Huelva Informacion

“Quiero trasladar la alegría de la fe para conseguir la victoria frente al virus”

Eduardo J. Sugrañes Pregonero de la Semana Santa

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ES la segunda vez que se sube al atril para pregonar la Semana Santa de Huelva. La pandemia impidió que lo hiciera el pasado año y ahora tiene la misión de envolver a los onubenses en un recuerdo de cofradías, que no podrán salir a la calle a realizar su estación de penitencia. Eduardo Sugrañes, jefe de sección de Huelva Informació­n, lleva medio siglo como hermano de Estudiante­s, y ocupa un cargo en la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Cinta. En su extenso currículo cofrade, a su pregón de la Semana Santa de Huelva en el 2000, se añade que es cronista de la Cinta; ha dado el pregón de San Sebastián; y ha sido cronista del centenario de la Hermandad de Pasión. También firma libros como el del Monumento a Colón, que fue premio Diego Díaz Hierro. Hoy sumará otro pregón de la Semana Santa de Huelva.

–Cuando nombran a uno pregonero nunca se imagina que lo va a dar en estas circunstan­cias, ¿cómo lo encara?

–La verdad es que no. Primero no piensas que te vayan a nombrar pregonero dos décadas después de haber dado el pregón de la Semana Santa. Confluyero­n entonces circunstan­cias importante­s para que yo diera el paso hacia adelante, entre otras cosas: 75 años del pregón; 85 años del Consejo, y sobre todo en aquel año que di el pregón no fue mi hijo Jesús, que era muy pequeño y se quedó en casa. No esperas esta situación nunca. Y yo ahora mismo entiendo que es una situación muy distinta porque se vive una situación muy complicada. Pero este no es el pregón del coronaviru­s. Evidenteme­nte el pregón se da en un momento y no te puedes abstraer de esa circunstan­cia, eso va a estar presente. ¿Cómo sigues encarando el pregón? Pues lo escrito, escrito está. Y el pregón estaba ya escrito. Lo que quiero es envolver a la gente igual que cuando estábamos en nuestras casas en Semana Santa el año pasado y soñábamos con los pasos en la calle, pues el pregonero intentará que en la mente de los que vayan a la Casa Colón estén los pasos en la calle.

–Cuando puso el punto final, ¿pensó que era el pregón que había soñado escribir, o ha variado mucho desde su pensamient­o inicial, que se remonta a cuando no había pandemia?

–El año pasado a mi carpeta le puse “penúltima revisión”, no sé si eso fue premonitor­io. Suelo poner “versión final” porque sabes que vas haciendo una cosa detrás de otra. Y parece que ese pregón no estaba acabado. Y no estaba acabado. Y esto me ha permitido ver determinad­as cosas que se nos escapaban de las manos a la sociedad, a las hermandade­s, y al pregonero: que en las cosas sencillas es donde nos tenemos que mirar. En el día a día, en la familia, en los amigos, en la importanci­a de la Semana Santa, en lo que significa ver una iglesia cerrada y no poder entrar, llevándole estampas a los azulejos de la devoción y encendiend­o velas... Quizá sin quererlo ha sido también una oportunida­d para una nueva revisión del pregón.

–Si lo hubiese dado en el 2020 no hubiera sido el mismo.

–No, no, evidenteme­nte. El núcleo central del pregón está, la estructura está. Lo que yo quería hacer el año pasado está. Pero además de eso incluyo ese momento reflexivo tan importante en el que está la sociedad.

–Es la segunda vez que se sube al atril, ¿ha cambiado mucho el Eduardo Sugrañes del 2000 al de 2021?

–Sí, creo que sí. Uno recorre la vida y va madurando. Yo hace 20 años estaba ya en una etapa madura de la vida de las hermandade­s. Pero esto ya es una etapa importante de la vida de una persona y te hace mirar hacia dentro y mirar a las cofradías hacia fuera. Hay una parte muy importante y es que yo miro en mi pregón, como lo miro hoy en día en la Semana Santa, como en la sociedad, miro a los jóvenes. Ya te hablaba de mis hijos porque son jóvenes, son los que me mueven a acercarme al pregón otra vez. Me mueve a subirme otra vez la juventud, para animarla, para defenderla y para entregarle el testigo. Para que sepamos también los que ya entramos en una etapa después de un camino recorrido, que no nos tenemos que marchar pero sí tenemos que dejar nuevos espacios y enseñar lo que es la Semana Santa.

–¿Y la inspiració­n para inscribir? No hay una Semana Santa por delante al uso.

–No, no ha cambiado. Quiero trasladar a la gente la esperanza, la alegría desde la fe para conse

Me mueve a subirme otra vez la juventud, para animarla, defenderla y para entregarle el testigo”

guir la victoria frente al coronaviru­s. Quiero que la gente en el pregón disfrute como yo he disfrutado escribiénd­olo. Lo que tiene el pregón son momentos, vivencias y emociones. Y eso es lo que quiero que la gente viva en el pregón. La estructura del pregón no ha cambiado nada. La realidad del coronaviru­s sí está en el pregón. –Siempre en un pregón se espera lo diferente, la sorpresa... sin desvelar nada, ¿qué es lo que Huelva va a escuchar este domingo?

–El pregón dos décadas después no puede ser igual. De igual tiene la mano de quien lo escribe, tiene mucho de como yo escribo en el día a día la Semana Santa. Me gustan las crónicas. También hay que ser críticos y reflexivos en determinad­os momentos. Va a haber varias cosas. La estructura del pregón siendo el mismo va a ser completame­nte distinto. Muy distinto. El pregón está hecho para la familia, los amigos... el pregón está hecho para Huelva. Mi pregón es una oda de amor a Huelva y a su Semana Santa. Huelva estará en mis labios desde el primer momento. Y estará muy presente la Virgen de la Cinta. Allí dejé, a sus plantas, el pregón cuando lo pronuncié el 9 de abril. Lo he vuelto a retomar desde el Conquero y volverá allí.

–Los pregoneros suelen utilizar también el pregón para poner encima de la mesa cuestiones reivindica­tivas dentro del ámbito cofrade y religioso, ¿usted también?

–Sí. Está, como te decía, el papel de la juventud. Además, está el papel de la mujer y está entender la caridad como la deben de entender las hermandade­s en el siglo XXI: en un compromiso que nos ilusione tanto como un estreno de un manto o una candelería. Ese es el reto que debemos de tener. También soy consciente que por una parte cuando escribes y te pones delante de los folios en blanco, a veces no encuentras palabras y otras encuentras palabras del tirón y escribes muchas cosas. Y entonces entiendo que las circunstan­cias del pregón van a ser distintas. El que me esté escuchando va a estar con una mascarilla. Eso me lleva a que hay determinad­as partes reflexivas que no se van a decir en el pregón, es decir, se dejarán intuir pero no las voy a desarrolla­r para evitar que el pregón sea excesivame­nte largo en el tiempo. Pero sí van a estar en el libro del pregón, que digamos será la versión extendida del pregón. Lo que he pretendido también este año es que el libro del pregón sea distinto. Va a tener mucha personalid­ad con la idea que en años futuros el libro del pregón pueda tener el mismo atractivo que se espera de un cartel de Semana Santa en cuanto a la ilustració­n. Esta vez la ilustració­n es del mejor pintor vanguardis­ta que hay en Huelva que es Juan Carlos Castro Crespo, que ha hecho, no solo la portada, sino que hay unas 20 ilustracio­nes a todo color interiores que va a personaliz­ar el libro del pregón. Se ha hecho una edición muy generosa y Juan Carlos también ha sido generoso con su aportación de manera desinteres­ada.

–Dos años sin procesione­s y la Casa Colón como escenario por primera vez en la historia del pregón, ¿son hándicaps a la hora de llegar a la gente?

–Son retos. Y la verdad que no pensaba nunca tener al lado del chaqué una mascarilla. Sí que he reivindica­do el espacio de la Casa Colón alguna que otra vez porque es mucho más amplio que el Gran Teatro. El Gran Teatro nos gusta porque es un espacio encantador y más barroco. Pero también la Casa Colón es un espacio grande, amplio, nuevo. Al que también las cofradías como en otras muchísimas cosas debe mirar. Para mi es un reto la Casa Colón y lo veo con ilusión. 75 años después lo vamos a hacer en otro sitio donde no ha tenido lugar nunca.

–¿Tiene más presión por el hecho de que ha tenido más tiempo? ¿Piensa que se va a mirar con más lupa su pregón?

–No (risas). Yo digo que estaba escrito. Algún repaso sí que le he dado, no voy a decir lo contrario. Pero lo que sí ocurre es que todos saben, los que han sido pregoneros, que terminas el pregón unos 10-15 días antes. Yo cuando me entero de que no hay pregón es dos semanas antes. ¿Qué ocurre? Que cuando estaba en el punto de salida para prepararme la dicción del pregón pues bueno he tenido un paréntesis de un año. Yo recogí todo y lo guardé. Y lo volví a bajar el 8 de diciembre y lo he estado repasando y releyendo. Quizá hubiese sido más fácil haberlo pronunciad­o hace un año que ahora. Porque tienes un año más para ser exigente contigo mismo. Lo que sí quiero decir, que en lo íntimo, aquel pregón –el del año pasado– sí se pronunció. Fue a las 12:00 en el salón de mi casa, con mi mujer y mis hijos. Y ahora tengo la necesidad de compartir ese pregón y estoy deseoso de compartirl­o con Huelva.

–¿Cómo ha vivido el pregonero la Cuaresma y cómo va a vivir la Semana Santa?

–Creo que como todo el mundo. De una manera muy distinta. Y ahora tiene uno el autoconfin­amiento en el deseo de poder llegar al Domingo de Pasión. La Semana Santa pienso vivirla en casa con la familia, y con los amigos. Visitando las iglesias... va a ser una Semana Santa distinta a todas, pero va a ser profundame­nte muy interior.

–Son dos años sin pasos en las calles, ¿piensa que este tiempo debe servir para arreglar o mejorar cosas de cara a la Semana Santa de 2022?

–Creo que los cofrades debemos aprovechar este tiempo. Nos debe servir para pensar hacia dónde vamos, las necesidade­s que ha tenido la sociedad, que ha llamado a las puertas de las hermandade­s y que han estado abiertas a la ciudad. Cuando no había mascarilla­s, las hermandade­s hacían mascarilla­s, entre otras cosas. Y eso es lo importante. Debemos ver la esencia de una hermandad en el siglo XXI. Es un camino y aunque tenemos la meta del día nuestro de salida, hay muchas metas volantes a lo largo de ese camino. Y creo que en esas metas volantes las cofradías tenemos que ir avanzando mucho como realidad social.

–¿Volveremos a vivir una Semana Santa como la de 2019 o el virus habrá cambiado algo para siempre?

–Todas las cosas dejan su huella. Creo que la huella debe ser un autoanális­is nuestro. Nosotros no tenemos la bola de cristal pero sabemos que el movimiento de la pandemia no ha terminado. Y no sabemos si para el año que viene saldrán o no las cofradías. Por ejemplo para el año que viene no vamos a estar preparados para una bulla de concentrac­iones porque sanitariam­ente no se habrá acabado la pandemia como nosotros queremos al 100%. Entonces tendremos que ver la Semana Santa de otra manera y eso será muy difícil.

Esta Semana Santa va a ser distinta a todas pero va a ser profundame­nte muy interior”

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REPORTAJE GRÁFICO: JOSUÉ CORREA El pregonero de la Semana Santa de 2021, Eduardo Sugrañes, en la Casa Colón.
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