El re­gre­so con los pa­pe­les cam­bia­dos

El Go­bierno italiano fre­nó la fu­sión en el 2006 en­tre Aber­tis y Au­tos­tra­de pa­ra evi­tar per­der una em­pre­sa del país

La Vanguardia - Dinero - - EN PORTADA - Eduar­do Magallón Bar­ce­lo­na

Al­gu­nos de los pri­me­ros eje­cu­ti­vos de Aber­tis sos­tie­nen que en reali­dad la fu­sión con Atlan­tia (an­tes Au­tos­tra­de) ha es­ta­do per­ma­nen­te­men­te en­ci­ma de la me­sa en los úl­ti­mos 15 años. En el 2006, las dos em­pre­sas pac­ta­ron su fu­sión pe­ro el Go­bierno italiano la ve­tó. Por eso la opa (ofer­ta pú­bli­ca de ad­qui­si­ción) lan­za­da es­ta se­ma­na por Atlan­tia so­bre Aber­tis tie­ne un re­gus­to a an­ti­guo, pe­ro con los pa­pe­les cam­bia­dos.

Ha­ce más de 11 años la ope­ra- ción con­sis­tía en una fu­sión por ab­sor­ción de Au­tos­tra­de por par­te de Aber­tis. Y es­ta­ba pac­ta­da en­tre los prin­ci­pa­les ac­cio­nis­tas de am­bas so­cie­da­des: La Cai­xa en el ca­so de la em­pre­sa con se­de en Bar­ce­lo­na y los Be­net­ton en el ca­so de la ita­lia­na.

La fu­sión se abor­tó a los ocho me­ses de ha­ber­se pac­ta­do co­mo con­se­cuen­cia de los im­pe­di­men­tos y cam­bios le­gis­la­ti­vos apro­ba­dos por el go­bierno italiano de Ro­mano Pro­di. An­tes del ve­to, en abril del 2006, los má­xi­mos di­rec­ti­vos de las dos com­pa­ñías com­pa­re­cie­ron en rue­da de pren­sa en Bar­ce­lo­na (tal co­mo re­fle­ja la fo­to­gra­fía de es­ta pá­gi- na) y en Roma pa­ra dar cuen­ta del acuer­do. El pro­yec­to im­pli­ca­ba que el nom­bre de la nue­va sociedad se­ría Aber­tis y lo más im­por­tan­te: la se­de so­cial y la ges­tión es­ta­rían en Bar­ce­lo­na.

Prác­ti­ca­men­te al mis­mo tiem­po que se anun­ció el acuer­do, una par­te de la di­rec­ción de Atlan­tia (el con­se­je­ro de­le­ga­do Vi­to Gam­be­ra­le) cam­bió de opi­nión y ex­pre­só sus du­das so­bre la ope­ra­ción. Se pro­du­jo en pa­ra­le­lo a que el go­bierno italiano en­car­gó a Anas (la sociedad pú­bli­ca pro­pie­dad de las au­to­pis­tas ita­lia­nas) un in­for­me so­bre las im­pli­ca­cio­nes de la ope­ra­ción.

A par­tir de aquel mo­men­to, la di­rec­ción de Aber­tis y Au­tos­tra­de des­ple­ga­ron la ofen­si­va so­bre el go­bierno italiano pa­ra con­se­guir su plá­cet. Con una de las per­so­nas con las que pri­me­ro se reunie­ron fue con el en­ton­ces sub­se­cre­ta­rio del go­bierno italiano En­ri­co Let­ta. Se da la cir­cuns­tan­cia que hoy en día Let­ta es con­se­je­ro de Aber­tis si bien no ha par­ti­ci­pa­do en la compra de es­te año.

El mi­nis­tro italiano de in­fra­es­truc­tu­ras de la épo­ca, An­to­nio Di Pie­tro, fue uno de los prin­ci­pa­les opo­si­to­res al pro­ce­so de fu­sión. La opi­nión que de­fen­día era que si ha­bía un cam­bio de pro­pie­dad en las au­to­pis­tas ita­lia­nas de­be­ría re­vi­sar­se el con­tra­to.

Des­pués de que las jun­tas de ac­cio­nis­tas de am­bas em­pre­sas die­ran el vis­to bueno a la fu­sión, en agos­to del 2006 lle­gó el ve­to del go­bierno. El eje­cu­ti­vo ita­lia- no ar­gu­men­tó que la pre­sen­cia de una cons­truc­to­ra en el ca­pi­tal de Aber­tis (la ACS de Flo­ren­tino Pérez) con­tra­ve­nía la nor­ma­ti­va ita­lia­na.

Pe­ro lo que de ver­dad im­po­si­bi­li­tó la ope­ra­ción fue el cam­bio le­gis­la­ti­vo im­pul­sa­do por Di Pie­tro, por el cual cam­bia­ban el sis­te­ma ta­ri­fa­rio pa­ra to­das las vías de pea­je del país, in­clui­das las de Au­tos­tra­de. En di­ciem­bre del 2006, las dos em­pre­sas emi­tie­ron un co­mu­ni­ca­do con­jun­to en el que des­car­ta­ban la fu­sión pe­ro de­ja­ban abier­ta la puer­ta a re­cu­pe­rar la ope­ra­ción en el fu­tu­ro. Y así ha si­do ca­si 11 años des­pués pe­ro cam­bian­do los pa­pe­les.

Si ha­ce una dé­ca­da la fu­sión era en­tre iguales, aho­ra la pro­pues­ta de la em­pre­sa ita­lia­na es cam­biar una ac­ción de Aber­tis por 0,697 tí­tu­los de Atlan­tia. Cuan­do in­ten­ta­ron su fu­sión Aber­tis ca­pi­ta­li­za­ba unos 12.000 mi­llo­nes por 12.800 de Atlan­tia. Hoy, la ca­ta­la­na se va­lo­ra en 16.300 mi­llo­nes por 20.500 mi­llo­nes de la ita­lia­na. Atlan­tia es ma­yor des­pués del es­fuer­zo in­ver­sor que ha lle­va­do a ca­bo con la compra de ae­ro­puer­tos pa­ra lo que pre­ci­só una am­plia­ción de ca­pi­tal por va­lor de 4.000 mi­llo­nes que sus­cri­bie­ron sus so­cios. Cuan­do in­ten­ta­ron la pri­me­ra unión era Aber­tis la que ges­tio­na­ba ae­ro­puer­tos. Aho­ra no le que­da nin­guno pe­ro vol­ve­rá al ne­go­cio cuan­do Atlan­tia to­me el con­trol. Aun­que que­da mu­cho ca­mino y na­die des­car­ta que un ter­ce­ro pu­die­ra lan­zar una con­tra­opa.

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