He­rra­mien­tas. Af­ter sha­ve.

GQ (Spain) - - Gq Zoom -

Pre­pa­ra­ción. Pue­des ha­cer to­do ese ro­llo de la toa­lla ca­lien­te, pe­ro ¿qué de­ja­rás en­ton­ces pa­ra la bar­be­ría? Bas­ta­rá con que te du­ches an­tes con agua ca­lien­te, de mo­do que el pe­lo se ablan­de y se abra el po­ro. Pre­pa­ra­ción. ¿Has oí­do ha­blar al­gu­na vez de los ce­pi­llos pa­ra bar­ba? Pues vas a ne­ce­si­tar uno, por­que si quie­res re­cor­tar una bar­ba bien po­bla­da de for­ma re­gu­lar lo pri­me­ro que ten­drás que ha­cer es pei­nar­la.

Tan­to con una ma­qui­ni­lla ma­nual, co­mo con una eléc­tri­ca o una na­va­ja tra­di­cio­nal, lo real­men­te im­por­tan­te es siem­pre que las ho­jas de cor­te es­tén afi­la­das. He­rra­mien­tas. Siem­pre con la bar­ba se­ca, co­mien­za a des­po­jar­la de vo­lu­men y a dar­le for­ma con una má­qui­na eléc­tri­ca –eli­ge bien la al­tu­ra del pei­ne–. Ter­mi­na re­cor­tan­do con tijeras los pe­los re­bel­des.

Co­mo no eres Bru­ce Wi­llis ni Jason Stat­ham, in­tui­mos que has usa­do una es­pu­ma o gel de afei­ta­do. Re­ti­ra los res­tos con abun­dan­te agua fría y apli­ca un pro­duc­to af­ter sha­ve con agen­tes cal­man­tes.

¿Que­da al­gún hom­bre en Es­pa­ña sin de­jar­se bar­ba? Una en­cues­ta re­cien­te de Phi­lips ase­gu­ra que el 78% de los hombres es­pa­ño­les lu­cen al­gún ti­po de ve­llo fa­cial. Es de­cir, que dos de ca­da diez van per­fec­ta­men­te afei­ta­dos. Lo di­fí­cil es en­con­trar­los.

¿Ca­da cuán­to tiem­po hay que re­cor­tar­se la bar­ba? Se­gún los es­tu­dios, la ma­yo­ría de hombres se arre­gla la bar­ba una vez a la se­ma­na. Nos pa­re­ce una pe­rio­di­ci­dad a prue­ba de ma­nie­ris­mos. Si lo tu­yo es un look náu­fra­go, con una vez al mes pue­des ir que chu­tas.

¿Ha muer­to de­fi­ni­ti­va­men­te la mo­da del bar­bón hips­ter? Aun­que una gran ma­yo­ría de hombres ha des­cu­bier­to lo di­ver­ti­do que es ju­gar con su es­ti­lis­mo fa­cial –to­da una re­vo­lu­ción se­xual, si se ad­mi­te el tér­mino–, so­lo un 8% le da a la bar­ba hips­ter. Así que… sí. O no, que en eso con­sis­te ser hips­ter.

Afei­tar­se muy a me­nu­do, ¿es ma­lo pa­ra la piel? No hay nin­gu­na evi­den­cia de ello. La irri­ta­ción que pro­du­ce el afei­ta­do es pa­sa­je­ra y no de­ja nin­gún ti­po de se­cue­las. Por otro lado, pe­se a lo afi­la­do del ins­tru­men­tal que in­ter­vie­ne en la ope­ra­ción, no co­no­ce­mos nin­gún ca­so de un hom­bre que ha­ya muer­to por las se­cue­las de un mal ra­su­ra­do. Por el con­tra­rio, sí que es­tá do­cu­men­ta­da al me­nos una muer­te por ve­llo fa­cial: un día de 1567, el aus­tria­co Hans Stei­nin­ger, fa­mo­so por su bar­ba de 1,4 me­tros, se tro­pe­zó con ella y se par­tió el cue­llo.

¿Fue Su­per Ma­rio el pri­mer su­per­hé­roe hips­ter de la his­to­ria? Des­co­no­ce­mos si abo­rre­cía la cul­tu­ra mains­tream o si era cru­di­ve­gano –por su pe­rí­me­tro ab­do­mi­nal, es­to úl­ti­mo lo po­de­mos des­car­tar ca­si por com­ple­to–, pe­ro el he­cho de que lle­va­ra bi­go­te no obe­de­cía a nin­gu­na mo­da. Se­gún su pro­pio crea­dor, Shi­ge­ru Mi­ya­mo­to, se lo pu­so por­que de ese mo­do era más fá­cil di­fe­ren­ciar la na­riz de la bo­ca en un grá­fi­co de 8 bits.

¿Cuán­to cre­ce la bar­ba? De pro­me­dio, en­tre 11 y 14 cen­tí­me­tros al año. Aun­que fluc­túa de­pen­dien­do de ca­da in­di­vi­duo. ¿Hay al­gún mo­do de ha­cer cre­cer la bar­ba más rá­pi­do? La for­ma más fá­cil, rá­pi­da y eco­nó­mi­ca de que tu bar­ba crez­ca más rá­pi­do es la abs­ti­nen­cia se­xual. Tras sie­te días de es­tar a dos ve­las, los ni­ve­les de tes­tos­te­ro­na, la hor­mo­na res­pon­sa­ble del cre­ci­mien­to del ve­llo, au­men­tan con­si­de­ra­ble­men­te en tu cuer­po. Co­mo dios aprie­ta pe­ro no aho­ga, hay es­tu­dios que ase­gu­ran que los hombres con una bar­ba bien po­bla­da le re­sul­tan más atrac­ti­vos a las mu­je­res, por lo que va­ya una co­sa por la otra.

¿Es más ba­ra­to lle­var bar­ba? Si no le pro­cu­ras nin­gún cui­da­do, de­fi­ni­ti­va­men­te sí. Pe­ro lo nor­mal es que te sal­ga más o me­nos por lo mis­mo que afei­tar­te todos los días, con­si­de­ran­do los pro­duc­tos es­pe­cí­fi­cos y las fre­cuen­tes vi­si­tas al bar­be­ro. Ha ha­bi­do épo­cas en las que lle­var una bue­na bar­ba te­nía otro cos­te adi­cio­nal. En 1535, por ejem­plo, el rey bri­tá­ni­co En­ri­que VIII la gra­vó con un im­pues­to. Con­duc­ta que imi­tó el zar Pe­dro I el Gran­de en Ru­sia en 1698. Así que da­da la ac­tual si­tua­ción de las ar­cas pú­bli­cas, es una suer­te que el pre­si­den­te del gobierno sea un bar­bu­do… co­mo Dios man­da, que di­ría él.

¿Tie­nen más éxi­to los hombres con una bue­na bar­ba? Pa­re­ce que so­lo con las mu­je­res. En lo to­can­te al di­ne­ro y al es­ta­tus, ga­nan los va­ro­nes afei­ta­dos. En la re­dac­ción de GQ, por ejem­plo, so­lo hay un hom­bre que se afei­te a dia­rio. Y es el di­rec­tor.

¿Por qué los cu­ras no lle­van bar­ba? El Con­ci­lio de To­lo­sa de 1119 ame­na­zó con la ex­co­mu­nión a todos los clé­ri­gos que no se afei­ta­ran el ve­llo fa­cial. Pa­ra la Igle­sia del me­die­vo, la bar­ba cons­ti­tuía la re­pre­sen­ta­ción de los pe­ca­dos y se creía in­mo­ral. Fi­nal­men­te, la ame­na­za no se con­su­mó, pe­ro el ve­llo fa­cial no per­dió su con­si­de­ra­ción de im­pío. El pa­pa Ino­cen­cio XII (1615-1700) fue el úl­ti­mo en atre­ver­se con un bi­go­te y una pe­ri­lla. A ver quién tie­ne na­ri­ces de ex­co­mul­gar al je­fe, de­bió de pen­sar.

¿Exis­te un día pa­ra ce­le­brar las múl­ti­ples con­tri­bu­cio­nes de la bar­ba a nues­tras vi­das? Sí, el Día Mun­dial de la Bar­ba se ce­le­bra el pri­mer sá­ba­do de sep­tiem­bre. Tam­bién exis­te una Aso­cia­ción Mun­dial de la Bar­ba y el Bi­go­te (www.wb­ma.eu), que or­ga­ni­za un cam­peo­na­to glo­bal ca­da dos años.

¿Es la bar­ba bue­na pa­ra la sa­lud? Di­ver­sos es­tu­dios han con­clui­do que una bar­ba ti­po hips­ter pre­vie­ne los ca­ta­rros, al ac­tuar co­mo una bu­fan­da, pro­te­ge con­tra los ra­yos ul­tra­vio­le­tas y man­tie­ne la hi­dra­ta­ción de la piel.

Las mu­je­res, ¿aca­ban can­sán­do­se de la bar­ba de su no­vio? No sa­be­mos si es que se can­san con el tiem­po o si a al­gu­nas no les gus­ta des­de el pri­mer día, pe­ro un es­tu­dio de Re­ming­ton con­clu­ye que la mi­tad de las fé­mi­nas in­ten­ta­rán con­ven­cer­te en al­gún mo­men­to de tu vi­da de que te la ra­su­res. SMS: Lec­tor, sé fuer­te.

¿Cuán­to tiem­po per­de­mos afei­tán­do­nos? Se ha cal­cu­la­do que un hom­bre se ti­ra unas 780 ho­ras de vi­da en­fren­te del es­pe­jo con la ma­qui­ni­lla de afei­tar en la mano. Pe­ro no es una pér­di­da de tiem­po en ab­so­lu­to: ¿a dón­de ibas a ir con una bar­ba de 8 me­tros?

¿De­jar­se bar­ba es­tá pa­sa­do de mo­da? Ya sea por mo­ti­vos es­té­ti­cos, po­lí­ti­cos o re­li­gio­sos, se es­ti­ma que el 55% de los hombres en to­do el mun­do lle­va bar­ba. Así que juz­ga tú mis­mo.

I.C.O.N. Acei­te pa­ra bar­ba y pre-afei­ta­do. 100 ml, 28 €. Ter­mix. Ce­pi­llo pa­ra bar­ba. 10 €. Gi­llet­te Fu­sion Pro­gli­de Flex­ball Po­wer. 16,89 €. Ri­tuals. Sa­mu­rai. Af­ter Sha­ve. 100 ml, 19,50 €. Tom Ford. Con­di­tio­ning Beard Oil. 30 ml, 48 €.

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