KELLY ROHRBACH

Es la nue­va si­re­na de nues­tros sue­ños, la vi­gi­lan­te de esa pla­ya de Ma­li­bú en la que nos gus­ta­ría per­der el sen­ti­do y la res­pi­ra­ción por un bo­ca a bo­ca. El ba­ña­dor más le­gen­da­rio de la historia de la te­le­vi­sión ya tie­ne nue­va due­ña.

GQ (Spain) - - Travelling - POR LUIS NEMOLATO

DI­CEN QUE CUAL­QUIER TIEM­PO PA­SA­DO FUE ME­JOR. "Hom­bre, cual­quie­ra cual­quie­ra...", te re­pli­ca­ría la tí­pi­ca mo­der­na ga­fa­pas­ta. "Los 90, por ejem­plo, fue­ron un co­ña­zo. Tan po­lí­ti­ca­men­te co­rrec­tos que eran una hor­te­ra­da. Na­da que ver con la efer­ves­cen­cia crea­ti­va e irre­ve­ren­te de los 80, el fe­nó­meno dis­co se­ven­ties, el hip­pis­mo Woods­tock de los 60…". En fin, por na­da del mun­do en­tres al tra­po. Los 90 fue­ron… los 90. Pun­to. No ha­ce fal­ta que na­die te los cuen­te por­que, evi­den­te­men­te, los vi­vis­te. El Ta­ma­got­chi, tu pri­me­ra Nin­ten­do, los pan­ta­lo­nes ro­tos a lo New Kids On The Block, el Not­hing Com­pa­res to You de Si­néad O'con­nor en la FM… y el pós­ter de Pa­me­la An­der­son en ba­ña­dor ro­jo. Historia de la te­le­vi­sión y, por su­pues­to, par­te in­trín­se­ca de cual­quier ado­les­cen­cia mas­cu­li­na que se pre­cie. Su per­so­na­je se lla­ma­ba Ca­sey Jean Par­ker y, sea­mos cla­ros, si por al­go se re­cuer­da Los vi­gi­lan­tes de la pla­ya hoy en día es por las ca­rre­ras a cá­ma­ra len­ta por la ori­lla de Ma­li­bú de la so­co­rris­ta más sexy de to­dos los tiem­pos – no pre­ci­sa­men­te por el pe­lo car­da­do de Da­vid Has­sel­hoff–.

Pe­ro no sus­pi­res por el tiem­po pa­sa­do. En es­ta épo­ca de eter­nos re­vi­vals y gus­to por el vin­ta­ge, Los vi­gi­lan­tes de la pla­ya vuel­ven y lo ha­cen con una C. J. que no tie­ne na­da que en­vi­diar a su pre­de­ce­so­ra (y con 25 años me­nos). Se lla­ma Kelly Rohrbach y… mi­ra a tu iz­quier­da. ¿Pa­me­la qué? Pier­nas eter­nas, me­le­na­za do­ra­da, ojos azul ín­di­go, me­di­das per­fec­tas... La su­per­mo­de­lo de Sports Illus­tra­ted se­rá la nue­va so­co­rris­ta de tus sue­ños. Esa por la que ol­vi­da­rías tus cla­ses de na­ta­ción y te tra­ga­rías me­dio océano Pa­cí­fi­co. Ella es la nue­va ro­ba­pla­nos de la adap­ta­ción ci­ne­ma­to­grá­fi­ca de la mí­ti­ca se­rie –en cla­ve de hu­mor, pro­ta­go­ni­za­da por Dway­ne John­son y Alexandra Dad­da­rio–, de la que te de­ci­mos des­de ya que só­lo te im­por­ta­rá es­te pi­bón de tri­qui­ni blan­co que tie­nes fren­te a ti.

¿Te sue­na? Pue­de ser… Ha si­do no­via de Leo­nar­do Di­ca­prio, la oc­ta­va ru­bia en su ha­ber y aho­ra, por esas co­sas de quién sa­be si la pro­mo­ción, se la ha vis­to de la mano del quar­ter­back de los Green Bay Pac­kers, Aaron Rod­gers, una es­pe­cie de Ro­nal­do del fút­bol ame­ri­cano. Ca­sua­li­da­des de la vi­da, se les pi­lló en un cam­po de golf. Por­que es­ta chi­ca de 27 años, que pa­re­ce que no ha sa­li­do ja­más de los con­fi­nes de San Die­go, San­ta Mó­ni­ca y Los Ángeles, en­ga­ña. Kelly es pu­ra Cos­ta Es­te. Es­tu­dió en la Aca­de­mia Green­wich, en Con­nec­ti­cut, una eli­tis­ta es­cue­la pri­va­da pa­ra se­ño­ri­tas, y gra­cias al de­por­te de Se­ve­riano Ba­lles­te­ros in­gre­só be­ca­da en la Uni­ver­si­dad de Geor­ge­town. Li­cen­cia­da en tea­tro, pro­lon­gó sus es­tu­dios en la Lon­don Aca­demy of Mu­sic and Dra­ma­tic Art de la ca­pi­tal in­gle­sa. De mo­men­to, su nom­bre es más ha­bi­tual en las pa­sa­re­las (Gap, Old Navy… esen­cia USA por to­das par­tes) que en la gran pan­ta­lla, pe­ro has­ta Woody Allen le ha vis­to po­ten­cial pa­ra apa­re­cer en su úl­ti­ma pe­lí­cu­la: Ca­fé So­ciety. Kelly –y te apren­de­rás el ape­lli­do– Rohrbach ha ve­ni­do pa­ra que­dar­se. No es só­lo una chi­ca de pós­ter, sino una ni­ña bien que a las 11 es­tá en la ca­ma y no gra­ba ví­deos con Tommy Lee. Ya pue­des ver sus pri­me­ras ca­rre­ri­tas de ro­jo en You­tu­be. En cla­ve iró­ni­ca, di­cen. Cla­ro.

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