gente te sol­ta­rá que eres el úni­co res­pon­sa­ble de có­mo te va en la vi­da. Ya sa­bes, ese ro­llo mo­ti­va­cio­nal a lo Tony Rob­bins. To­do eso es­tá muy bien, pe­ro no es rea­lis­ta. Por ejem­plo, yo po­dría ha­ber pre­fe­ri­do ju­gar en la NBA o ser pit­cher de béis­bol. Pe­ro no te­nía el ta­len­to ne­ce­sa­rio. Por mu­cho que me hu­bie­se es­for­za­do en in­ten­tar ejer­cer con­trol so­bre mi des­tino, no lo ha­bría cam­bia­do. No sé qué ha­bría si­do de mi vi­da si no hu­bie­ra co­no­ci­do a los chi­cos que tu­vie­ron la es­tú­pi­da idea de mon­tar un tea­tro. Una idea que, por cier­to, al fi­nal re­sul­tó no ser tan es­tú­pi­da".

Sé me­nos am­bi­cio­so. "Los lo­gros pue­den ser el re­sul­ta­do de la am­bi­ción o de la mo­ti­va­ción. Creo que ten­go mu­cha mo­ti­va­ción, pe­ro na­da de am­bi­ción. Nun­ca la he te­ni­do. No guar­do una opi­nión es­pe­cial­men­te bue­na de la am­bi­ción. Pien­so en la am­bi­ción co­mo la ne­ce­si­dad de de­mos­trar al­go a los de­más y de ser re­co­no­ci­do. La ne­ce­si­dad de que te re­com­pen­sen des­de el ex­te­rior. Por el con­tra­rio, la mo­ti­va­ción te lle­va a ha­cer lo que sea que es­tés ha­cien­do de la me­jor ma­ne­ra po­si­ble. Esa es una di­fe­ren­cia im­por­tan­te y siem­pre ha si­do así. Era tan cier­to ha­ce 40 años cuan­do em­pe­cé co­mo lo es aho­ra".

CLAY SKIPPER

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