La Razón (Madrid)

«Rajoy jamás me llamó; yo sí pongo la mano en el fuego por todos»

Pese a que el partido le dio la espalda, está dispuesto a volver tras archivarse la gran mayoría de sus causas Denuncia que el «caso Gürtel» se ha convertido en la serie «Cuéntame» que se va sacando por capítulos

- POR CARMEN MORODO

EstuvoEstu­vo en la dirección nacional del partido y al frente del PP valenciano, dos epicentros de los casos de corrupción, de la etapa de Rajoy y Aznar, que han llegado a la Justicia. Sigue defendiend­o su inocencia y adelanta que ha trasladado a su partido que está a su disposició­n para volver a la primera línea.

–¿Bárcenas es hoy una amenaza para el PP?

–No. Si Bárcenas cree en su honorabili­dad y en su inocencia lo que tiene que hacer es defenderse con su gestión y su patrimonio. En el escrito que ha presentado en la Fiscalía Anticorrup­ción hay un apunte curiosísim­o: dice que el partido se ha financiado con obra pública desde el 82. Y hay que recordarle que desde el 82 hasta el 96 el PP no gobernaba España. Bien complicado parece poder recibir dinero de obras públicas que el PP era incapaz de poder adjudicar. Es absurdo. Y añado otra cosa, que la propia Fiscalía ha dicho ya claramente que no da ningún valor al escrito de Bárcenas si no aporta ninguna prueba concreta. Como dije antes, lo importante es que cada uno, cada persona que sea acusaque da de un delito en concreto, defienda su gestión personal y su patrimonio personal. Si cada uno se centra en lo suyo, estoy convencido de que el tema éste ya se habría terminado hace ya mucho tiempo. De hecho, él está condenado por haberse enriquecid­o y no ha justificad­o el patrimonio que tiene.

–Sin embargo, en el PP sí dan que hablar las sospechas sobre ese procedimie­nto por el que, presuntame­nte, Bárcenas hacía «montones» y los repartía. Para el partido, para cargos del partido, y para él.

–A mí nadie me ha demostrado eso sea así. Yo creo en la honorabili­dad de todos mis compañeros del partido y nadie ha aportado ninguna prueba fehaciente, ni real ni seria, de que esto sea así. Llevamos años hablando de esta cuestión y todavía no hay nadie que ponga un recibí encima de la mesa.

–Estas cosas no se firman señor Camps.

–Pero, entonces, me imagino que Bárcenas llevaría algún tipo de contabilid­ad.

–Esto es lo que se juzga.

–Sinceramen­te, nunca he oído hablar en mi partido de esto, y mire que llevo muchos años en él y que he estado hasta en la dirección nacional. Jamás he tenido ninguna propuesta al respecto, y no he oído nunca jamás este extremo que está contando ahora Bárcenas. De ningún compañero mío de partido.

–Pues en su partido sí hay mucha expectació­n sobre cómo acaba la nueva amenaza de Bárcenas.

–No tiene sentido que Gürtel sea la serie «Cuéntame», organizada en su momento por Garzón y por la fiscal general del Estado, Dolores Delgado. Colecciona­r fascículos desde hace 15 años en entregas anuales no es admisible. Esto,

en todo caso, tendría que haberse sustanciad­o en su momento y haber terminado con esta investigac­ión y con sus juicios posteriore­s. ¿Qué sentido tiene que 15 años después sigamos hablando exactament­e de lo mismo?

–La colección de casos de corrupción, de implicados, de piezas sumariales.

–Alguien está detrás de seguir manteniend­o en el candelero esta cuestión para que el partido no tenga posibilida­d de salir airoso de estos embates. Pero, en cualquier caso, para mí lo importante es que toda persona acusada de lo que sea, pueda defender su gestión y pueda defender su patrimonio. Y el que no pueda hacerlo no tiene por qué buscar ni terceras ni cuartas personas para involucrar a otros en lo que se le acusa directamen­te a él.

–¿A quién está señalando? ¿Quiere decir que la Justicia está alargando los tiempos para perjudicar al PP?

–Le voy a poner un ejemplo muy gráfico. La cúpula militar de ETA fue juzgada en la Audiencia Nacional en una semana, con jornadas de cuatro días de media mañana y había un fiscal. Mis trajes fueron juzgados por tres fiscales y mi juicio duró un mes y medio en jornadas de mañana, tarde y a veces de noche.

–Si Bárcenas no es una amenaza para el PP, ¿pondría la mano en el fuego por Rajoy?

–Yo pongo la mano en el fuego por todo el mundo hasta que no se demuestre lo contrario. Fíjense lo que yo he sufrido durante estos años como para que vaya pensando que los demás no son como yo, inocentes de lo que se les acusa.

–Entonces, ¿por Rajoy también?

–Creo en la honorabili­dad de Rajoy, de Aznar, de Cospedal, de Acebes y de Trillo. En la de todas las personas que sacaron al partido hacia delante. Creo que Bárcenas volverá a fallar en esta nueva intentona de manchar a todas las personas que estaban con él en la sede nacional del partido.

–Hablan de cuentas suizas, de grabacione­s, de firmas...

–Ya veremos cuál es su estrategia judicial al respecto. También he de decirle que, para mi desgracia, he visto cambios de criterio de algunas personas que han estado manteniend­o una cosa durante muchos años, haciéndono­s creer a todos que todo lo habían hecho legal y correctame­nte y luego, ante la evidencia de su exclusiva culpa, pactaron con la Fiscalía Anticorrup­ción, incentivad­os por ésta, y cambiaron sus versiones: y eso a mí tampoco me parece ni ético ni moral. Se colabora con la Justicia desde el primer momento, diciendo la verdad que uno sabe, no se colabora con la Justicia veinte años después, cuando me conviene o no me conviene.

–¿Bárcenas es un delincuent­e sin más?

–Sí, está condenado como Garzón.

–¿Quiere decir que Garzón es otro delincuent­e?

–Claro, es que nadie lo dice. Pero Baltasar Garzón está apartado de la carrera judicial, cumpliendo una durísima condena por inhabilita­ción para ejercer como juez, impuesta por la Justicia española por haber prevaricad­o, intervinie­ndo en las conversaci­ones entre abogados y sus clientes. Es lo más grave que puede hacer un juez.

–¿Siente que se está haciendo justicia con usted?

–De las nueve causas que se me abrieron de una u otra manera, ya solo me quedan técnicamen­te dos. Y ahí estoy, luchando la que me queda en Valencia. También se archivó en primera instancia, aunque recurrió el hoy presidente de la Generalita­t, Ximo Puig. También ha recurrido otro archivo que, en estos momentos, está sustancian­do en la Audiencia Provincial. No hay que olvidar que quien hoy es presidente de la Generalita­t fue el que presentó por el Partido Socialista la querella contra mí en el asunto de los trajes. Hoy, él es el presidente de la Generalita­t, y yo, absuelto, ya no lo soy. Por cierto, por culpa de la insistenci­a de Puig los valenciano­s estamos pagando centenares de miles de euros por causas que se archivan y condenan al Consell a costas. Lo que antes hacían los abogados del PSOE, ahora lo hacen los abogados de la Generalita­t.

–¿Se ha sentido abandonado por su partido?

–Mi partido nunca más me llamó. Jamás me llamó. Pero no guardo rencor a nadie y creo que todavía tengo mucho que aportar, de experienci­a, de trabajo y de ilusión.

–¿Se está ofreciendo al PP de Casado después de que dejaran de llamarle?

–Quiero seguir pensando que mi partido no me ha abandonado. Es un error abandonar a un político que lo único que hizo fue trabajar por el PP, por el bienestar de los españoles y de los valenciano­s, y que se vio inmerso en una situación situación judicial injusta y de la que ha salido absuelto.

–¿Pero qué querría hacer en el partido?

–Estoy a su disposició­n para lo que quieran.

–Ya probó la Presidenci­a de la Generalita­t, ¿ahora le gustaría la alcaldía de Valencia?

–Me encantaría, si me lo propusiera­n.

–Antes dijo que el partido nunca le llamó. ¿Nunca le llamó Rajoy?

–No. Nadie me llamó. Solo hablé con algunos altos cargos que me trasladaro­n que había alguna opción cierta y seria.

–¿Opción “cierta y seria” de qué?

–No tengo ni idea porque no pregunté.

–Rajoy le dejó de lado a usted. Y ahora el nuevo PP le está dejando de lado a él. ¿En este caso es la política la que pone a cada uno en su sitio?

–Yo no le guardo ningún rencor. La vida me ha dado cosas extraordin­arias durante estos años en lo profesiona­l y en lo personal. He leído y he escrito muchísimo, como jamás había podido hacerlo antes. Ahora bien, mi vocación política es irrefrenab­le y me encantaría, y más en un momento de crisis política, social y económica tan grave como ésta, aportar toda mi experienci­a, que no es poca.

–¿Se lo ha dicho a Casado?

–El partido siempre lo ha sabido. En la nueva época he tenido varias conversaci­ones con personas del entorno del presidente. Es decir, mi partido sabe perfectame­nte la ilusión que tengo por seguir trabajando por el futuro de la Comunidad Valenciana y de España, donde vean bien.

–¿Ve futuro a la generación que le ha sustituido en el PP valenciano?

–A mí no me ha sustituido otra generación. Algunos tendrán unos pocos años menos que yo, pero son los mismos que estaban cuando yo dirigía el partido y la Generalita­t. Siguen siendo las mismas personas, el mismo discurso y las mismas expectativ­as para desarrolla­r políticas del PP.

–Para que su etapa acabara como acabó, algunas cosas se hicieron mal, ¿no?

–Algunas cosas se harían mal, pero le puedo asegurar que yo no hice nada malo.

Rajoy nunca me llamó, pero no le guardo rencor. Quiero seguir pensando que mi partido no me ha abandonado» Algunas cosas se harían mal en mi etapa como dirigente del partido.Pero le puedo asegurar que yo no hice nada malo» El discurso de Pablo Casado es mi discurso. Aquí no hay ni viejo ni nuevo Partido Popular. El PP sigue siendo el partido de siempre»

Vox y Ciudadanos tienen en sus planteamie­ntos un 80 por ciento del programa del PP. Del discurso de Vox, no comparto el tema autonómico ni europeo. Los votantes de Vox son votantes del Partido Popular»

–¿No asume ninguna responsabi­lidad en los casos de corrupción que se sucedieron y hundieron al PP valenciano?

–En primer lugar, quiero recordar que ya son doscientas personas, doscientas, las que durante estos años han visto en la Comunidad Valenciana que las causas abiertas eran archivadas. Ya son sesenta las causas abiertas y cerradas por la Justicia durante esta última década. ¿De qué estamos hablando entonces? Por no comparar lo que ha pasado en la Comunidad Valenciana con lo que ha pasado en otros lugares de España, como en Andalucía con los ERES.

–O con la corrupción en el PP de Madrid.

–Sí, pero yo quiero señalar a los que nos critican a nosotros, fundamenta­lmente al Partido Socialista en Andalucía; los nacionalis­tas, en el País Vasco y en Cataluña; o a Podemos, con las causas que tiene abiertas en algunos juzgados. En todo esto hay varias cuestiones clave: ¿Qué patrimonio puede defender usted? ¿Lo que usted tiene es suyo, ganado legalmente o no es suyo ganado legalmente? ¿Y la gestión que usted hizo fue correcta o no fue correcta?

–¿Tampoco se da por aludido por las condenas por financiaci­ón irregular al PP de la Comunidad Valenciana?

–El partido no ha sido condenado. El Partido Popular de la Comunidad Valenciana nunca ha sido condenado ni tampoco el Gobierno de la Generalita­t. Sólo ha habido condenas a título personal.

–Hay quien ve esas condenas a título personal como el escudo para proteger a los de arriba.

–Ricardo Costa y Álvaro Pérez son los únicos que han dicho que las cosas fueron así. Ellos sabrán. Una cosa es la gestión de una persona en un cargo determinad­o, y que debe dar cuenta del mismo. Y, otra, es la organizaci­ón política o la institució­n. Ni la institució­n ni el PP valenciano han sido nunca condenados por nada.

–¿Cómo se ve la política desde fuera?

–En una situación muy crítica, no sólo por la pandemia, que es una catástrofe sobrevenid­a, y por la crisis económica que le sigue. Tenemos al peor Gobierno posible al frente de los destinos de España. Nadie está pensando realmente en España ni en los españoles. Sino en desarrolla­r un plan ideoción lógico, que incluye el acercamien­to de etarras para pactar con Bildu y blanquear el golpe del 1 de octubre para pactar con ERC.

–¿Y le parece que este PP es un PP moderado?

–El PP está haciendo una oposición racional, razonable y comprensib­le. –¿Y moderada? Usted era uno de los «barones» centristas.

–Está en la posición que le correspond­e a un partido que es un partido de Estado. Es el único partido de Estado que tiene España.

–¿No echa de menos al viejo PP frente al nuevo PP de Casado?

–El discurso de Pablo Casado es mi discurso. Aquí no hay ni viejo ni nuevo PP. Yo fui militante de AP y el PP ha ido evoluciona­do y modernizan­do su discurso para ajustarse a una sociedad que también ha ido cambiando. El discurso más moderno y con más futuro que hay en España es el del PP.

–En el partido se quejan de que Casado ha hecho limpia de toda su generación.

–Una cosa es el PP y otra, la organizaci­ón. Puede que haya críticas al funcionami­ento de la organizaen organizaen cuanto a la elección de nuevos dirigentes, pero ésas son posiciones políticas internas que correspond­en a la dirección del partido. Ahora bien, el PP sigue siendo el partido de siempre y el que más expectativ­as ha generado de trabajo, riqueza y prosperida­d. Pero hay dos formas de dar impulso al PP, la apuesta de los 80 de Hernández Mancha, de cambio total y que llevó al desastre, o la de Aznar, la renovación por adición. Esto es lo que nos llevó a la Presidenci­a del Gobierno.

–Entonces, la queja es que aquí hay más Mancha que Aznar.

–Mancha nos dio derrotas electorale­s y Aznar fue el artífice de las grandes victorias electorale­s.

–¿Qué piensa de Vox?

–Que sus votantes son votantes del PP.

–¿Y por qué votan a Vox?

–En esta pregunta nos jugamos el futuro. Si el centro derecha va unido a las próximas elecciones, gobernará por mayoría absoluta. Si el centro derecha va dividido, volverá a gobernar la coalición social comunista. Toda la responsabi­lidad está en los partidos del centro derecha. Y es así en España, en la Comunidad Valenciana, en la ciudad de Valencia y en la inmensa mayoría de los territorio­s de España. Fíjese, por ejemplo, cómo en Galicia el Partido Popular, que suma todos los votos de Ciudadanos y de Vox, gobierna por mayoría absoluta.

–Pues vistas cómo están las cosas dentro de la derecha, no huele a unión sino a más división. Mire Cataluña.

–Pues fíjese, le voy a decir una cosa, cuando quede un año y medio para las elecciones del 23, le hago el siguiente pronóstico: estoy convencido de que, por responsabi­lidad, por moralidad pública, por interés general e interés nacional, por un proyecto de salvación de la economía y la sociedad española, todo el centro derecha se unirá alrededor de un mismo partido. Y es más, serán los votantes del centro derecha y la sociedad española quienes lo exigirán.

–¿El PP puede asumir todos los planteamie­ntos de Vox?

–Vox y Cs tienen en sus planteamie­ntos políticos un 80 por ciento del programa del PP. Del discurso de Vox, dejaría fuera el tema autonómico y el europeo.

–¿El PP sí puede hacer suya su postura en inmigració­n?

–En esa cuestión todos estamos de acuerdo en que hay que hay que solucionar el problema en origen y en que hay que acabar con las mafias. Debe ser una inmigració­n ordenada.

–¿El discurso de Vox en materia de igualdad es también integrable en el PP?

–La conquista de la igualdad entre mujeres y hombres no sólo está conseguida, sino que forma parte ya del discurso de cualquier español que crea en nuestro modelo de convivenci­a. Es más, le puedo asegurar que en políticas de igualdad el Partido Popular ha hecho mucho más que la izquierda que solo habla.

–Me refería más en concreto a la posición de Vox respecto a la violencia machista.

–El PP siempre ha dejado clara su posición sobre la violencia doméstica. No sé cuál es la posición que tiene Vox respecto a la legislació­n que desarrolló mi partido cuando gobernaba, pero yo suscribo al cien por cien el desarrollo legislativ­o que se hizo tanto en la época de Aznar como la época de Rajoy. Hubo avances reales y no demagógico­s, como los que pretende hacer ahora la izquierda.

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