La rein­ven­ción del rueda

DIDIER BELONDRADE O có­mo un eje­cu­ti­vo ga­lo de­ci­dió un día cam­biar de vi­da y ha­cer vi­nos blan­cos y en­ve­je­ci­dos en la zo­na de Rueda. Así se fra­guó la (otra) re­vo­lu­ción fran­ce­sa.

GQ (Spain) - - E Tiva Gq Business - PRO­PIE­TA­RIO DE BO­DE­GAS BELONDRADE

Em­pe­zar con la fra­se: "Se enamo­ró de una uva y to­do cambió" po­dría pa­re­cer un mi­cro­cuen­to de Mon­te­rro­so. Pe­ro no. En oca­sio­nes un ins­tan­te es ca­paz de pro­yec­tar una nue­va vi­da. Y es­to lo sa­be Didier Belondrade (Mon­tau­ban, Fran­cia, 1951),que­cuan­doen1993ca­tó­por­pri­me­ra ve­zun­ver­de­joen­su­fin­ca­de­se­vi­lla­su­po­que es­ta­ba sa­bo­rean­do un pe­da­zo de su fu­tu­ro. "Fue du­ran­te las va­ca­cio­nes –re­cuer­da es­te exe­je­cu­ti­vo­deair­fran­ce–.meha­bían­man­da­dou­na­ca­ja­de­vi­noy,cuan­do­lo­pro­bé,fue to­do un des­cu­bri­mien­to. En­se­gui­da pen­sé que se po­día ha­cer al­go di­fe­ren­te con aque­llo. Fue co­mo cuan­do co­no­ces a tu pri­mer amor que pien­sas, va­ya, creo que po­dría­mos for­ma­ru­na­fa­mi­lia".ysí,aquel­fle­cha­zo­fueel pri­mer pa­so pa­ra con­ver­tir­se en bo­de­gue­ro. En 1994 co­men­zó a ha­cer vino en Na­va del Rey (Va­lla­do­lid). Po­co des­pués com­pró una vi­ña en la ve­ci­na La Se­ca, se­lec­cio­nan­do el me­jor­ver­de­jo­pa­ra­en­ve­je­cer­loen­ba­rri­ca.en 1996, el vino Belondrade y Lur­ton se es­tre­nó en los me­jo­res res­tau­ran­tes de Es­pa­ña. Su vi­da, des­de lue­go, ha­bía cam­bia­do.

EL VA­LOR DEL TIEM­PO

"Mi pun­to de par­ti­da no era ha­cer un vino blan­co, era ha­cer un vino. Cla­ro que es un blan­co, y sé que no va a en­ve­je­cer co­mo un tin­to, pe­ro si lo que quie­res es be­ber un vino jo­ven, no be­bas un Belondrade", sen­ten­cia. No hay na­da co­mo sa­ber lo que uno no quie­re. Han pa­sa­do más de dos dé­ca­das y la aven­tu­ra con­ti­núa. El pro­yec­to, que ini­cial­men­te com­par­tió con su mu­jer, Bri­git­te Lur­ton (ape­lli­do de ilus­tre re­so­nan­cia bor­de­le­sa), con­ti­núa cre­cien­do con él y el hi­jo de am­bos, Jean. ¿Ob­je­ti­vo? Ha­cer al­go es­pe­cial.

"Con los blan­cos la ma­yo­ría de la gen­te quie­re el último. Y yo les di­go: 'Prue­ba el vie­jo, ve­rás có­mo se ha re­don­dea­do en bo­te­lla'. ¿Pa­ra qué te­ne­mos un

año el vino en barricas si no es pa­ra be­ber con tiem­po? Eso le apor­ta mu­cho más cuer­po, aro­mas y sa­bo­res que des­pués se van a desa­rro­llar en bo­te­lla", y aña­de que en unos años le gus­ta­ría sa­car un vino pa­re­ci­do a un Gran Re­ser­va.

El tiem­po man­da en el cam­po, en las co­se­chas, en los ne­go­cios y en la vi­da tam­bién. "Yo creo que es in­tere­san­te te­ner un pro­yec­to per­so­nal en la vi­da. Pa­sas años en una gran em­pre­sa dan­do el má­xi­mo y cuan­do te ju­bi­las te re­ga­lan un re­loj, te dan las gra­cias y al día si­guien­te te en­cuen­tras pre­gun­tán­do­te: ¿y aho­ra qué? Hay que pre­pa­rar­se pa­ra eso. Pue­des es­cri­bir un li­bro, via­jar, lo que sea… Yo ha­bía via­ja­do mu­cho y al golf no jue­go. Que­ría ha­cer al­go per­so­nal". En­ton­ces dio vi­da a aquel vino y creó una em­pre­sa. "Mi prin­ci­pal mo­ti­va­ción no era ga­nar di­ne­ro, aun­que cual­quier em­pre­sa de­be ha­cer­lo. Con­fie­so de pa­so que soy un po­co­so­cia­lis­ta,en­tre­co­mi­llas,oco­mo­di­cen en Fran­cia, de la gau­che ca­viar", bro­mea. "Pa­ra míes­mu­yim­por­tan­te­que­mis­co­la­bo­ra­do­res es­tén a gus­to y que pue­dan cre­cer tam­bién, por­que pa­san más tiem­po en el tra­ba­jo que en ca­sa con sus fa­mi­lias".

Didier re­cu­rre a me­nu­do a la pa­la­bra co­la­bo­ra­do­res: "Es que no po­dría ha­cer lo que ha­go sin el apo­yo de otros –acla­ra–. Yo no ten­go peo­nes, sino gen­te que ayu­da. No­so­tros ha­ce­mos vino y lo ven­de­mos, pe­ro un vino es mu­chas más co­sas, es cul­tu­ra, es his­to­ria, es un ser vi­vo". Des­pués ex­pli­ca có­mo ca­da año ha­ce un via­je con su equi­po a si­tios di­fe­ren­tes pa­ra vi­si­tar a dis­tri­bui­do­res y pro­vee­do­res, bo­de­gas res­tau­ran­tes… ". Así to­dos en­ten­de­mos me­jor por qué el vino de­be em­bo­te­llar­se de tal ma­ne­ra, de dón­de pro­ce­de el cor­cho que lo se­lla, o sa­ber có­mo se dis­tri­bu­ye, has­ta co­no­cer a quien lo com­pra y lo con­su­me. Esa es mi for­ma de dis­tri­buir un po­co la ri­que­za", ul­ti­ma Belondrade.

Otra de las co­sas que ha apren­di­do en es­tos años es a con­vi­vir con la in­quie­tud, ese im­pa­si­ble es­tí­mu­lo de los que bus­can cons­tan­te­men­te per­fec­cio­nar­se. "Cuan­do eres el em­pre­sa­rio tie­nes que pa­gar a tus em­plea­dos afi­nal­de­mes.yo­nun­ca­me­preo­cu­pé­po­re­so en Air Fran­ce, pe­ro aho­ra me sien­to muy res­pon­sa­ble de la gen­te que ha apos­ta­do por mi pro­yec­to.to­does­to­me­man­tie­ne­muy­vi­vo".

BA­LAN­CE VI­TAL

Afin­ca­do en Es­pa­ña, Belondrade son­ríe cuan­do ha­ce ba­lan­ce: "Otra co­sa que he apren­di­do en es­te tiem­po es a dis­fru­tar de la vi­da. Des­de que em­pe­cé es­te pro­yec­to soy due­ño de mi tiem­po y creo que lo más im­por­tan­te que he ga­na­do ha si­do la li­ber­tad pre­ci­sa­men­te de po­der dis­po­ner de él".

Y es que ser bo­de­gue­ro tie­ne, se­gún él, un ma­tiz em­pre­sa­rial sin­gu­lar: "No me gus­ta mu­cho esa fra­se de los vi­nos de au­tor, por­que creo que el hom­bre en reali­dad so­lo es el in­ter­pre­te de la na­tu­ra­le­za, co­mo un di­rec­tor de or­ques­ta. Al ela­bo­rar un vino de­pen­de­mos de tan­tos fac­to­res que no po­de­mos al­te­rar… No­so­tros po­ne­mos la tie­rra, la bo­de­ga… e in­ter­pre­ta­mos lo que pasa ca­da año. No he­mos in­ven­ta­do na­da. Vic­tor Hugo di­jo que Dios in­ven­tó el agua y el hom­bre el vino. Pe­ro pa­ra mí es so­lo un pro­duc­to que he­mos trans­for­ma­do". Y aña­de el fac­tor sen­ti­men­tal: "Es­to es un po­co co­mo te­ner hi­jos. To­dos es­pe­ra­mos que nues­tros hi­jos ten­gan éxi­to. Pe­ro a la lar­ga, ca­da uno es di­fe­ren­te".

Aho­ra to­ca en­fren­tar­se al re­sul­ta­do de un cá­li­do ve­rano: "Ha si­do un año di­fí­cil por­que ha he­cho mu­cho ca­lor. Pe­ro a mí me en­can­tan las aña­das di­fí­ci­les por­que se ve mu­cho el tra­ba­jo de las per­so­nas. Cuan­do las aña­das son bue­nas to­dos ha­ce­mos buen vino, pe­ro si es com­pli­ca­da ves lo que ca­da uno es ca­paz de ha­cer. Y eso siem­pre es muy in­tere­san­te".

El pro­yec­to City­ver­ve de Mán­ches­ter pla­nea ins­ta­lar pa­ra­das de au­to­bús in­te­li­gen­tes que pro­por­cio­nen in­for­ma­ción a los con­duc­to­res cuan­do la gen­te es­té es­pe­ran­do. Tam­bién con­ta­rán con un sis­te­ma de ilu­mi­na­ción que se en­cen­de­rá so­lo en ca­so de ne­ce­si­dad. Las pa­ra­das se­rán así más efi­cien­tes con el uso ener­gé­ti­co.

man­ches­ter. gov.uk

Flood Net­work ha desa­rro­lla­do sen­so­res en Ox­ford pa­ra re­co­ger en tiem­po real da­tos so­bre el ni­vel del agua. Es­tos, com­bi­na­dos con los de la agen­cia La com­pa­ñía por­tu­gue­sa Ve­niam quie­re con­ver­tir to­dos los vehícu­los del país en pun­tos de ac­ce­so wi­fi de medio ambiente, se­ña­lan en un ma­pa dón­de exis­te ries­go de inun­da­ción y si es­te pro­ble­ma se es­tá ex­ten­dien­do a to­do el país.

flood.net­work

uti­li­zan­do re­des ma­lla. Opor­to es la pri­me­ra ciu­dad en pro­bar es­te ex­pe­ri­men­to, al que lla­man "el in­ter­net de las co­sas en mo­vi­mien­to", con ca­mio­nes de ba­su­ra y au­to­bu­ses ur­ba­nos co­nec­ta­dos de ma­ne­ra cons­tan­te.

ve­niam.com

LAS CARTAS SO­BRE LA ME­SA Los vi­nos Belondrade es­tán en las cartas de los me­jo­res res­tau­ran­tes de Es­pa­ña, co­mo Hor­ten­sio, en Ma­drid.

1 Pa­ra­das de au­to­bús 3 3 4 Ni­vel del Agua 2 Vehícu­los

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