Llá­ma­lo 'ame­ri­ca­na'

Re­gre­san Fleet Fo­xes, el gru­po de Seattle que re­vi­ve es­te gé­ne­ro que mez­cla ele­men­tos del folk, el rock y el country.

GQ (Spain) - - Intro -

Ro­bin Peck­nold (en el cen­tro de la ima­gen) es un ar­tis­ta con pun­tos de vis­ta po­co con­ven­cio­na­les. Ha­ce tiem­po ase­gu­ró que las des­car­gas ile­ga­les de mú­si­ca le pa­re­cían bien por­que la abun­dan­cia de di­ne­ro de­ri­va­da de la ven­ta de dis­cos te con­vier­te, de al­gún mo­do, "en un ni­ño gran­de sin mo­ti­va­cio­nes". Aho­ra, cuan­do le pre­gun­tan el por­qué de esa bre­cha de ca­si seis años en­tre el se­gun­do ál­bum de la ban­da (Hel­pless­ness Blues) y el nue­vo, Crack-up (No­ne­such/war­ner), Ro­bin res­pon­de que hu­bie­se si­do "cul­tu­ral­men­te ago­ta­dor" pu­bli­car otro dis­co de folk en un mo­men­to en el que Mum­ford & Sons y The Lu­mi­neers eran las es­tre­llas de un gé­ne­ro en al­za. Lo cier­to es que el es­ti­lo de Fleet Fo­xes no es mú­si­ca acús­ti­ca de ma­nual; par­te bá­si­ca­men­te de so­ni­dos tra­di­cio­na­les, pe­ro en su bús­que­da de nue­vos ca­mi­nos se mez­cla con es­ti­los co­mo la psi­co­de­lia o el rock pro­gre­si­vo. Así que no, no tie­nen na­da que ver con sus com­pa­ñe­ros de Mum­ford & Sons y me­nos aún con The Lu­mi­neers.

Crack-up to­ma su tí­tu­lo de un en­sa­yo ho­mó­ni­mo de Fran­cis Scott Fitz­ge­rald y ha­ce re­fe­ren­cia a las si­glas de la Uni­ver­si­dad de Co­lum­bia, don­de Peck­nold se ma­tri­cu­ló co­mo es­tu­dian­te años atrás: "In­ten­té cen­trar­me en ma­te­rias que no fue­ran la mú­si­ca, pe­ro al fi­nal nin­gu­na de ellas te­nía el em­pu­je de és­ta". El ter­cer ál­bum de Fleet Fo­xes, me­ló­di­co y com­ple­jo a par­tes igua­les, da fe de que no exa­ge­ra. En ju­lio lo pre­sen­tan en di­rec­to en el BBK Li­ve.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.