Los cul­pa­bles an­dan suel­tos

Cuan­do la eco­no­mía des­pe­gue ¿quién se acor­da­rá de los es­cán­da­los de las ca­jas de aho­rros?

La Vanguardia - Dinero - - PANORAMA - JOHN WI­LLIAM WIL­KIN­SON

Más que una ca­ja de aho­rros, en­ti­da­des co­mo la CAM eran una au­tén­ti­ca ca­ja de sor­pre­sas

A la cri­sis só­lo le fal­ta –si es que a es­tas al­tu­ras de la pe­lí­cu­la le fal­ta­ra al­go– un año pa­ra cum­plir el sue­ño del Fa­raón. En Gé­ne­sis, el so­be­rano egip­cio sue­ña con sie­te va­cas gor­das se­gui­das de sie­te va­cas fla­cas. Se­gún la in­ter­pre­ta­ción de Jo­sé, el un­dé­ci­mo hi­jo de Ja­cob, las va­cas gor­das au­gu­ran sie­te años de bo­nan­za y las sie­te va­cas fla­cas, otros tan­tos de pa­de­ci­mien­tos. Así que es de es­pe­rar que el 2015 sea el úl­ti­mo de es­te cas­ti­go que pa­de­ce­mos des­de el 2008.

Tal vez no sea más que un ca­so de wish­ful thin­king, pe­ro pa­re­ce que, tras tan­tos sa­cri­fi­cios y re­ajus­tes, por fin Ma­riano Ra­joy y su Go­bierno atis­ban el fin de la pe­sa­di­lla. Y no son los úni­cos. Ca­da vez hay más in­di­ca­do­res que se­ña­lan en la di­rec­ción de la su­pera­ción de la cri­sis.

An­tes de que vuel­va el cre­ci­mien­to su­fi­cien­te pa­ra la crea­ción de pues­tos de tra­ba­jo, se­ría bueno que no se ce­rra­ra en fal­so es­ta ne­fas­ta heb­dó­ma­da. Los jus­tos han pa­ga­do (y si­guen pa­ga­do) por pe­ca­do­res, mien­tras que es­tos aún an­dan suel­tos. Y no só­lo no han pa­ga­do por lo que han he­cho, sino que no han de­vuel­to el di­ne­ro que se lle­va­ron. De mo­do que, en el año que fal­ta, su­pues­ta­men­te, pa­ra des­pe­dir­nos de las va­cas fla­cas, ha­bría que ha­cer lo po­si­ble pa­ra iden­ti­fi­car y en­cau­sar a los cul­pa­bles.

Fran­cis­co Gon­zá­lez, pre­si­den­te del BBVA, al pre­sen­tar el 31 de enero los re­sul­ta­dos del 2013 (2.228 mi­llo­nes fue el be­ne­fi­cio atri­bui­do al gru­po, un in­cre­men­to del 33%), ade­más de cri­ti­car la so­bre­rre­gu­la­ción im­pues­ta por los ban­cos cen­tra­les, afir­mó que creía que Es­pa­ña cre­ce­ría es­te año al­go más del 1%. Por otra par­te, exi­gió res­pon­sa­bi­li­da­des so­bre los cul­pa­bles de es­ta cri­sis.

“La cri­sis fi­nan­cie­ra que es­ta­mos vi­vien­do ne­ce­si­ta más trans­pa­ren­cia. El ori­gen ha es­ta­do en las ca­jas, no en to­das, pe­ro sí en la ma­yo­ría. Nin­gún ban­co ha ob­te­ni­do ayu­das. Se ha he­cho un da­ño enor­me a la repu­tación del sec­tor y ha te­ni­do un gran cos­te de opor­tu­ni­dad pa­ra los ban­cos y la eco­no­mía es­pa­ño­la. Es ne­ce­sa­rio ex­pli­car quie­nes han si­do los res­pon­sa­bles por­que el da­ño cau­sa­do es muy gran­de”, de­cla­ró.

Pre­gun­ta­do en qué se ba­sa­ba pa­ra lan­zar tan ca­te­gó­ri­ca afir­ma­ción, el se­ñor Gon­zá­lez con­tes­tó lo si­guien­te: “En el 2008 no­so­tros de­tec­ta­mos, ca­ja por ca­ja, dón­de es­ta­ban los pro­ble­mas y los cuan­ti­fi­ca­mos. Ha­blé con los má­xi­mos res­pon­sa­bles de Eco­no­mía de en­ton­ces y les fa­ci­li­ta­mos to­da la in­for­ma­ción que te­nía­mos. Si se hu­bie­ra ata­ja­do la cri­sis en el 2008 en lu­gar de en el 2012 hu­bie­ra cos­ta­do me­nos”.

El día 12 de fe­bre­ro la fis­ca­lía pi­dió a la Sa­la de lo Pe­nal de la Au­dien­cia Na­cio­nal cua­tro años de cár­cel pa­ra el ex­di­rec­tor de la Ca­ja de Aho­rros del Me­di­te­rrá­neo (CAM) y dos años y seis me­ses pa­ra Juan Ra­món Avi­lés, el ex­pre­si­den­te de la en­ti­dad, res­ca­ta­da en el 2011 con, ini­cial­men­te, 5.200 mi­llo­nes de eu­ros.

Las in­ves­ti­ga­cio­nes de An­ti­co­rrup­ción des­cu­brie­ron que, más que una ca­ja de aho­rros, la CAM era una au­tén­ti­ca ca­ja de sor­pre­sas. Des­ta­pa­ron la exis­ten­cia, por ejem­plo, de una so­cie­dad par­ti­ci­pa­da ca­si al 100% por la CAM, crea­da el 23 de di­ciem­bre del 2005, que pa­gó a los miem­bros de la co­mi­sión de con­trol (to­dos de la CAM) 8.200 eu­ros, en con­cep­to de “die­ta anual úni­ca”. No es­tá mal por ocho días de tra­ba­jo. En ju­nio del 2006 du­pli­ca­ron la re­tri­bu­ción. Pe­ro no sa­tis­fe­chos con 16.400 eu­ros, an­tes de aca­bar el año la vol­vie­ron a do­blar, has­ta 32.800 eu­ros. In­cre­men­tos ex­po­nen­cia­les de es­te ti­po se re­mi­ten al ori­gen del aje­drez y los con­sa­bi­dos gra­nos de tri­go. En cuan­to a las in­cur­sio­nes de la CAM en la pro­mo­ción de es­pec­tácu­los, pa­re- cen sur­gi­das del mun­do imaginario de Le­wis Ca­rroll.

La CAM, Cai­xa Pe­ne­dès, Cai­xa Ga­li­cia, Ca­ta­lun­ya Cai­xa, Ca­ja Ma­drid, Ban­kia… Son tan­tos y tan en­re­ve­sa­dos los ca­sos de in­com­pe­ten­cia, de fal­ta de con­tro­les, de am­bi­ción des­me­su­ra­da, pre­po­ten­cia y ruin­dad, que es fá­cil per­der la cuen­ta. Tam­po­co hay ma­ne­ra de re­cor­dar si fu­lano o men­gano ha pi­sa­do cár­cel, si ha si­do in­dul­ta­do o si se ha ido de ro­si­tas con la pas­ta.

El pre­si­den­te de la Co­mi­sión Eu­ro­pea, Jo­sé Ma­nuel Du­rão Barroso, lan­zó el 16 de ju­nio en una con­fe­ren­cia ce­le­bra­da en San­tan­der un du­ro ataque so­bre Mi­guel Án­gel Fer­nán­dez Or­dó­ñez, ex­go­ber­na­dor del Ban­co de Es­pa­ña, al que cul­pó de la pé­si­ma su­per­vi­sión de las ca­jas.

“¿Creó la Unión Eu­ro­pea la bur­bu­ja de cré­di­to en Es­pa­ña?”, se pre­gun­tó Barroso. “No. El su­per­vi­sor era el Ban­co de Es­pa­ña”. Exi­mió de to­da res­pon­sa­bi­li­dad al Fon­do Mo­ne­ta­rio In­ter­na­cio­nal, Bru­se­las o a la can­ci­ller ale­ma­na An­ge­la Mer­kel, an­tes de per­mi­tir­se unas ironías so­bre si el Ban­co de Es­pa­ña era el me­jor ban­co cen­tral del mun­do. En fin, el se­ñor Barroso tie­ne cla­ro quie­nes son los ma­los de es­te dra­ma.

Barroso tam­bién abun­dó en el ci­nis­mo de los po­lí­ti­cos que en Bru­se­las apo­yan los se­ve­ros re­cor­tes y lue­go, en sus paí­ses, echan to­da la cul­pa a la UE. Aun- que, eso sí, au­gu­ró una len­ta re­cu­pe­ra­ción de la eco­no­mía es­pa­ño­la y de la crea­ción de em­pleo.

Fran­cis­co Gon­zá­lez in­ter­vino en el ac­to lan­zan­do un men­sa­je al­go más op­ti­mis­ta. Au­men­tó la pre­vi­sión de cre­ci­mien­to del PIB a más de un 1% es­te año y a un 2% en el 2015. “Es­pa­ña crea­rá 400.000 em­pleos ne­tos en­tre el 2014 y el 2015”, ase­ve­ró. Y con las re­for­mas am­bi­cio­sas ade­cua­das, la eco­no­mía po­dría lle­gar al 2,5%, que per­mi­ti­ría, se­gún el pre­si­den­te del BBVA, “crear unos 350.000 em­pleos ne­tos, adi­cio­na­les a esos 400.000”.

¿A cuál de los dos creer? Barroso se mar­cha­rá sin ha­ber ejer­ci­do la me­nor au­to­crí­ti­ca; Gon­zá­lez, en cam­bio, se que­da, y su ban­co pa­re­ce ir bas­tan­te bien. Las ca­jas tó­xi­cas ya pa­sa­ron a me­jor vi­da. Si la eco­no­mía des­pe­ga y co­mien­za a crear­se em­pleo, ¿quién se acor­da­rá de los que, des­pués de hun­dir las ca­jas y a mi­les de clien­tes, vi­ven una ju­bi­la­ción do­ra­da a cuer­po de rey? Que vuel­van las va­cas gor­das, pe­ro es­ta vez que sean más sen­sa­tas.

JUAN MA­NUEL SE­RRANO AR­CE / GETTY

Mien­tras que el 16 de ju­nio en San­tan­der el pre­si­den­te del BBVA, Fran­cis­co Gon­zá­lez (iz­quier­da), anun­ció me­jo­ras en las pre­vi­sio­nes eco­nó­mi­cas, el pre­si­den­te de la Co­mi­sión Eu­ro­pea, Jo­sé Ma­nuel Du­rão Barroso (de­re­cha), cul­pó al ex­go­ber­na­dor del Ban­co de Es­pa­ña de la pé­si­ma su­per­vi­sión de las ca­jas

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